El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, interviene en la presentación de candidaturas para las próximas elecciones a las Cortes de Castilla y León del 15 de marzo junto al presidente del PP de Castilla y León y candidato a la reelección a la Presidencia de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco; el presidente del PP de Salamanca y alcalde de la capital, Carlos García Carbayo; y las cabezas de lista por Burgos y Soria, Marta Arroyo y Rocío Lucas.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, interviene en la presentación de candidaturas para las próximas elecciones a las Cortes de Castilla y León del 15 de marzo junto al presidente del PP de Castilla y León y candidato a la reelección a la Presidencia de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco; el presidente del PP de Salamanca y alcalde de la capital, Carlos García Carbayo; y las cabezas de lista por Burgos y Soria, Marta Arroyo y Rocío Lucas. David Arranz. / ICAL. Salamanca

Salamanca

El PP o la defensa de la ética política: "Somos el partido de la decencia"

El presidente del Partido Popular  ha calificado de “muy grave” y “lamentable” que Óscar López culpe al fallecido Lambán de la debacle electoral socialista en Aragón.

Más información: Feijóo: "Un tipo como Óscar López sólo podía ser ministro en un Gobierno de Sánchez. No le llega a Lambán a las suelas"

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El Teatro Liceo de Salamanca ha servido para mucho más que presentar los candidatos del partido Popular a la Junta de Castilla y León en cada una de sus nueve provincias. El escenario elegido para reforzar el relato de “gestión limpia y responsable” de Alfonso Fernández Mañueco en contraste con un PSOE atrapado en la polémica por las palabras del ministro Óscar López sobre el fallecido Javier Lambán.

Mientras el Gobierno trata de contener el fuego interno por las desagradables palabras del ministro para la Transformación Digital y la Función Pública, en Salamanca los populares han tejido un discurso que mezcla el orgullo autonómico, la defensa del campo y una apelación explícita a la ética política.

El presidente de la Junta y candidato a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, centró su intervención en marcar una frontera moral con sus adversarios: “La política y los negocios son incompatibles, en este partido el que meta la mano en la caja se va”, afirmó, ligando su mensaje a la idea de un PP que “solo se debe a la gente” y que “es libre” frente a las hipotecas de otros partidos.

En un contexto donde el ministro Óscar López se ha negado a rectificar sus críticas a Lambán alegando “discrepancia política” pero “máximo respeto personal”, el PP explota el contraste entre su apelación a la decencia y la imagen de un PSOE que ajusta cuentas con uno de sus referentes ya fallecido.

En su discurso, Alberto Núñez Feijóo, el líder del PP ha calificado de “muy grave” y “lamentable” que Óscar López culpe al fallecido Lambán de la debacle electoral socialista en Aragón, subrayando que el ministro “jamás le llegará a la suela de los zapatos”.

Mañueco elevó el tono contra Pedro Sánchez: “Lo que ocurre es que tenemos al peor presidente de España”, conectando la polémica Lambán‑López con su relato de un Gobierno central que “rompe consensos” y alimenta la polarización incluso dentro de su propio partido.

El mensaje de fondo es claro: frente a un PSOE que se equivoca hasta con sus propios barones históricos, el PP se reivindica como organización cohesionada en torno a la gestión y la estabilidad.

Aunque el foco en Salamanca estaba en Mañueco, el discurso nacional de Alberto Núñez Feijóo sirve de telón de fondo: el líder del PP ha calificado de “muy grave” y “lamentable” que Óscar López culpe al fallecido Lambán de la debacle electoral socialista en Aragón, subrayando que el ministro “jamás le llegará a la suela de los zapatos”.

Esta defensa pública de un expresidente socialista no es solo un gesto hacia el votante moderado, encaja con la estrategia de Feijóo de rescatar la figura del “socialista institucional” frente al sanchismo, presentándose como líder capaz de respetar adversarios mientras denuncia los excesos del Gobierno.

El ministro se reafirmaba hoy en sus críticas a Javier Lambán, añadiendo: "nadie me va a dar lecciones de respeto al señor Lambán”.

Mientras en Salamanca, Mañueco insistía en que “el PP el mejor instrumento para servir a Castilla y León y a España” y que “nosotros solo nos debemos a la gente”, el mensaje conecta con esa operación nacional: el PP como garante de instituciones y respeto, frente a un PSOE que, según el relato popular, ni protege a los suyos.

La número 1 por Soria, Rocío Lucas, aportó el discurso más social del acto, en clave de familia y oportunidades. “Cuando cuidamos a las familias cuidamos la esperanza de los jóvenes y la oportunidad de los mayores”, afirmó, reivindicando medidas como la gratuidad del primer año de Universidad para los nacidos en Castilla y León, que vende como emblema de un PP que traduce su relato de estabilidad en políticas concretas.

El presidente Mañueco complementó ese marco con un ataque directo al modelo del Gobierno: “Quien quiera un partido sin límites ni principios que vote a Sánchez o pacte con él”, una frase pensada para agrupar al electorado descontento con los pactos del PSOE con el independentismo y, de paso, señalar a Vox como potencial aliado de ese “ruido” que el PP dice querer superar.

Ligando oportunidad de vivienda con propiedad privada “no se puede expropiar el derecho a la propiedad” y financiación autonómica a la idea de límites y principios. Un relato del PP como dique de contención ante experimentos legislativos y cesiones a los independentistas.

La candidata por León, Marta Arroyo, utilizó el sentimiento de cercanía: “Vengo de un pueblo de 10.000 habitantes, conozco perfectamente nuestras necesidades”, resumió, para enlazar esa raíz local con un horizonte nacional: “El próximo objetivo es Feijóo en la Moncloa; en las Cortes vamos a recoger el sentimiento de nuestras familias”.

Ese discurso se apoya en la idea central que se repetirá a lo largo de la campaña por Castilla y León: “Nuestro objetivo es trabajar para que Alfonso siga siendo presidente de Castilla y León los próximos cuatro años”, insistió Arroyo, en línea con la estrategia de convertir la cita autonómica en un referéndum sobre la estabilidad frente al “ruido” de Madrid.

En paralelo, Feijóo viene subrayando en Aragón y en otros territorios que las elecciones regionales son “puerta de salida” para Sánchez, lo que encaja con el tono de precampaña nacional que impregnó el acto del Liceo.

En la apertura del acto, el alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo afirmaba: “Vamos a ganar; si nos esforzamos todos la victoria será arrolladora" evidenciando el clima interno de un PP que percibe terreno favorable pero no desea relajarse.

Con Vox fuera de los gobiernos autonómicos y un PSOE golpeado por la corrupción y la crisis Lambán‑López, los populares entienden que el espacio del votante moderado y constitucionalista está más disponible que en ciclos anteriores.

El mitin del Teatro Liceo de Salamanca deja plausible la estrategia popular: explotar la crisis con los barones territoriales del PSOE, blindar a Mañueco como gestor solvente, eficaz y moderado y a Feijóo como el líder capaz de reconocer el legado de adversarios como Lambán mientras denuncia a un Gobierno que, a ojos del PP, ha cruzado demasiadas líneas rojas.

En el inicio de la recta final hacia el 15 de marzo, el mensaje es: estabilidad y decencia frente "al peor presidente de la historia de la democracia en España”.