Santa Marta convierte un rincón junto a la Plaza Mayor en un patio andaluz de luz y flamenco
Santa Marta convierte un rincón junto a la Plaza Mayor en un patio andaluz de luz y flamenco
El artista local Rober Bece dedica un nuevo mural a las asociaciones ‘El Rocío’ y ‘A Bailar’, transformando un callejón poco iluminado en un espacio lleno de color y vida.
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Santa Marta de Tormes ha vuelto a ganar un pequeño rincón con alma. El municipio ha sumado un nuevo mural a su galería artística urbana, esta vez con un homenaje a las asociaciones de baile flamenco ‘El Rocío’ y ‘A Bailar’, dos colectivos muy vinculados a la vida cultural de la localidad.
La obra, firmada por el artista local Rober Bece, se encuentra en uno de los callejones que parten de la Plaza Mayor, un espacio que hasta ahora pasaba bastante desapercibido y que hoy se abre al paso con otra luz. El mural, titulado ‘El patio andaluz del Rocío y A Bailar’, recrea un patio andaluz lleno de macetas, flores, enredaderas y fuentes, como si en pleno corazón de Santa Marta se hubiera colado, de repente, un pedazo del sur.
La inauguración reunió a integrantes de ambas asociaciones, al propio artista y a representantes de la Corporación municipal, encabezados por el concejal de Juventud, Norberto Flores. Fue una imagen muy ligada al espíritu de la obra: la de un mural que no solo decora, sino que reconoce y devuelve cariño a dos colectivos que llevan años poniendo ritmo, encuentro y actividad en el municipio.
Rober Bece explicó que su intención ha sido crear “un pequeño viaje a Andalucía sin salir del barrio”, un espacio en el que el color y la luz lo inundaran todo. Y eso es, precisamente, lo que transmite la pieza: alegría, calidez y una invitación casi natural a detenerse un momento, mirar y dejarse llevar por ese ambiente de patio vivo y compartido.
Desde el Ayuntamiento, Norberto Flores subrayó que con este mural han querido rendir homenaje a dos de las asociaciones “más importantes de Santa Marta” e invitarles además a hacer suyo tanto este espacio como la Plaza Mayor para futuras actividades y eventos.
Con esta intervención, Santa Marta no solo amplía su colección de arte urbano. También da nueva vida a un lugar antes más apagado y lo convierte en un rincón más amable, más vistoso y más cercano, de esos que hacen barrio y que terminan formando parte del paisaje cotidiano de quienes pasan por allí.