Lectura en la biblioteca Torrente Ballester de Salamanca.

Lectura en la biblioteca Torrente Ballester de Salamanca.

Salamanca

Salamanca invierte 200.000 euros en hacer más acogedora y sostenible la Biblioteca Torrente Ballester

El Ayuntamiento licita la renovación del sistema de climatización con fondos europeos para garantizar el bienestar de los lectores y reducir el consumo energético del edificio.

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Pasar la tarde entre libros en Salamanca será, dentro de muy poco, una experiencia mucho más cálida y acogedora. El Ayuntamiento se ha puesto manos a la obra para que la popular biblioteca Torrente Ballester cuide de sus lectores tanto como ellos cuidan sus libros, instalando un nuevo sistema de climatización que piensa en el bienestar de las personas y en el respeto al planeta.

Se trata de una inversión de algo más de 200.000 euros y apenas dos meses de trabajo, el objetivo es que este espacio se sienta como ese refugio acogedor donde el tiempo se detiene y la comodidad nos invita a quedarnos.

Esta biblioteca ya es uno de los corazones donde miles de estudiantes de nuestra ciudad se concentran cada año en época de exámenes, un punto de encuentro para más de 186.000 vecinos que cada año le dan vida, ya sea buscando una nueva historia o participando en alguna de sus 500 actividades.

Después de un cuarto de siglo acompañándonos desde su apertura en 1999, el centro necesitaba este mimo para que, sin importar si fuera hiela o aprieta el sol del verano salmantino, quienes lo visitan siempre encuentren dentro ese clima perfecto para perderse en una lectura o compartir una charla sin pensar en la temperatura.

Esta actuación se financia gracias a los fondos europeos FEDER, dentro del plan CoNEcta Salamanca, que apuesta por mejorar barrios como Garrido, Chinchibarra o Salesas.

Lo más innovador de esta reforma es que el nuevo sistema se podrá controlar de forma remota a través de internet. Esto permitirá a los técnicos ajustar la calefacción según el horario de las salas o detectar cualquier pequeña avería al instante desde cualquier lugar.

Al ser un sistema inteligente, no solo se consigue que los usuarios estén mejor, sino que se gasta mucha menos energía y se contamina menos, logrando que un edificio con tanta historia se adapte perfectamente a los retos del siglo XXI.