Tsubasa y Rebeca durante la Boda Antrueja de Celadilla.

Tsubasa y Rebeca durante la Boda Antrueja de Celadilla. Fotografía cedida a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

León

Tsubasa, Rebeca y una histórica y festiva boda de Japón a un pequeño pueblo de León: “Aún no somos marido y mujer”

La española y el japonés se conocieron en 2024 y ahora viven juntos en Madrid. Ellos han sido los protagonistas de la Boda Antrueja de Celadilla en este año 2026.

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Hay lugares donde la tradición se conserva. Hay otros en los que se vive. Celadilla del Páramo, un pequeño pueblo leonés que cuenta con una población de menos de 200 habitantes censados, según fuentes municipales, es uno de los segundos.

El pasado sábado, 25 de abril, la localidad se volvió a transformar para celebrar su ya emblemática Boda Antrueja. Un acontecimiento que es más celebración que recreación.

Es celebración porque apela al sentido lúdico, divertido y transgresor del antruejo tradicional y de todos los actos que, como este tipo de bodas, tenían lugar en esa época del año.

Recrear en la actualidad un evento como aquellos resultaría utópico para un municipio de sus características, por los medios materiales y humanos con los que cuenta, pero, Celadilla, trata de rememorar el espíritu y la esencia de lo que fueron las bodas de principios del siglo XX, que tenían lugar entre Reyes y Cuaresma.

Más allá del rito, se muestra una forma de entender la comunidad, también la memoria y la identidad. La localidad vibró y disfrutó de una jornada festiva ese 25 de abril.

Los protagonistas, en esta ocasión, fueron Tsubasa Aoki, de Kioto (Japón) y Rebeca Fernández Rodríguez, que nació en León, vive en Madrid, pero guarda una estrecha relación con Celadilla del Páramo ya que su padre es de allí y vive allí.

EL ESPAÑOL de Castilla y León habla con ellos para saber cómo vivieron ese día tan especial en la localidad leonesa.

Imagen de la pareja durante la celebración de la Boda Antrueja de Celadilla del Páramo.

Imagen de la pareja durante la celebración de la Boda Antrueja de Celadilla del Páramo. Fotografía cedida por la Junta Vecinal de Celadilla del Páramo a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

La vida de Tsubasa y Rebeca

Rebeca Fernández Rodríguez es una mujer que tiene 35 años. Nació en León, aunque vive en la actualidad y debido a su trabajo en Madrid. Está trabajando en obras de mantenimiento de Adif. Es amante de la pintura, de la ópera y del teatro. De la cultura en general.

Tsubasa Aoki nació en Estados Unidos, pero vivía, hasta hace poco tiempo, en Kioto (Japón) y se considera japonés, como cuenta en la entrevista con este periódico. Contaba con un bar en Kioto y con una empresa de turismo, hasta que se desplazó a Madrid para vivir con Rebeca, su pareja.

La conexión que ambos tienen con la localidad de Celadilla del Páramo es por parte del padre de Rebeca, que nació allí y que cuenta con una vivienda donde nuestros entrevistados pasan vacaciones, veranos y demás y hasta donde se desplazan siempre que el trabajo se lo permite.

“Nuestra unión con Celadilla del Páramo es porque mi familia es de allí. Mis padres pensaron en la jubilación e hicieron una casa en el pueblo y empezamos a pasar más tiempo allí. La casa es de mi padre. Nosotros no vivimos en Celadilla. Vamos cuando podemos”, asegura Rebeca.

Ella es una persona extrovertida. A él le gusta cuidar de los demás. Ambos guardan una bonita historia de amor que nació en tierras japonesas.

Su historia de amor

Nos conocimos en Kioto hace dos años. Allá por 2024. Yo estaba visitando la ciudad, viajaba sola y el primer día buscaba a alguien que me guiase para tomar shochu una bebida típica de Japón. Me encontré con Tsubasa y me llevó a sus sitios favoritos. Al día siguiente ejerció de guía”, explica Rebeca.

“Ahí comenzó la historia de amor”, añade en la conversación Tsubasa. Estuvieron una semana juntos porque el japonés tenía vacaciones en el trabajo y estaba libre. No se separaron durante esos días del mes de abril de 2024.

“Unos meses después, Tsubasa vino a España, en junio de 2024. Ahí formalizamos la relación y visitamos, por primera vez, Celadilla del Páramo. Empezamos a estar entre Japón y España, yendo y viniendo”, añade Rebeca.

Así estuvieron hasta octubre de 2025. Fue ahí cuando Tsubasa se marchó a Madrid, alquilando su negocio hostelero de Kioto para vivir con su pareja.

La Boda Antrueja de Celadilla del Páramo

“Nos propusieron ser la pareja de la Boda Antrueja de Celadilla del Páramo tres semanas antes. La pareja que estaba previsto que fuera la protagonista dijo, finalmente, que no podía. Yo no lo tenía claro, pero Tsubasa sí, así que decidimos aceptar”, confiesa Rebeca.

Nuestros protagonistas aseguran que “la labor que se hace desde el pueblo es muy grande”. “Nos cedieron los trajes y nosotros tuvimos que buscar padrino y madrina para la boda.

Celebración de la Boda Antrueja en Celadilla del Páramo.

Celebración de la Boda Antrueja en Celadilla del Páramo. Fotografía cedida por la Junta Vecinal de Celadilla del Páramo a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

El día anterior hicimos las pruebas del traje. Me enseñaron a ponérmelo. Ese mismo día el novio y el padrino se desplazan desde la plaza hasta la casa de la novia para llevarme, posteriormente, al altar”, afirma Rebeca.

Fue un día inolvidable para los dos protagonistas de esta boda que tenía un carácter festivo y que llenó el lugar de turistas y vecinos con un ambiente festivo en su “quinta edición”.

“No es una boda de verdad. Aún no somos marido y mujer. Somos pareja. En las próximas semanas nos convertiremos en pareja de hecho. La Boda Antrueja nos gustó mucho y los dos disfrutamos”, aseguran ambos en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Imagen de la celebración.

Imagen de la celebración. Fotografía cedida por la Junta Vecinal de Celadilla del Páramo a EL ESPAÑOL de Castilla y León.

Conservar las tradiciones

“La gente se lo pasó muy bien. Nosotros también. Después de la Boda Antrueja nos desplazamos hasta la casa de la novia en burro y degustamos unas pastas antes de la comida popular. Desde luego que fue un día inolvidable”, asegura Tsubasa.

Ambos apuestan por “continuar conservando tradiciones como la Boda Antrueja” que “no se pierdan en el tiempo” con el fin de mantener este evento que acaba por abarrotar el pueblo leonés. “La gente está muy involucrada”, añade el japonés que señala que le gustó tanto que “todavía le duelen las piernas de bailar jotas”.

“Cuando nos desplazamos hasta Celadilla disfrutamos mucho. Nos gustaría vivir allí, pero es complicado por motivos laborales”, finalizan.

Celadilla del Páramo, un municipio leonés que enamora por su cultura y tradición y por eventos como esta Boda Antrueja.