Apicultores Ecocolmena
Los apicultores tampoco quieren Mercosur y regalan miel en Salamanca: “Así no podemos competir”
Las OPAS alertan de que el acuerdo permitirá la entrada masiva de miel importada a precios muy por debajo de los costes de producción y ponen en riesgo la supervivencia de la apicultura profesional.
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El sector apícola profesional ha decidido dar un paso al frente. El próximo lunes, los apicultores tomarán las calles de Salamanca dentro de las movilizaciones convocadas por las organizaciones profesionales agrarias (OPAS) contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Lo harán con un gesto tan sencillo como simbólico: regalar miel producida en explotaciones salmantinas a las puertas de la Subdelegación del Gobierno.
No es una protesta al uso. Es una forma directa de explicar un problema complejo con un producto sobre la mesa. El propio Ministerio de Agricultura ha reconocido que la miel será uno de los sectores más perjudicados por este acuerdo, hasta el punto de calificarlo como “sector sensible”. En el campo, ese diagnóstico lleva tiempo instalado y los datos del último año no hacen más que reforzarlo.
En 2025, la Unión Europea importó alrededor de 75.000 toneladas de miel, procedentes en su mayoría de China, Ucrania y los países de Mercosur. Solo el contingente ucraniano que entra en Europa libre de arancel asciende a 35.000 toneladas anuales, con un precio medio de importación que el pasado año se situó en 1,94 euros por kilo.
A ese escenario se suma ahora el acuerdo con Mercosur, que permitirá la entrada en el mercado europeo de otras 45.000 toneladas de miel sin aranceles. En el último ejercicio, la miel procedente de estos países se importaba a unos 2,05 euros por kilo, un precio que ya incluía un arancel del 17,30 %. Su eliminación, advierten las OPAS, estrecha aún más el margen de los productores europeos.
La comparación con la realidad de las explotaciones españolas es la que enciende todas las alarmas. Producir un kilo de miel en España cuesta cerca de cuatro euros. Con esa diferencia, sostienen los apicultores, las cuentas no salen. El temor del sector es que la entrada masiva de miel importada empuje los precios de comercialización hasta el entorno de los dos euros por kilo, un nivel que haría inviables las explotaciones profesionales y aceleraría su desaparición.
Las organizaciones agrarias alertan además de que este tipo de acuerdos comerciales vulneran la ley de la cadena alimentaria, al permitir precios por debajo de los costes de producción, y suponen una desprotección para los consumidores. Denuncian que se facilita la llegada a los lineales de los supermercados de miel producida bajo estándares de calidad y seguridad alimentaria inferiores a los exigidos a los productores europeos.
El reparto de miel previsto para el lunes busca precisamente trasladar ese mensaje a la sociedad. Detrás de cada tarro, recuerdan los apicultores, hay empleo rural, territorio y un papel ambiental insustituible. Las abejas son el principal agente polinizador y una pieza clave para la biodiversidad y la protección del medio ambiente. La advertencia con la que el sector sale a la calle es tan simple como rotunda: sin abejas no hay vida.