Ernesto González Castañón a su paso por Ámsterdam.
Ernesto, de Oslo a León en bici, 33 días y 3.300 km: "Europa está preparada para los ciclistas. Pocas veces he ido en carretera"
A sus 63 años, ha descubierto en este tipo de bicicletas "un mundo de posibilidades".
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Recorrer 3.300 kilómetros en 33 días desde Oslo hasta León en bicicleta eléctrica a los 63 años. Esta es la aventura en la que se embarcó ahora ya hace unos días Ernesto González Castañón, un mexicano de nacimiento pero de padres leoneses que ha decidido retransmitir su viaje en redes sociales.
Hace 15 años que Ernesto se mudó con su familia desde México hasta la ciudad que vio nacer a sus padres. Aunque ya conocía la ciudad por algún viaje que realizó cuando era pequeño, decidió hacer de ella su hogar.
Siempre ha sido un apasionado de la bicicleta. Cada verano aprovecha para viajar con este medio de transporte, el cual ya se ha convertido en pilar importante de su vida.
"He hecho el Camino de Santiago, Noruega dos o tres veces, Suecia, Ámsterdam, Berlín", recuerda en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León sobre sus aventuras por Europa.
Aunque el profesor asociado en la Universidad de León (ULE), empresario y organizador TEDxLeón ya había viajado en bicicleta previamente por Europa, nunca lo había hecho en una eléctrica.
"Surgió un proyecto con Urban Biker, que es la bicicleta con la que estoy haciendo el viaje, y cuando me llegó me di cuenta de que se abre un mundo de posibilidades", explica.
Todo esto lo está retransmitiendo en su perfil de Instagram (@ernesto.filming), ya que es también videógrafo profesional, lo que le está ayudando para difundir su viaje.
Cada día, Ernesto está pedaleando alrededor de cinco horas y media para hacer 100 kilómetros. "Es un promedio de 20 km/hora, en una bicicleta normal vas a 14 o 12 km/h", apunta.
Esta mayor capacidad para recorrer más kilómetros en menos tiempo le pareció "fabuloso" a Ernesto, que emprendió este viaje de forma recreacional gracias a la posibilidad de tener esos 33 días de vacaciones que, según es consciente, no todo el mundo puede.
"Así nació la locura", reconoce. Junto a él, lleva cinco kilogramos en material para acampar, otros tantos de ropa y entre 12 y 14 kilos de equipo electrónico, incluyendo cámaras, ordenador y demás objetos para poder inmortalizar su viaje.
"Europa está preparada para los ciclistas. Pocas veces he ido en carretera junto a un coche al lado", señala sobre uno de los aspectos que más le han llamado la atención.
Aunque admite que la bicicleta eléctrica le da menos autonomía en cuanto a los sitios para acampar, pues tiene que encontrar un camping para poder cargarla durante la noche, tiene claro que esta experiencia le está sirviendo para plantearse iniciar otras aventuras que hasta ahora no veía tan posibles de completar.
"Conoces la vida local"
Sobre viajar en bicicleta, Ernesto destaca que este medio de transporte le brinda la posibilidad de "conocer la vida local" de las ciudades y pueblos que visita más en profundidad.
"Si yo hago este viaje en coche, por ejemplo de Bremen a Hamburgo, que son 100 kilómetros, ves dos ciudades, dos plazas, dos catedrales... en la bici vas y conoces el país muy lentamente", asegura.
También se ha dado cuenta de que la bicicleta está ya muy arraigada en toda Europa. "En un supermercado ves dos coches y ocho bicis. O a los niños yendo a la escuela a las 08:00 AM solos. Impresiona", resalta.
Además, le gusta la sensación de vivir la experiencia en su propia mente. "La bicicleta es buenísima porque si vas andando, por ejemplo en el Camino de Santiago, se te puede acercar alguien y empezar a hablar. A mí me encanta tener un mes para mí, ni pongo música ni llevo nada", precisa.
Una vez finalice esta aventura, en la que a pesar de ponerse el objetivo de completarla en 33 días tampoco cierra las puertas a alargarla un poco más en caso de necesidad o, simplemente, si le apetece parar en un sitio más tiempo, Ernesto tiene claro que la bicicleta eléctrica ya es un medio para moverse del que no renunciará.
"Tenía pensado ir de Múnich a Venecia, pasando por los Alpes. En bici normal puede ser duro, pero en la eléctrica lo haré", zanja el ciclista aficionado.
Precisamente, Ernesto ya usa la bicicleta como su medio de transporte habitual en su vida diaria en León. O caminando, ya que la ciudad así lo permite. Pero siempre trata "de usar el coche lo menos posible".