Pilar Fernández Labrador con agarrada del presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco y el alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo.

Pilar Fernández Labrador con agarrada del presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco y el alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo. Comunicación Jcyl.

Salamanca

La mujer que abrió camino: la histórica trayectoria de la candidata a la alcaldía de Salamanca más votada en 1979

Referente absoluto de la vida pública salmantina desde 1979, Pilar Fernández Labrador ha dedicado 32 años a la gestión municipal, dejando una huella imborrable especialmente en la cultura. Su nombre, asociado hoy al prestigioso Premio Internacional de Poesía, es sinónimo de elegancia, servicio público y cercanía vecinal.

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Hay figuras que no necesitan títulos para ser reconocidas, porque su mayor cargo es el respeto que han sembrado en su propia tierra. Pilar Fernández Labrador es, para Salamanca, mucho más que una exconcejala; es la encarnación de una época, una forma de entender la gestión pública basada en la elegancia, el tesón, el servicio a la ciudadanía y, sobre todo, una humanidad desbordante.

Hoy, el Teatro Liceo no ha celebrado un acto político al uso, sino un agradecimiento coral a una mujer que ha hecho de la sencillez su mejor bandera.

Una vida rompiendo barreras

La andadura de Pilar comenzó en un momento histórico, siendo en 1979 la candidata a la alcaldía de Salamanca más votada, como cabeza de lista por la Unión de Centro Democrático (UCD).

A pesar de que en las históricas elecciones municipales de 1979 Pilar Fernández Labrador encabezó la lista más votada bajo las siglas de la UCD, no pudo alcanzar la alcaldía debido a un pacto de izquierdas entre el socialista Jesús Málaga Guerrero y José Castro Rabadán, representante del PCE, quienes unieron sus fuerzas para investir al candidato del PSOE.

No obstante, Jesús Málaga decidió integrar a la líder centrista en la gestión municipal nombrándola teniente de alcalde, un cargo desde el que Pilar Fernández Labrador comenzó a forjar su estrecha relación con la cultura y la vida social salmantina.

Durante 32 años, Pilar no solo gestionó carteras como Cultura, Educación o Turismo; lo que hizo fue construir ciudad desde la escucha.

Reconocimiento en el Teatro Liceo de Salamanca a Pilar Fernández Labrador.

Reconocimiento en el Teatro Liceo de Salamanca a Pilar Fernández Labrador. Comunicación Jcyl.

Pilar Fernández Labrador, fue además diputada en el Congreso por Salamanca, con el Grupo Parlamentario Coalición Popular (GCP), luego más tarde integrado en el partido de Manuel Fraga, Alianza Popular, entre los años 1986 y 1989. Con los estudios de Intendente Mercantil en la Escuela de Altos Estudios Mercantiles y de Arte Dramático en el Real Conservatorio, ahí se desarrolló su inquietud cultural que vendría poniendo en práctica sus 32 años de delegada de Cultura en el Consistorio salmantino.

Esa vocación de servicio le viene de cuna y de afectos profundos. El propio Mañueco recordó emocionado que su relación con ella no es solo institucional, sino de vida:

"El conocimiento, el cariño y la amistad hacia Pilar se hunde en raíces muy profundas. Incluso antes de que yo naciera, mis padres, el recordado don Juan Bermúdez de Castro y ella eran ya muy amigos".

Juan Bermúdez de Castro, marido de Pilar Fernández Labrador, fue el VI Vizconde de Revilla de Barajas y V Conde de Crespo Rascón, político del partido de José María Gil- Robles Quiñones con la Federación Demócrata Cristiana, abogado del Estado, cuenta con el prestigioso reconocimiento de la Cruz de San Raimundo de Peñafort, fallecido en Salamanca en 1991.

Alfonso Fernández Mañueco y Carlos García Carbayo aplauden en reconocimiento a Pilar Fernández Labrabador.

Alfonso Fernández Mañueco y Carlos García Carbayo aplauden en reconocimiento a Pilar Fernández Labrabador. David Arranz. ICAL.

Descendiente de Julián Rascón Cornejo Y Rodríguez de la Banda, I Vizconde de Revilla de Barajas desde el 20 de enero de 1768, Regidor Perpetuo y Caballero Veinticuatro de la Real Cárcel de Salamanca y del famoso banquero salmantino, Conde Crespo Rascón.

Ambos, Juan Bermúdez de Castro, y la homenajeada, Pilar Fernández Labrador, son los padres del actual diputado por Salamanca, número 1 del Partido Popular y miembro de la mesa del Congreso, José Antonio Bermúdez de Castro.

La "unanimidad total" de una ciudad

Pocas personas logran en vida el consenso absoluto de sus vecinos, pero Pilar es la excepción que confirma la regla. Existe una anécdota que define perfectamente su peso moral en la capital charra.

Cuando Mañueco se presentó como candidato a la Alcaldía y buscaba formar su equipo, consultó a multitud de salmantinos para saber quiénes eran los mejores para acompañarle. La respuesta fue siempre la misma:

"Había una persona que reunía la unanimidad en esta ciudad. Da igual la edad, da igual el color político... todos coincidían: tienes que contar con Pilar. Por algo será".

El predidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco aplaude a Pilar Fernández Labrador.

El predidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco aplaude a Pilar Fernández Labrador. David Arranz. ICAL.

Ese "algo" es lo que Mañueco definió como la "política con mayúsculas": la que no necesita estridencias ni malas palabras. Pilar ha sido siempre un ejemplo de brillantez y, sobre todo, de "elegancia ante el éxito y también ante las adversidades".

Pilar destacó también por iniciar la campaña contra el hambre de Manos Unidas y 'Vivienda para quien no la tiene', con las mujeres de Acción Católica.

El despacho en la acera y el refugio de los poetas

El legado de Pilar no se quedó encerrado en los muros del Ayuntamiento. Su verdadera oficina fue la calle. Pasear hoy con ella por Salamanca sigue siendo un ejercicio de gratitud popular; vecinos de toda condición la detienen para agradecerle gestos de hace décadas. Es una "impronta" que ha marcado a generaciones de salmantinos que ven en ella a una mujer que siempre estuvo "pendiente de toda la gente".

Tras su etapa institucional en 2011, Pilar no se retiró a descansar, sino que siguió alimentando el alma cultural de la ciudad a través de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes. Su pasión por las letras la ha convertido en musa de los poetas, hasta el punto de dar nombre a un Premio Internacional de Poesía que hoy es referencia mundial.

No es extraño, por tanto, que este homenaje haya nacido "desde abajo, desde la propia vocación de los poetas", como un recital de afecto puro.

El adiós a un ciclo, la permanencia de un ejemplo

Cuando Pilar decidió que era momento de cerrar su etapa en la primera línea política porque "tenía otros planes", dejó un vacío difícil de llenar, pero un ejemplo fácil de seguir para quienes tienen vocación pública.

Su trayectoria demuestra que se puede ser una trabajadora incansable, dotada de una determinación de hierro, y a la vez ser una persona de una bondad y empatía extraordinarias.

Hoy, Salamanca se ha rendido ante "una magnífica persona" que, como dijo Mañueco al finalizar su intervención, merece disfrutar del cariño de su familia y de su ciudad:

"Eres una inspiración para los que tenemos vocación de servicio público. Te mereces esto y mucho más".

Pilar Fernández Labrador se queda así como la gran dama de la cultura y la política charra, recordándonos a todos que el mayor éxito de un representante público no es un titular, sino el gesto cariñoso de un vecino que, décadas después, te sigue dando las gracias de corazón al cruzarte por la calle.