Pallozas de Balboa
El pueblo de León que conserva casas de hace más de 20 siglos: "Vivían las personas y los animales"
Se trata de construcciones tradicionales del noroeste peninsular que datan del siglo I a.C. y que se conservan con gran mimo en este municipio berciano.
Más información: Las pallozas: las viviendas prerromanas con techo vegetal que solo encontrarás en León, Galicia y Asturias
Balboa es un pequeño pueblo berciano situado a los pies de la Sierra de los Ancares, donde la Cordillera Cantábrica muere en su extremo occidental, conserva un patrimonio arquitectónico que desafía al tiempo.
En este valle frondoso de fuertes pendientes y rica forestación, los vestigios de construcciones de hace más de 2.000 años conviven con la vida actual de sus apenas 70 habitantes, según el INE 2025.
El paisaje de Balboa está definido por las singulares pallozas, construcciones tradicionales del noroeste peninsular que datan del siglo I a.C. y que se conservan con gran mimo en este municipio leonés.
Palloza y astillo de Balboa Wikipedia
Estas edificaciones de planta circular u oval, de entre diez y veinte metros de diámetro, se levantaban con paredes de piedra y tejados cónicos hechos de paja de centeno y otros elementos vegetales.
En ellas "vivían las personas y los animales", compartiendo espacio para aprovechar el calor del ganado durante los duros inviernos de la comarca.
Algunas de estas pallozas han sido restauradas para fines turísticos y convertidas en bares y restaurantes. Ejemplo de esto es La Palloza de Balboa, la cual mantiene su esencia histórica mientras ofrece prestaciones modernas para su explotación hostelera.
Además, allí es frecuente encontrar conciertos de música celta que se funden con el ambiente ancestral, y degustar la gastronomía berciana: botillo, chorizo, empanadas, castañas y potajes tradicionales.
Zona de paso entre Galicia y El Bierzo
El valle de Balboa ha sido históricamente zona de paso entre Galicia y El Bierzo, lo que lo convirtió en escenario de enfrentamientos medievales.
La iglesia de Santa Marina, erigida en el siglo XVI sobre un templo románico anterior, es testigo de esta historia y del carácter espiritual de la comarca.
Iglesia de Santa Marina
Su nave única se remata con bóveda de cañón y lunetos, y alberga retablos manieristas y obras de la Escuela de Gregorio Fernández. La torre, cuadrada y terminada en 1588, fue diseñada por Juan de Perayos y Juan de Pedrosa.
Desde lo alto de la colina que domina el valle, donde confluyen las aguas del río Balboa y el Arroyo Areal, se erige el Castillo de Balboa. Solo la torre del homenaje y restos de muros conservan su presencia señorial.
Su origen se vincula al siglo XIII sobre un castro celta-astur, aunque las primeras referencias documentadas datan del XIV. Pasó de los Rodríguez de Valcárcel al Conde de Lemos y finalmente a los Reyes Católicos. Reconocido como Bien de Interés Cultural desde 1949, puede visitarse libremente.
El municipio, que se extiende sobre 51 kilómetros cuadrados a una altitud media de 950 metros, integra más de una quincena de núcleos de población.
Su desarrollo rural busca equilibrar memoria y modernidad. Por eso, La Casa de las Gentes de Balboa, sede de la oficina municipal de turismo, promueve actividades culturales, turísticas y medioambientales, como el Banco de Castaños, que permite a los adoptantes cuidar y aprovechar los frutos de los árboles.
Balboa no solo preserva la arquitectura de antaño; sino que también conserva tradiciones y una lengua compartida con Galicia, siendo uno de los pocos municipios leoneses donde todavía se habla gallego.