La consejera María González Corral y María José de la Fuente en su visita al nuevo Edar.
Junta y Diputación de Palencia ponen en marcha la nueva depuradora de Villada tras invertir 970.000 euros
La instalación supone una inversión cercana al millón de euros financiada por la Junta, la Diputación y el Consistorio para dar servicio a 1.000 vecinos.
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La Consejería de Medio Ambiente y Energía de la Junta de Castilla y León ha puesto en marcha la nueva Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) del municipio palentino de Villada, una infraestructura que ha dispuesto de una inversión cercana a los 970.000 euros.
La instalación dará servicio a los cerca de 1.000 habitantes de la localidad para garantizar el tratamiento de sus vertidos conforme a la normativa vigente.
La obra se ha ejecutado mediante una fórmula de cofinanciación compartida, en la que la Junta aporta el 40 % del presupuesto, la Diputación Provincial de Palencia un 40 % y el Ayuntamiento de Villada el 20 % restante.
Durante la visita institucional, la vicepresidenta de la Diputación de Palencia, María José de la Fuente, ha valorado este acuerdo entre administraciones como una vía imprescindible para que un municipio de este tamaño pueda encarar costes que resultaría imposible asumir en solitario.
Asimismo, De la Fuente ha remarcado que la nueva depuradora no solo cuida los recursos hídricos del arroyo donde se vierten las aguas, sino que consolida las infraestructuras de la zona para ofrecer mejores servicios a los vecinos y apoyar el reto demográfico en el medio rural.
Por su parte, la consejera de Medio Ambiente y Energía, María González Corral, ha enmarcado esta actuación dentro del programa autonómico que busca alcanzar el 'cero aguas sin depurar' en la Comunidad, centrado de manera prioritaria en los núcleos de menos de 2.000 habitantes.
En el caso concreto de la provincia de Palencia, la Consejería impulsa otros once proyectos de depuración con un presupuesto global de 5,7 millones de euros.
La planta de Villada emplea un sistema de humedal artificial de bajo impacto visual y reducido consumo energético, dotado de automatización para su control remoto.
El proceso se estructura en tres fases —pretratamiento, decantación y tratamiento biológico mediante vegetación— y se complementa con un sistema de placas fotovoltaicas y baterías para lograr un autoconsumo energético del 100 %, además de la red de colectores y emisarios conectados al arroyo del Cazo.