José Luis Retana, obispo de Salamanca y de Ciudad Rodrigo en la 'sala de estar' de su residencia en Salamanca.

José Luis Retana, obispo de Salamanca y de Ciudad Rodrigo en la 'sala de estar' de su residencia en Salamanca.

Salamanca

José Luis Retana, el obispo de Salamanca al que el Papa Francisco encargó "mimar a la pequeña": "Falta mucho silencio"

El obispo de Salamanca y Ciudad Rodrigo se 'confiesa' con EL ESPAÑOL de Castilla y León repasando los temas de actualidad y los desafíos que debe afrontar la Iglesia, todo ello a las puertas de una nueva Semana Santa en Salamanca.

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En el complejo tablero de la Iglesia Católica en la actualidad, Monseñor José Luis Retana ocupa una posición singular, el pastoreo compartido, que no único, de las diócesis de Salamanca y Ciudad Rodrigo.

Bajo la encomienda personal del Papa Francisco de "mimar a la pequeña", Retana ha sabido integrar ambas realidades no desde la frialdad institucional, sino desde una cercanía física que le ha llevado a empadronarse en Miróbriga y a vivir el día a día de sus gentes, entre la solemnidad de las catedrales y el bullicio de la plaza.

En esta entrevista, el prelado se muestra como un hombre de gestión y de fe, pero sobre todo como un vecino más.

A las puertas de una nueva Semana Santa, Retana reflexiona sobre el equilibrio entre el peso de la tradición, los retos de la inteligencia artificial y la necesidad imperiosa de recuperar el silencio en una sociedad saturada de ruido.

Un obispo que, lejos de la torre de marfil, prefiere "respirar con lo que su pueblo vive".

Pregunta:- Muchos temían que la unión de las diócesis fuera el principio de una absorción de Ciudad Rodrigo por Salamanca. Sin embargo, usted se ha volcado con la "pequeña". ¿Cómo se lleva ese ritmo de trabajo?

Respuesta:- Lo primero que hicimos mi hermano, mi cuñada y yo fue empadronarnos en Ciudad Rodrigo. Era un gesto hermoso para decir: "venimos aquí a trabajar y a estar con vosotros". Exige una agenda muy seria, pero cuento con la ayuda de mi hermano, que me hace de secretario y conductor; estamos juntos desde las seis de la mañana hasta las once de la noche.

Estoy satisfecho porque la gente se siente atendida. Hay que tener la sabiduría de saber dónde estar: si hay alegría en el pregón, el obispo está; si hay dolor, también. Hay que respirar con lo que el pueblo vive.

"El Papa es un hombre muy actual, y eso puede ayudar a la Iglesia"

P.- ¿Cómo afronta la Iglesia los cambios tecnológicos y la llegada de la inteligencia artificial?

R.- La Iglesia tiene una historia muy larga y ha ido afrontando las vicisitudes de cada época. La tecnología es, en principio, un bien, pero también una dificultad hasta que sepamos manejarla en beneficio de la persona.

Da miedo porque vemos que estamos en manos de personas cuya utilización de una técnica tan revolucionaria desconocemos.

Don José Luís Retana. Al fondo, un cuadro con sus padres.

Don José Luís Retana. Al fondo, un cuadro con sus padres.

El Papa es un hombre muy actual, es matemático, y creo que eso puede ayudar mucho a la Iglesia en este campo.

P.- ¿Es la Semana Santa un motor para atraer a la gente a la fe, más allá de lo turístico?

R.- La religiosidad popular es importantísima, pero hay que educarla. La belleza de las procesiones debe nacer de la raíz litúrgica. Que alguien llore ante la "Borriquilla" es precioso, pero hay que entender que eso conmemora que el hombre es capaz de decir "Hosanna" y traicionarlo al rato.

Sin la Resurrección, nuestra fe no tiene sentido. En la Vigilia Pascual, el bautismo de adultos es el momento más grande: es como si Cristo te abrazara y te dijera: "eres mío para siempre, no te voy a abandonar nunca".

Apertura del sepulcro de Santa Teresa

P.- Se rumoreó que usted recelaba de la apertura de la tumba de Santa Teresa en Alba de Tormes. ¿Hay algo de cierto?

R.- No es dogma de fe, es una opinión: a mí me pareció una cosa poco fina. No me pareció un espectáculo bonito. A Santa Teresa basta con conocerla, leerla e imitarla. A mi madre no me gustaría verla de esa guisa.

Estuve en el inicio por responsabilidad, pero desde luego no me recreé en el espectáculo.

P.- Hay cierto "orgullo herido" en Salamanca porque el Papa no vendrá aquí como hizo Juan Pablo II. ¿Estará usted presente en sus encuentros en Madrid o Barcelona?

Estaré en Madrid y Barcelona con el Papa

R.- En la Conferencia Episcopal ya nos han preguntado a dónde asistiremos y yo he confirmado que estaré en Madrid y en Barcelona. La visita a Barcelona está muy avanzada, irá a Montserrat y a la Sagrada Familia.

En Madrid todavía hay dudas sobre si el encuentro será en un sitio cerrado como el Bernabéu o abierto en la Castellana, porque la movilización de gente puede ser muy grande.

P.- ¿Entiende que los fieles sientan ese celo por no tenerle cerca?

R.- Yo estoy tranquilo porque somos generosos en el esfuerzo. Entre Salamanca y Ciudad Rodrigo hay unos 500 pueblos y yo voy a donde me piden si la agenda lo permite. He llegado a ir a un pueblo para confirmar a una sola chica.

Los obispos, cuando se reúnen con el Papa, tratan más de temas de fondo que de lugares a visitar. Mi compromiso es estar donde se me necesita.

P.- ¿Cómo debemos vivir la fe (los creyentes) hoy en día?

R.- Nos falta mucho silencio. Hay mucho ruido y mucha incapacidad para escuchar al Señor y ver hacia dónde camina nuestra vida. Hemos ido reduciendo el estilo de vida cristiano que antes era una riqueza.

El domingo, por ejemplo, no es solo ir a misa; es el día de la familia, de los amigos, de visitar a un enfermo. Si quitamos eso, reducimos la fe y perdemos la riqueza de la vida.