Agentes de la Policía Nacional de Salamanca en una imagen de archivo
Meses de encierro, hambre y miedo en Salamanca: el calvario de una mujer discapacitada atrapada en un piso ocupado
La Audiencia condena a más de once años de cárcel a la pareja que la retuvo en condiciones infrahumanas y utilizó su pensión, en un caso que retrata hasta dónde puede llegar el abuso sobre una persona vulnerable
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Durante meses, una mujer con graves problemas de salud y una discapacidad psíquica del 79% vivió encerrada en Salamanca en un piso ocupado en el barrio de Chamberí.
No tenía agua corriente, ni luz, ni calefacción, ni un baño en condiciones. Dormía sobre un colchón sucio, comía muy poco y hacía sus necesidades en un cubo.
La Audiencia Provincial de Salamanca ha condenado a la pareja que la mantuvo allí a más de once años de prisión por detención ilegal, delito contra la integridad moral y estafa, después de considerar probado que ambos se aprovecharon de su especial vulnerabilidad para captarla, ganarse su confianza y llevársela con ellos en junio de 2024.
A partir de ahí, su vida quedó reducida al encierro. La trasladaron a una vivienda ocupada de la capital y la retuvieron contra su voluntad en unas condiciones que el tribunal considera incompatibles con la dignidad humana.
Todo terminó el 18 de diciembre de 2024. Un vecino la escuchó pedir auxilio desde la ventana, decir que tenía hambre y que estaba secuestrada.
La Policía acudió al lugar y los bomberos tuvieron que romper la cerradura de la casa y también la de la habitación en la que estaba encerrada para poder sacarla.
Cuando los agentes entraron, la encontraron en muy mal estado.
Apenas podía caminar. Tuvo que ser trasladada al hospital, y la Sala da además por acreditado que había perdido mucho peso durante aquellos meses de cautiverio.
El relato de lo ocurrido resulta todavía más duro por los detalles.
Uno de los vecinos llegó a pasarle comida por la ventana porque llevaba días sin comer, mientras la pareja utilizaba su tarjeta bancaria para sacar dinero de la cuenta en la que cobraba la pensión, con retiradas y pagos que alcanzaron 2.171,52 euros.
Por estos hechos, ambos han sido condenados a siete años y seis meses de prisión por detención ilegal, un año y tres meses por el delito contra la integridad moral y dos años y nueve meses por estafa.
Además, deberán indemnizar a la víctima con 6.000 euros por daños morales y devolver el dinero retirado.
La sentencia también condena a un tercer acusado como cómplice. Le atribuye haber llevado agua, comida y medicación, además de limpiar el cubo en el que la mujer hacía sus necesidades, aunque le absuelve del delito de estafa.