Nazarenos de la Cofradía de la Vera Cruz girando en la Plaza de Monterrey para coger la calle Compañía un Lunes Santo.

Nazarenos de la Cofradía de la Vera Cruz girando en la Plaza de Monterrey para coger la calle Compañía un Lunes Santo. Archivo.

Salamanca

Salamanca se prepara para diez días de turismo y penitencia: el regreso a las raíces de la Soledad marca la Semana Santa de 2026

La capital del Tormes se prepara para diez días de turismo y penitencia con una oferta que combina la sobriedad de sus procesiones con increíbles recorridos por su casco histórico, gastronomía típica y el mejor marco posible.

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La Semana Santa de Salamanca 2026 se presenta como una explosión de fe y patrimonio que invita a sumergirse en un sentimiento universal entre el 27 de marzo y el 5 de abril.

Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, transforma su ritmo habitual para convertir sus calles en un escenario donde la piedra dorada parece participar en un ritual colectivo que se repite generación tras generación.

Caminar por la ciudad durante estos días supone hacerlo entre siglos de historia y silencios que narran mucho más que las palabras, permitiendo a quienes la visitan descubrir una sobriedad castellana y una elegancia en los recorridos que resultan difíciles de olvidar.

Esta experiencia profunda forma parte de la identidad salmantina, uniendo la memoria de los abuelos que salieron hace casi 80 años con la Hermandad Universitaria con la mirada de los niños que descubren por primera vez a Jesús entrando en Jerusalén mediante la iconografía de la querida y popular 'borriquilla' la mañana del Domingo de Ramos.

Un encuentro entre lo pasado y lo presente.

La propuesta para este año trasciende lo puramente procesional y sugiere momentos imprescindibles como sentarse en una terraza de la Plaza Mayor, siguiendo el ejemplo del rey Felipe VI y el presidente de la República de Italia, Sergio Mattarella, para observar el tránsito del tiempo semanasantero bajo uno de los conjuntos barrocos más espectaculares de Europa.

Imagen de la Procesión del Jesús del Perdón el Domingo de Ramos.

Imagen de la Procesión del Jesús del Perdón el Domingo de Ramos. Archivo.

La madrugada del Viernes Santo al Sábado Santo será especialmente significativa este año debido al cambio de recorrido de la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad.

En una decidida apuesta por volver a sus raíces, y ya de paso evitar la concurrencia en el recorrido con la procesión del Cristo de la Liberación, los integrantes de la hermandad de la Soledad han modificado su paso habitual.

En esta ocasión, al salir por la puerta del Obispo de la Catedral, los hermanos no enfilarán directamente la calle Benedicto XVI como era costumbre, sino que se reservará para el tramo final del desfile, siendo la última por la que caminen antes de regresar a casa.

La procesión de La Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén 'borriquilla' a su paso por la Calle Compañía. La Iglesia de La Clerecía al fondo.

La procesión de La Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén 'borriquilla' a su paso por la Calle Compañía. La Iglesia de La Clerecía al fondo. Archivo.

El recorrido continúa con el ritual de buscar la rana en la fachada plateresca de la Universidad o la posibilidad única de entrar en dos catedrales unidas que conviven contando siglos de historia, desde el románico de la Vieja hasta la grandiosidad de la Nueva.

El perfil de la ciudad, con sus torres y cúpulas reflejadas en el río Tormes, se disfruta de manera especial paseando al atardecer por el Puente Romano o descubriendo la curiosa fachada de la Casa de las Conchas, que alberga un patio interior que siempre merece la pena visitar.

La monumentalidad se palpa al recorrer la calle Compañía entre edificios históricos y la joya de la Clerecía, o al subir a las torres de las catedrales a través de la exposición Ieronimus, donde los pasadizos y terrazas ofrecen la mejor perspectiva para entender la magnitud de Salamanca.

Acto del descendimiento a cargo de la Cofradía de la Vera Cruz.

Acto del descendimiento a cargo de la Cofradía de la Vera Cruz. Archivo.

La experiencia se completa con la gastronomía tradicional. Salamanca es la ciudad donde el cofrade 'pide la venia' para poder comer jamón en el desarrollo de la Pasión del Triduo Pascual y se intensifica con la gloria de la resurrección y la llegada del hornazo.

Al caer la noche, la iluminación resalta la piedra de monumentos como la fachada de La Clerecía y la Universidad Pontificia, creando un marco incomparable para tantos pasos, desde el Despojado el Domingo de Ramos, pasando por el Cristo Yacente el miércoles, hasta el Resucitado en la Procesión del Encuentro el domingo.

Mientras una imagen cruza lentamente el puente o el eco de un tambor rompe la madrugada. Más allá del arte o la devoción, la Semana Santa de Salamanca es, ante todo, un vínculo invisible entre generaciones y una forma de entender la ciudad que vuelve a latir con fuerza cada primavera.