Jesús 'Bati' (26), conocido corredor de Ciudad Rodrigo (Salamanca).
Jesús 'Bati' (26), conocido corredor de Ciudad Rodrigo: "Si no asumes que el toro te puede matar es mejor quedarse fuera"
El joven Jesús Mesonero Mendo, uno de los corredores más reconocibles del Carnaval del Toro, se sincera en su entrevista para EL ESPAÑOL de Castilla y León.
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El Martes de Carnaval es el día de máxima exaltación del orgullo mirobrigense, último día de las fiestas, toca pedir cenizos y que no se acabe el carnaval. Hablamos con uno de esos vecinos de Ciudad Rodrigo que más ensalzan el orgullo de pertenencia a la ciudad: Jesús Mesonero Mendo, 'Bati'.
Con solo 26 años es uno de los corredores más reconocibles del Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo y de los Sanfermines, entre otros muchos encierros de todo el panorama nacional. Creció viendo a sus paisanos jugarse el tipo en la calle Madrid, “la calle de los sueños”, y hoy admite que allí sigue pasando “el miedo más grande”.
La calle Madrid es la última calle del recorrido urbano del encierro hacia la Plaza Mayor, denominada así como señal de hermanamiento de ciudades entre Ciudad Rodrigo y Madrid, al igual que en Madrid, una de las calles que lleva a su Plaza Mayor es la calle Ciudad Rodrigo en honor a la liberación de las tropas francesas de Miróbriga en el año 1812.
Defiende que el toro es “vida y muerte” y lanza un aviso a los nuevos corredores: “Si no lo sientes y no asumes que te puede matar, es mejor quedarse fuera”.
Pregunta-: ¿Cómo nace tu afición a los encierros y al mundo del toro en Ciudad Rodrigo?
Respuesta-: Siempre me ha gustado correr en carnavales, aquí fue donde me aficioné al mundo de los toros. Desde pequeño me quedaba viendo los encierros, las capeas, los toros… Aquí nació mi afición.
P-.: ¿Con qué edad empezaste a correr el encierro?
R-.: Empecé siendo menor de edad, un poco a escondidas. Con 15‑16 años corría los encierros sin que me viera mucha gente conocida, escondiéndome un poco de todos. Con esa edad empezamos a salir al recorrido poquito a poquito.
P-.: Tú corres en zonas muy complicadas, como la calle Madrid, la llamada “calle de los sueños”. ¿Qué experiencia te ha marcado más en el encierro de Ciudad Rodrigo?
R-.: Lo que más me ha marcado es precisamente la calle Madrid. Desde pequeño he visto los encierros en la plaza y a los paisanos entrar corriendo, y eso me impresionaba. Ver a la gente de aquí, de Ciudad Rodrigo, con esa afición, entrando en la cara del toro en la plaza… Eso es lo que más me marcó y me sigue marcando.
P-.: Ya eres un referente para tus paisanos. Cuando corres en San Fermín, en julio, ¿notas que Ciudad Rodrigo está pendiente de ti?
R -.: Sí, sí, la gente está siempre pendiente. Cuando nos vamos para Pamplona, días antes ya te preguntan cuándo te vas, qué día vas a correr… La gente te lo recuerda y te conoce por eso.
P.-.: ¿En qué parte del encierro se pasa más miedo aquí, y por qué?
R-.: Donde más miedo paso es en la calle Madrid, cuando están entrando los toros con los cabestros y yo estoy allí. No sabes cómo vienen, si viene uno suelto detrás… También paso mucho miedo al entrar a la plaza, porque no sabes si los bueyes se van a volver a salir otra vez. Para mí, donde más miedo he pasado en esta tierra es en la calle Madrid.
P-.: ¿Y fuera de Ciudad Rodrigo? ¿Hay algún sitio donde hayas pasado aún más miedo?
R-.: Sí, sobre todo en Pamplona. Allí se pasa muchísimo miedo.
P-.: ¿Cuál es el susto más grande que has tenido en un encierro aquí?
R-.: Un año, en la bajada del Registro, en el desencierro. Se tropezó un corredor delante de mí, yo me tropecé con él y el toro se me vino encima. Justo antes de que me cogiera, se fue para el otro lado. Ese ha sido el susto más grande que he tenido en Ciudad Rodrigo.
P-.: Seguro que también has visto a compañeros pasarlo realmente mal…
R-.: Sí, sí, sobre todo contigo. Eso es lo que puede traer el toro: no todos los días te da alegrías y vida, también te las puede quitar. Y eso hay que asumirlo.
P-.: En estos días se ha vivido muy de cerca la muerte de un conocido aficionado mirobrigense en la capea del viernes. Era una persona muy querida en el municipio, ¿le conocías?
R-.: Personalmente no lo conocía. Le conocía de vista, de decirle hola y adiós, pero no tenía trato con él. Siempre ha estado ahí, era mítico de allí, de ese burladero de siempre.
P-.: ¿Qué te sugiere un suceso así dentro de la afición?
R-.: Son las cosas que tiene el toro, que estas cosas pueden pasar. El toro es vida y muerte. Cuando estás con un toro en la plaza de Ciudad Rodrigo tienes que asumir que el toro te puede coger y te puede matar.
P-.: ¿Qué consejo le darías a alguien que quiera empezar a correr ahora los encierros?
R-.: Sobre todo que, si no lo siente de verdad, que no corra. Si no sientes lo que vas a hacer y no asumes las consecuencias de lo que puede traer el encierro, mejor no empezar. Si veo que no tengo la cabeza como la tengo que tener o el cuerpo como lo tengo que tener, o que el miedo me puede, me quedo fuera.
P-.: Para terminar, ¿quieres añadir algo?
R-.: Que animo a todo el mundo a venir al Carnaval, que disfrute. Si quieren correr, este es un sitio idóneo. Y nada: ¡que viva el Carnaval del Toro y viva Ciudad Rodrigo!