Lidia Atencia Taboada, la científica de Torquemada (Palencia) que se formó en el laboratorio de Mariano Barbacidad y presentó una investigación a Máxima de los Países Bajos

Lidia Atencia Taboada, la científica de Torquemada (Palencia) que se formó en el laboratorio de Mariano Barbacidad y presentó una investigación a Máxima de los Países Bajos Foto cedida

Palencia

Lidia, la científica de pueblo que aprendió con Barbacid y cautivó a la reina de Holanda: "Donde naces no determina tu futuro"

Natural de Torquemada (Palencia), localidad de menos de mil habitantes, está acabando su doctorado en el Ámsterdam University Medical Center, donde ha desarrollado terapias combinadas contra el cáncer de colon que ya se están probando en ratones.

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"No hay que pensar que solo por vivir en un pueblo pequeño ya está, que esa es toda tu vida". Hace 28 años, en Torquemada (Palencia), una pequeña localidad de menos de 1.000 habitantes, nació Lidia Atencia Taboada, una joven que reivindica su procedencia rural y decidió que esta no limitaría sus aspiraciones profesionales.

A pesar de su corta edad, ha trabajado ya en laboratorios como el de Mariano Barbacid y está terminando su doctorado en el Ámsterdam University Medical Center, donde ha desarrollado terapias combinadas contra el cáncer de colon que ya se están probando en ratones.

Precisamente, es una de sus investigaciones la que cautivó ahora hace un año a Máxima de los Países Bajos, reina de Holanda, como se la conoce popularmente, con quien mantuvo un encuentro para explicarle los avances que habían logrado contra la enfermedad en su centro en estos últimos años.

Para Lidia, no existen los límites. "Si quieres algo, no te rindas y puedes llegar lejos. Cuando yo empecé no tuve ningún referente, nadie en mi familia se dedica a la ciencia, ni a la biología ni a la investigación", precisa en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Graduada en Biología por la Universidad de Salamanca (USAL), esta joven resalta que es "importante enseñar que da igual donde nazcas porque quien quiera hacer algo, tiene la oportunidad, solo que tienes que moverte".

Ahora, Lidia quiere postularse como ese referente que ella nunca tuvo. "Me hubiera gustado tener un ejemplo cercano de una persona también de pueblo pequeño que ha conseguido entrar en investigación o en el laboratorio de Barbacid, que si no es científico más importante, es de los que más en España", precisa.

Vocación desde el instituto

La joven de Torquemada descubrió su vocación durante la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). "De pequeña no tenía claro que quería ser científica", reconoce.

Durante su etapa en el IES Pedro Manrique, de la capital palentina, pues en su pueblo no había instituto, se topó con un profesor de biología que "hacía unas clases que las explicaba muy bien". Fue ahí donde germinó su interés por la genética y "saber cómo las mutaciones dan lugar a enfermedades".

Lidia comenzó a dirigir sus estudios por el itinerario de ciencias y se decantó por la carrera de Biología en la USAL, donde "ya sabía que quería hacer investigación". "Siempre me ha llamado la atención saber cómo se desarrollan las enfermedades y entender cómo esos mecanismos nos pueden llevar a hacer mejores terapias", explica.

Lidia Atencia Taboada trabajando en uno laboratorio en Ámsterdam (Países Bajos)

Lidia Atencia Taboada trabajando en uno laboratorio en Ámsterdam (Países Bajos)

Para la científica, saber que lo que hiciera en un laboratorio podía "cambiar la vida a alguien", es una meta que le "inspiraba y motivaba mucho".

Su primer contacto con un laboratorio fue en el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca, donde realizó las prácticas curriculares y su Trabajo de Fin de Grado (TFG). En esta primigenia experiencia se centró en el cáncer de mama.

Continuó su formación en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la realización de su Trabajo de Fin de Máster (TFM) le abrió las puertas del laboratorio de Barbacid para estudiar el cáncer de pulmón.

"Allí me di cuenta de que yo quería dedicarme a esto, que quería hacer un doctorado", recuerda. Aunque intentó hacerlo en España, admite que la situación, además en plena pandemia de la Covid-19, era "bastante complicada" y se vio empujada a barajar la posibilidad de marcharse al extranjero.

Ámsterdam fue de sus primeras opciones

Asumido el reto, Lidia comenzó un proceso de búsqueda en grupos y de proyectos que más le llamaban la atención. Contactó con investigadores y terminó accediendo al Ámsterdam University Medical Center.

Este destino siempre estuvo entre sus "primeras opciones", sobre todo porque se percató de que en los Países Bajos se "valoraba más tus inquietudes". En estos años ha centrado su doctorado en la investigación del cáncer de colon, desarrollando nuevas terapias para combatirlo.

"Es como lo que ha sacado Barbacid hace poco. Lo llamamos terapias combinadas. Juntamos dos tipos de fármacos para atacar el cáncer de colon", relata.

Con uno de ellos se ataca a las células del cáncer, mientras que con el otro fármaco se potencian las "células buenas" para que sean capaces de eliminar el tumor.

"Hemos publicado un estudio ya y ahora estamos probándolo en ratones", subraya sobre el importante avance de su investigación.

"Pensar a lo grande"

La investigadora palentina reivindica que el joven de pueblo también tiene derecho a "pensar a lo grande", sin limitarse a un ámbito de actuación únicamente rural.

"Hay muchas veces que hay limitaciones por el lugar en el que vives y especialmente en estas zonas rurales, pero hay que enseñar que da igual donde nazcas porque esto no determina tu futuro", señala.

Precisamente, puntualiza que "vivir en un pueblo pequeño te enseña que, si no tienes algo, debes salir a buscarlo". Recuerda que ella tuvo que marcharse a Salamanca para estudiar en la universidad, a pesar de venir de "una familia normal de pueblo".

"He tenido que ir consiguiendo becas. Es verdad que si donde vives hay universidad, es más fácil acceder", recalca, pero añade que "realmente no hay límites". "El código postal no define lo que vas a poder hacer en el futuro", insiste.

Lidia ha publicado en revistas científicas como Oncogenesis, Cell Reports y Cell Death and Differentiation. Recientemente ha logrado una beca para presentar su investigación en el Cold Spring Harbor Laboratory (CSHL) de Nueva York, en Estados Unidos.

Y a finales de año continuará su investigación postdoctoral en el país americano. Ahora bien, aún ve "muy lejano" el poder regresar a España. "Me fui hace cinco años y las cosas no estaban demasiado bien", precisa.

Siente que "siempre se oye la promesa de que va a mejorar, que se va invertir más en investigación, que habrá mejores condiciones para los científicos y nunca ha llegado un cambio real".

"Después del Covid vimos lo importante que era la investigación, pero mi perspectiva es que tampoco hemos aprendido mucho de ese momento", lamenta.

Para poder regresar, tiene claro que necesita ver un "cambio real" que dé a su profesión una serie de "garantías" que en este momento no se cumplen.

"Fue bastante impactante"

En estos cinco años en Ámsterdam, si hay una anécdota que le ha marcado verdaderamente a Lidia es ese encuentro con Máxima de los Países Bajos, reina de Holanda, como se la suele hacer referencia.

La monarca acudió al laboratorio donde se encuentra la joven palentina, que se encargó de presentarle la investigación sobre las terapias combinadas contra el cáncer de colon.

Lidia saluda a la Reina de los Países Bajos el día que fue a conocer su investigación

Lidia saluda a la Reina de los Países Bajos el día que fue a conocer su investigación

"Fue muy cercana y muy maja, todo muy impactante", recuerda todavía. Aquel encuentro apenas duró entre cinco y 10 minutos y estuvo todo "muy medido al milímetro".

Aunque no recuerda con exactitud la conversación, Lidia apunta que la reina estaba "enterada del tema". "Hizo preguntas interesantes, pero me quedé pensando que sí que sabía del tema y se mostró bastante interesada", relata.

Lidia representa así al talento rural, que también puede pensar a lo grande sin limitar sus aspiraciones profesionales. De Torquemada a la élite de la ciencia. Del pueblo a ser una promesa convertida en realidad en la investigación oncológica.