Una imagen de las participantes 'Cerrato Camp'
De las bodegas subterráneas al manillar: 16 ciclistas de toda España eligen el Cerrato Palentino para una ruta especial
Dieciséis mujeres de toda España participan este fin de semana en el 'Cerrato Camp', una iniciativa que une deporte, patrimonio subterráneo y la tranquilidad de pedalear «sin prisas» por los paisajes de la comarca.
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Descubrir a golpe de pedal lugares desconocidos. Este fin de semana, un grupo de 16 mujeres procedentes de diversos puntos de la geografía española se han citado en el Cerrato Palentino para descubrir una comarca que emerge como un destino preferente para el cicloturismo de experiencia.
Bajo el concepto de ‘enociclismo’, esta expedición busca la charla, el paisaje y el silencio de una tierra que invita a rodar sin la presión del tráfico ni las dificultades técnicas de otras rutas.
La iniciativa nace de la visión de Ernesto Carrera, gestor de la casa rural El Portal del Cerrato (Baños de Cerrato), quien ha logrado conectar el potencial de la zona con dos de las comunidades ciclistas femeninas más potentes del país: Mujeres en Bici —que cuenta con más de 80.000 seguidores en redes sociales— y Ser Mujer Ciclista.
«Como dicen ellas, nos gusta ir hablando a nuestro rollo», explica Carrera, subrayando una filosofía donde el componente social prima sobre el deportivo.
El recorrido atraviesa campos de flores amarillas y paisajes que evocan la Toscana italiana; el verdadero secreto del Cerrato se esconde bajo tierra.
Las ciclistas han podido descubrir las emblemáticas bodegas subterráneas, excavadas a mano hace generaciones, donde la temperatura se mantiene imperturbable entre los 12 y 13 grados, ajena a los rigores del clima castellano. «
Es algo muy diferente y especial. Miras el paisaje y no coincide con lo que estás viendo, ¿dónde están los viñedos? Cuando ves los barrios de bodegas lo entiendes todo», relata Erkuden Almagro, de Mujeres en Bici, tras las primeras incursiones por el territorio.
Este patrimonio etnográfico es el eje de 'Destino 41', un ambicioso proyecto de cicloturismo desarrollado a través de Destiny Bike. Se trata de una ruta circular de 410 kilómetros y 4.000 metros de desnivel que conecta los 41 pueblos de la comarca.
«Las bodegas, las minas de yeso y los caminos entre cerros son nuestro hilo conductor para posicionar el Cerrato como destino de referencia», afirma Carrera, quien defiende que aquí se viene a «disfrutar de la gente, de los pastores y de hablar en un bar».
El paraíso del 'gravel'
Las características técnicas del Cerrato lo convierten, según los expertos, en un escenario «absolutamente ideal» para la modalidad de gravel —bicicletas que combinan la velocidad de la carretera con la resistencia para caminos de tierra—.
Sus pistas amplias y compactadas, los desniveles progresivos y la nula densidad de tráfico permiten rodar de dos en dos, facilitando esa interacción que buscan las participantes.
El evento, denominado Cerrato Camp, arrancó el viernes con una toma de contacto en la basílica visigoda de San Juan de Baños, una joya del año 661 que sirve como puerta de entrada a un viaje temporal.
Durante el fin de semana, las ciclistas recorrerán hitos de la Edad Media en Palenzuela, Astudillo, Dueñas o Torquemada, además de pedalear junto al Canal de Castilla. «Cada pedalada es una cita con el pasado», resume el organizador.
Motor de desarrollo rural
Más allá del ocio, el proyecto cuenta con un marcado carácter social y económico para la zona.
El objetivo es que el beneficio revierta en todo el tejido local, desde la hostelería hasta los pequeños productores.
En este sentido, la iniciativa cuenta con el respaldo de ADRI Cerrato Palentino, el Grupo de Acción Local que gestiona los fondos LEADER. Su gerente, Miguel Portillo, destaca que proyectos como 'Destino 41' ayudan a vertebrar el territorio y generan una «economía distribuida».
Para Lorena, una de las organizadoras de Ser Mujer Ciclista, el Cerrato ha resultado ser el «refugio perfecto» para una comunidad que busca lugares seguros y tranquilos para disfrutar de la bicicleta.
Con conexiones ferroviarias clave en Palencia y una ubicación estratégica respecto a Madrid, Bilbao o Santander, el Cerrato Palentino aspira a dejar de ser un secreto para convertirse en el epicentro del ciclismo pausado en el corazón de Castilla.