La dra. Hernández Cosido en su despacho del Hospital Clínico Universitario de Salamanca.
Lourdes Hernández Cosido, de la vocación infantil a la Real Academia de Medicina: "Los fármacos GLP son una revolución"
Descubrimos desde dentro el trabajo de la doctora, responsable de una de las unidades quirúrgicas de referencia del Hospital Universitario de Salamanca, donde se realizan cada año decenas de intervenciones relacionadas con la patología esofagogástrica y la obesidad.
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La doctora María Lourdes Hernández Cosido, especialista del Hospital Universitario de Salamanca y profesora de la USAL, defiende el papel de la cirugía bariátrica y de los nuevos fármacos contra la obesidad mientras reivindica la vocación médica y el trabajo en equipo.
"No soy de entrevistas, ya verás que me atasco. Prefiero el quirófano".
Con esa naturalidad comienza la conversación la doctora María Lourdes Hernández Cosido, especialista de la Unidad Esofagogástrica y de Obesidad del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (CAUSA).
Además de profesora del Departamento de Cirugía de la Universidad de Salamanca y recién nombrada académica de la Real Academia de Medicina de Salamanca.
Acostumbrada a pasar largas horas en quirófano, donde afronta algunas de las cirugías más complejas de la especialidad digestiva, reconoce que hablar de su trayectoria le resulta más difícil que enfrentarse a una intervención complicada.
Sin embargo, su reciente ingreso en la Academia supone uno de los reconocimientos más destacados de su carrera.
"El ingreso en la Academia es un reconocimiento profesional porque realmente no es algo que tú busques, sino que ellos te eligen a ti. Para mí ha sido un honor y estoy muy feliz", explica.
Cirugías complejas y obesidad extrema
El trabajo de Hernández Cosido se desarrolla en una de las unidades quirúrgicas de referencia del Hospital Universitario de Salamanca, donde se realizan cada año decenas de intervenciones relacionadas con la patología esofagogástrica y la obesidad.
En muchas ocasiones se trata de cirugías complejas que requieren una gran experiencia técnica. "Hay intervenciones difíciles, pero casi todas se consiguen resolver de una manera u otra", señala.
Uno de los retos más importantes llega con pacientes que sufren obesidad extrema. En algunos casos el peso puede superar los 200 kilos, lo que obliga a preparar al paciente durante meses antes de entrar en quirófano.
La doctora Lourdes Hernández Cosido recibe en su despacho del Hospital Clínico Universitario de Salamanca a EL ESPAÑOL de Castilla y León.
"Antes de operarles hay que rehabilitarlos porque el riesgo quirúrgico y anestésico es muy elevado", explica. Ese proceso previo incluye ejercicio, dieta y tratamiento farmacológico para reducir peso y poder realizar la intervención en condiciones de seguridad.
Hoy en día la mayoría de estos procedimientos se realizan mediante laparoscopia, una técnica mínimamente invasiva que ha transformado la cirugía digestiva en los últimos años.
"Los nuevos fármacos GLP son una revolución"
En paralelo a la cirugía, la aparición de nuevos tratamientos farmacológicos ha cambiado el abordaje de la obesidad. Medicamentos como los análogos del GLP-1 han ganado protagonismo en los últimos años y se han convertido en un tema habitual de debate.
Para la doctora Hernández Cosido, su utilidad está fuera de duda. "Los análogos del GLP-1 han venido a revolucionar la farmacología que faltaba para el paciente obeso", asegura.
Eso sí, insiste en que estos fármacos no sustituyen a la cirugía, sino que forman parte de un tratamiento conjunto. "No compiten con la cirugía. Es más, nosotros los usamos incluso antes o después de operar", explica.
Estos medicamentos actúan sobre una hormona intestinal que regula el metabolismo y favorece la sensación de saciedad. "Funcionan con un enlentecimiento del vaciamiento gástrico y una modificación del metabolismo intestinal que favorece la pérdida de peso", detalla.
Salamanca, un hospital de referencia
Gran parte de su carrera se ha desarrollado en el Hospital Universitario de Salamanca, uno de los centros sanitarios más importantes de la comunidad.
"El Complejo Asistencial Universitario de Salamanca es uno de los mejores hospitales de Castilla y León", afirma con convicción.
En su unidad, dedicada a la cirugía esofagogástrica y bariátrica, se realizan cada año entre 40 y 50 intervenciones de cirugía bariátrica, además de numerosos procedimientos relacionados con patologías digestivas complejas.
La actividad del centro atrae también a pacientes procedentes de otras provincias. "Hay pacientes que vienen trasladados aquí porque tenemos unidades muy especializadas", explica.
"Jugaba a médicos con los muñecos"
La historia de su vocación médica comenzó mucho antes de entrar en la universidad. Según recuerda, ya de niña tenía claro que quería dedicarse a la medicina.
"Mis padres me decían que jugaba a médicos con los muñecos", cuenta.
Aquella inclinación se convirtió con el tiempo en una decisión firme que la llevó a elegir la cirugía como especialidad. "Cuando me presenté al MIR tenía claro que quería ser cirujana", recuerda.
Desde entonces ha pasado años en quirófano, un lugar en el que asegura sentirse plenamente cómoda. "La cirugía es mi pasión. En un quirófano es donde mejor estoy", confiesa.
Más vocación que sueldo
Pese a la exigencia de la profesión, Hernández Cosido considera que la motivación de los médicos sigue estando ligada a la vocación.
"No es una profesión bien pagada para las horas y el sacrificio que hacemos", reconoce.
El trabajo médico, explica, no se limita a la consulta o al quirófano. Detrás hay una constante actualización científica, formación continua y dedicación a la enseñanza de nuevos profesionales.
"Los médicos no estamos aquí porque se pague mucho, sino porque tenemos vocación y porque el paciente es nuestro centro", afirma.
"Nunca te acostumbras a dar malas noticias"
A lo largo de su carrera ha vivido momentos complejos, tanto dentro como fuera del quirófano. Pero si hay algo que nunca se vuelve fácil, asegura, es comunicar una mala noticia.
"Nunca te acostumbras a dar malas noticias", admite.
Con los años se aprende a hacerlo de diferentes maneras, pero el impacto emocional sigue presente. Por eso considera fundamental la relación entre médico y paciente.
"Siempre intentamos que el paciente entienda lo que le pasa y cuáles son las opciones que tiene", explica.
En un hospital donde conviven tecnología, ciencia y humanidad, la doctora Hernández Cosido sigue defendiendo lo que considera el pilar fundamental de la medicina: el trabajo en equipo y la vocación.
Y aunque ahora su nombre forme parte de la Real Academia de Medicina de Salamanca, lo tiene claro: donde realmente se siente en casa sigue siendo el quirófano.