Alejandro Sánchez Rubio, capataz y secretario de la La Real y Pontificia Archicofradía Sacramental de María Santísima Madre de Dios del Rosario, nazarenos de Ntro. Padre Jesús de la Redención en la Institución de la Sagrada Eucaristía, María Stma. del Dulce Nombre, San Juan Evangelista y San Pío V.
Alejandro (32), capataz de la cofradía que más crece en Salamanca: "Defenderé siempre la carga a costal"
El capataz y secretario de la Archicofradía del Rosario desgrana para EL ESPAÑOL de Castilla y León la identidad de su cofradía, defendiendo la carga a costal, la estricta ordenación interna de cada hermano y el objetivo de sumar a la Pasión salmantina con humildad y rigor.
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Alejandro Sánchez Rubio, conocido en el mundo de la Semana Santa como ‘Soledano’, encarna a la perfección la imagen del cofrade moderno. Sin perder la seriedad y el cariño por sus hermanos del Rosario.
Alejandro asume la responsabilidad administrativa como secretario y la grandísima responsabilidad en lo artístico, devocional y también en el cuidado físico de su cuadrilla como capataz del paso, ahora en Semana Santa, y también en octubre con la festividad de la Virgen del Rosario.
A sus 32 años, es una de las figuras clave de la Real y Pontificia Archicofradía del Rosario, una hermandad que ha sabido labrarse un camino propio en Salamanca a base de rigor, una estética muy cuidada y una apuesta decidida por el trabajo a costal.
Alejandro Sánchez Rubio frente a la puerta de la Iglesia de San Esteban, donde aguarda Jesús de la Redención su salida del Sábado Santo.
La conversación transita por los momentos más amargos de unos inicios "impensables" y los ataques recibidos por la apuesta del costal, pero sobre todo destila un profundo respeto por la tradición de toda la Semana Santa salmantina.
Pregunta:- ¿Por qué fue necesario crear un reglamento de ordenación interna tan estricto para la cofradía?
Respuesta:- Porque queremos que la línea de la Archicofradía del Rosario se mantenga siempre. Da igual quién entre en la Junta de Gobierno dentro de diez o veinte años; elementos como la altura de los cirios, su grosor, el acompañamiento musical o la vestimenta están blindados para que la identidad de la Archicofradía no se vea dañada por modas pasajeras o afinidades personales.
P.- ¿Cómo se define esa 'línea' estética de la Archicofradía en la calle?
R.- Desde los inicios tuvimos claro que el misterio de Jesús de la Redención tenía que ir acompañado por banda de Cornetas y Tambores. En el caso de María Santísima del Dulce Nombre, cuando procesione por Salamanca, será siempre con Banda de Música.
Buscamos marchas clásicas, de corte fúnebre, que sigan esa misma línea de sobriedad que tiene el Señor de la Redención. Es nuestro sello.
P.- Mirando atrás, ¿fueron muy duros los trámites y los inicios de la hermandad?
R.- Mucho. Pero cuando te digo mucho, es que no es pensable lo que pasó la Cofradía del Rosario hasta llegar a donde estamos ahora; nos daría para dos o tres entrevistas.
Gracias a Dios, con el trabajo de muchísima gente, con constancia y tesón, lo conseguimos. Como dice la Biblia, los caminos del Señor son inescrutables. Hoy nos sentimos orgullosos de lo que ponemos en la calle, pero el pasado, pasado es; nos toca vivir un futuro muy ambicioso.
P.- ¿Por qué elegisteis el Sábado de Pasión para realizar vuestra salida procesional?
R.- Lo que no queríamos bajo ningún concepto era entrar en la Semana Santa como un 'elefante en una cacharrería'. Jamás hemos querido quitar el protagonismo a nadie. Creemos en una Semana Santa variada y diversa donde cada cofradía aporte lo que tiene.
La intención de la Cofradía del Rosario ha sido siempre ir 'piano a piano', sin molestar, aportando nuestra visión para engrandecer aún más, si cabe, la Semana Santa de Salamanca.
P.- Se dice que sois una escisión del Despojado o de la Dominicana... ¿Qué hay de cierto en esos 'dimes y diretes'?
R.- Al final hay cosas a las que no merece la pena dedicarles tiempo. En Salamanca siempre somos los mismos. Actualmente tenemos hermanos del Cristo del Amor y de la Paz, de la Soledad, de Jesús Flagelado... Por supuesto que hay hermanos del Despojado y de la Dominicana, pero es que eso pasa en todas las hermandades.
El movimiento se demuestra andando y quedarse en esas críticas es quedarse en lo superficial. Lo importante no es de dónde viene cada uno, sino qué puede aportar la cofradía a la ciudad.
P.- El tema del costal ha sido uno de los puntos más criticados en Salamanca. ¿Cómo lo ves tú?
R.- Se ha atacado mucho a las hermandades que hemos apostado por el costal, pero es una decisión lícita y para gustos, los colores. Yo particularmente he probado la carga a hombro y la carga a costal, y defenderé siempre el costal por lo que supone a nivel corporal y de resistencia.
Lo importante no es la manera de cargar un paso, sino ver el trasfondo que tiene esa cofradía y su devoción.
P.- ¿Qué se siente al recordar aquel Sábado de Pasión de 2022, la primera vez que la cofradía se ponía de verdad en la calle tras la pandemia?
R.- Fue una explosión de sentimientos contenida durante mucho tiempo. Teníamos que haber salido en 2020, pero no pudo ser, precisamente por la pandemia.
Ver al Señor de la Redención cruzando el dintel de la puerta, sentir el crujir de la madera y ver la cara de los hermanos... es algo que no se puede explicar con palabras.
Después de tanto trabajo administrativo y tantos años de espera, ver que el sueño de tanta gente se hacía realidad en las calles de Salamanca fue la recompensa a todo el sufrimiento, ver la emoción de Óscar, nuestro hermano mayor, y su abrazo con su hijo fue increíble.
P.- Siempre nombras a Óscar Rodríguez como tu referente. ¿Qué lección de las suyas llevas grabada a fuego?
R.- Óscar siempre nos decía una frase que llevo como bandera: "el movimiento se demuestra andando". Él fue quien nos enseñó a no entrar en polémicas estériles y a dejar que el trabajo de la cofradía hablara por sí solo.
Como hermano mayor, impuso un sello de seriedad y compromiso que es el que intentamos mantener hoy. Su legado no es solo una forma de mandar un paso, es una forma de entender la hermandad. Con humildad, pero con una exigencia máxima.
P.- Sé que vas a rehuir esta pregunta, pero... ¿Cómo va a vestir este año el Señor de la Redención? ¿Habrá sorpresas?
R.- La realidad es que no lo sé ni yo. El misterio de la vestimenta es algo que siempre genera mucha expectación entre los cofrades.
La vestimenta del Señor es una de las decisiones que más cuidamos en la Junta porque es su carta de presentación ante Salamanca. Habrá que esperar a verlo en el paso, hasta el momento solo lo sabe el vestidor.
P.- Como capataz y secretario, ¿qué buscas aportar a la Semana Santa salmantina?
R.- Seguir con el legado de todos aquellos que marcaron el inicio de la cofradía para llevarla hasta donde siempre se soñó. Queremos que el Rosario sea referente.
Tampoco queremos que la gente piense que somos los mejores, simplemente queremos sumar y engrandecer nuestra Semana Santa, que para eso hemos venido.