Matanza Típica en Guijuelo

Matanza Típica en Guijuelo

Salamanca

Matanza Típica de Guijuelo: una fiesta gastronómica que se vive en la calle

Tercer fin de semana matancero en la villa chacinera con protagonismo de la gastronomía salmantina y la tradicional ‘pesada’ solidaria en los Salones del Pernil.

Más información: Guijuelo se da un festín de tradición: la Matanza de Carnaval toma la plaza de Castilla y León

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La Matanza Típica de Guijuelo no es solo una tradición: es una manera de reunirse, de celebrar y de recordar de dónde venimos. Este año la vivimos como mejor se puede hacer, entre amigos y alrededor de una mesa generosa, en los Salones El Pernil de Catalina, donde la memoria, la amistad y el sabor caminan de la mano.

La mañana comenzó con ese aire frío que parece formar parte inseparable del invierno serrano, aunque bien surtido de sol. En Guijuelo, la matanza no es un simple evento gastronómico, sino un ritual heredado que combina trabajo, respeto y convivencia.

Entre bromas y saludos, Pablo -al que conocimos, aunque viva en Madrid, lleva genes de Vilvestre-, Juan Pedro, Sergio el Dj y tamborilero y de ‘Amiga Mía’, como cantaban Los Brincos, Pablo Alexander de La Huella, Rubén, los dos Roberto, el alcalde y el concejal, y también Manu con su FIC “ya completa”.

También las ‘almas’ de este evento, la concejala Sandra Méndez y el maestro de ceremonias Jesús Merino, fueron tomando posiciones alrededor de la mesa, mientras el aroma del pimentón, el ajo y la carne recién elaborada se adueñaba del ambiente.

Y como no, por alli aparecieron Dani y Rocío, que llegan de las canteras de Villamayor, cargados de alegría por su alcalde. Y el tío Julián haciendo del perfecto anfitrión.

El Pernil de Catalina supo recrear esa esencia tradicional con una propuesta fiel a la tierra, el cocido matancero. Los embutidos, protagonistas indiscutibles, llegaron primero: chorizo, salchichón y lomo, cortados con la precisión que merece el producto estrella de la comarca.

Después, los platos calientes fueron marcando el ritmo de la comida, en una sucesión de sabores contundentes y honestos que recordaban las antiguas jornadas de matanza en los patios familiares: sopa con fundamento, verdura y patatas y todo el compendio de las carnes, regado con un tinto López Cristóbal de Roa (Burgos).

Pero si algo define estos encuentros no es solo la gastronomía, con homenaje este tercer fin de semana a la salmantina, sino la conversación. Entre anécdotas, recuerdos y proyectos compartidos, el tiempo fue pasando sin que nadie mirara el reloj.

La matanza, como tantas tradiciones castellanas, tiene esa capacidad de detener la prisa y obligarnos a disfrutar del momento. Como ese previo matancero en la terraza del Viró, donde Víctor y Andrés.

Jornada matancera

La plaza de Castilla y León volvió a llenarse para disfrutar de la jornada de la Matanza Típica de Guijuelo.

En esta jornada nocturna, los cocineros salmantinos Cristian y Jonatan Ojeda del restaurante El Vive de Alba de Tormes, y José Ángel y Sergio Rodríguez del bar La Fresa de Salamanca, y al periodista, Álvaro Nieto, director de The Objective, han sido nombrados Matanceros de Honor. Sin lugar a duda que lo merecen por la importancia que tienen en la historia actual de la gastronomía salmantina.

Además, Carlos Santos ha ejercido como director de la Matanza y Javier Gállego como maestro de Ceremonias. La jornada de la matanza nocturna se ha completado con la degustación de chichas solidarias, a favor de la Seom y la 10ª Ruta de pinchos de la Matanza.

La ‘pesada’ benéfica

Hubo brindis, risas cuando ‘la pesada’ benéfica de don José Ramos y Josete, y algún que otro debate animado, como no podía ser de otra manera cuando la amistad es auténtica.

En torno a la matanza, cada uno aportó su carácter: la chispa oportuna, la reflexión tranquila o la ocurrencia inesperada. Y así, entre plato y plato, la jornada se convirtió en algo más que una comida: fue una reafirmación de la amistad.

Estar tan a gustito es esto: sentir que el tiempo se aquieta y que el mundo, por un instante, está bien hecho. Que la tradición no es un museo, sino una mesa puesta. Que, en Guijuelo, entre humo y pimentón, la vida sabe a verdad y a abrazo.

Y que a veces la gloria no está en el ruedo -recordando a Ortega Cano-, sino en la sencillez compartida de una matanza que reúne, calienta y recuerda quiénes somos.

Al final, cuando el café y los licores pusieron el broche, antes de que llegara la cena de ‘la pesada’ en la calle, con sopas de ajo, panceta asada y chichas, quedó la sensación de haber participado en algo que trasciende lo gastronómico.

La Matanza Típica de Guijuelo es tradición, sí, pero también es excusa perfecta para reunirse, compartir y fortalecer vínculos. En El Pernil de Catalina quedó claro que, mientras haya amigos dispuestos a sentarse juntos y celebrar la vida, las tradiciones seguirán vivas, ¡ay!

Mondongo 

Además, este domingo se ha celebrado la primera de las citas del Mondongo, incluida en el programa de las 40ª Jornadas de la Matanza Típica de Guijuelo. 

Además de la elaboración de los chorizos culares se ha ofrecido una degustación de chichas ibéricas, acompañadas de un vermú. 

Como novedad, en esta edición, ha tenido lugar una comida popular con la presencia de 400 comensales, que han disfrutado de un menú compuesto de caldo, arroz con productos de matanza y embutidos. 

Guijuelo celebra su primera cita del Mondongo

Guijuelo celebra su primera cita del Mondongo

La segunda y última cita con el Mondongo se celebrará el próximo domingo, 1 de marzo.