Imagen de la estudiante de la ULE, Laura Pérez Domínguez.
Laura, una estudiante de la ULE recoge 200 topónimos y 500 fotos en un pueblo de León para ensalzar su historia
El proyecto Ralbar ‘Territorios que recuerdan’ de la futura maestra, ha usado la neurociencia para trabajar la memoria tradicional y la intergeneracionalidad.
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La estudiante del Grado en Educación Primaria de la Universidad de León (ULE), Laura Pérez Domínguez, ha desarrollado este verano un gran proyecto. Su nombre ‘Territorios que recuerdan’.
Lo ha hecho en la localidad de Celadilla del Páramo, municipio de Villadangos del Páramo, con el propósito de aprovechar esos recuerdos, historias y aprendizaje para generar beneficios cognitivos reales.
Tanto en niños como en mayores. Para ello ha empleado la neurociencia como pilar de las actividades.
“Mi experiencia con la beca Ralbar ha sido un reto exigente pero muy valioso. Han sido dos meses de constantes cambios y adaptaciones sobre el terreno”, comenta la futura educadora.
“Por mi formación, consideré importante divulgar y concienciar, tanto en las dinámicas como en redes sociales, sobre el valor de este tipo de iniciativas en el entorno rural para que el pueblo entendiera el proyecto. Esta beca me ha servido como un punto de partida genial para motivarme a trabajar por y para nuestro territorio”, añade.
Interacción intergeneracional y estimulación cognitiva
La iniciativa, enmarcada en las becas Ralbar que impulsan la Universidad de León y la Fundación Banco Sabadell, hizo posible articular una forma de entrenamiento cognitivo menos convencional a través de la propia vida comunitaria.
Laura Pérez Domingo organizó filandones temáticos, actividades dinámicas e infantiles, la recuperación de juegos tradicionales, y el trabajo de recogida de toponimia local y de fotografías antiguas, que sirvieron para rescatar vivencias e historias del lugar, fomentando un valioso intercambio entre los vecinos de distintas edades del municipio.
Todo este proceso de campo participativo se materializó en una exposición final que combinó la investigación y las fotografías como evidencia de la vida en el Páramo leonés vista desde los ojos de Celadilla.
Como resultado duradero de este esfuerzo, el proyecto ha logrado reunir un valioso fondo documental para la localidad que supera los 200 topónimos locales y documenta más de 500 fotografías históricas y actuales.
A través de este inventario, la propuesta no solo fija geográficamente la denominación tradicional de los parajes en riesgo de olvido, sino que salvaguarda y protege las tradiciones orales y los quehaceres cotidianos del pueblo.
De la teoría a la práctica
A nivel profesional, el proyecto ha constatado la relevancia de trasladar la teoría académica a la práctica social. “Al principio cuesta un poco hacerse paso o te encuentras con gente más precavida, pero con el tiempo te das cuenta de que los vecinos tienen ganas de involucrarse.
El entorno rural es la verdadera base de nuestra identidad”, afirma Laura Pérez Domínguez.
En el momento de hacer balance, la estudiante agradece al Ayuntamiento de Villadangos la oportunidad brindada, pero de manera muy especial a los habitantes de la localidad.
“Doy las gracias sobre todo a la gente de Celadilla, que han participado en las actividades y han compartido sus historias con gran generosidad; sin su apoyo y su conocimiento, esto no habría salido adelante”, apunta.
Como propuesta de futuro, la becaria señala la importancia de dar continuidad a estos proyectos comunitarios: “Vivimos en una sociedad que solo parece acordarse del pueblo en vacaciones, pero el entorno rural existe los doce meses del año”.
Laura concluye su reflexión señalando que el programa “ha servido para abrir nuevos frentes e ideas propuestos por los propios vecinos”.