Las bajas temperaturas mantienen espesores de más de un metro de nieve en Casares de Arbas ICAL
La maravilla natural de Castilla y León, ideal para visitar con frío y ante la que se rinde National Geographic
Entre las siete maravillas naturales seleccionadas por la revista, una se encuentra en la Comunidad.
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Aunque febrero no figure entre los meses más codiciados para viajar, el invierno posee una belleza que solo algunos lugares saben revelar.
Así lo destaca la revista National Geographic España en uno de sus recientes reportajes dedicados a las maravillas naturales de nuestro país ideales para visitar en esta época del año. Porque, como señala la publicación, “aunque febrero no sea el mes más popular del calendario, siempre existirán lugares que consiguen convertir el invierno en poesía”.
Entre las siete maravillas naturales seleccionadas por la revista, una se encuentra en Castilla y León: el Embalse de Casares, en la provincia de León, un enclave que durante los meses fríos ofrece un espectáculo natural difícil de olvidar.
Situado a 1.300 metros de altitud, en pleno corazón de la Montaña Central de León, dentro del municipio de Villamanín, este embalse fue construido en 1984 sobre el río Casares.
Rodeado de montañas calizas y bosques de alta montaña, su gran atractivo llega con el invierno, cuando la nieve cubre el paisaje y la lámina de agua se congela, transformándose en un espejo natural. En esos días, el embalse refleja los imponentes farallones de Las Tres Marías, evocando “fríos paisajes escandinavos”, tal y como describe National Geographic España.
El entorno
El entorno que lo rodea no es menos valioso. El embalse se integra en un valle de origen glaciar perteneciente a la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga, un espacio protegido de enorme riqueza ecológica.
Durante el invierno, este rincón leonés se convierte en refugio y parada estratégica para numerosas aves acuáticas en sus rutas migratorias. Garzas reales, somormujos lavancos, ánades azulones y fochas comunes encuentran aquí un lugar tranquilo donde descansar.
En tierra firme, la vida salvaje continúa su propio ritual invernal. No es raro observar corzos y rebecos en las laderas cercanas, mientras en el cielo planean majestuosos buitres leonados y, con algo de suerte, incluso el esquivo quebrantahuesos. “Senderos y pistas rodean el embalse y permiten recorrerlo a pie, conectando este paisaje helado con los pequeños pueblos del entorno”, recomienda.
El Embalse de Casares es, en definitiva, uno de esos lugares que confirman la idea de National Geographic España de que febrero puede ser un mes excepcional para descubrir la naturaleza en su estado más puro: silenciosa, serena y profundamente bella.