Vecinos y allegados entregaron de manera presencial en el Ayuntamiento de Rábanos y Villamudria alegaciones y firmas al cambio de capitalidad

Vecinos y allegados entregaron de manera presencial en el Ayuntamiento de Rábanos y Villamudria alegaciones y firmas al cambio de capitalidad Cedida

Burgos

La rebelión de un pueblo de nueve habitantes contra el alcalde 'enemigo' para seguir siendo capital tras 170 años

La polémica comenzó hace un año cuando el alcalde del municipio, Guillermo Oca (PP), anunció su intención de trasladar la sede del Ayuntamiento desde Rábanos a Alarcia, el pueblo de al lado.

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La historia de España está llena de disputas entre pueblos por la capitalidad. En Castilla y León no hay que irse muy lejos.

A lo largo de la historia han existido rivalidades por albergar ayuntamientos, juzgados, estaciones de ferrocarril o empresas.

Lo que resulta mucho menos habitual es que una batalla de este tipo estalle en un municipio de apenas 74 habitantes repartidos entre tres núcleos de población.

Algo que ha provocado la movilización a cientos de personas, miles de firmas y hasta con la implicación de organismos como la Real Sociedad Geográfica, la Diputación de Burgos y la Universidad de Burgos.

Eso es precisamente lo que está ocurriendo en el municipio burgalés de Rábanos. Un conflicto que enfrenta a vecinos y administraciones por una cuestión que va mucho más allá de un edificio.

En concreto va por la identidad de un pueblo que teme perder parte de su historia.

La polémica comenzó hace un año cuando el alcalde del municipio, Guillermo Oca (PP), anunció su intención de trasladar la sede del Ayuntamiento desde Rábanos a Alarcia.

Hagamos cuentas para entenderlo. El municipio en su conjunto está formado por tres localidades: Rábanos, donde históricamente se ha ubicado la casa consistorial y que tiene solo 9 censados; Alarcia, donde reside el alcalde y que cuenta con alrededor de 39 habitantes; y Villamudria, el tercer núcleo de población con 26habitantes.

Entrada a Rábanos

Entrada a Rábanos

En conjunto suman apenas 74 vecinos censados.

La justificación oficial para promover el cambio de capitalidad se apoyaba en cuestiones administrativas.

Entre ellas, la ausencia de conexión a internet en el Ayuntamiento de Rábanos y la conveniencia de centralizar la actividad municipal en Alarcia. Algo que cuentan los vecinos porque el alcalde Guillermo Oca no ha contestado a la llamada de EL ESPAÑOL Castilla y León para ofrecer su versión.

Sin embargo, la propuesta provocó una reacción inmediata entre numerosos vecinos y descendientes vinculados a Rábanos y Villamudria.

Tanto que llegaron a concentrarse frente al Ayuntamiento bajo lemas como "Rábanos no quiere dejar de ser un pueblo", "Rábanos en lucha", "El Ayuntamiento se queda en Rábanos" o "Guillermo dimisión".

Y es que este traslado es algo más que un trámite burocrático. "Nosotros descubrimos a través de la prensa local que se estaba haciendo el cambio de capitalidad. Fue el 1 de mayo de 2025. No nos había notificado ni el Ayuntamiento ni nada", explica Sandra Lázaro, portavoz de la Asociación Raíces de Rábanos (ARA).

Una asociación creada en plena controversia para defender la permanencia del Ayuntamiento en la localidad.

Marcha atrás

La sorpresa fue mayúscula. Según relata, los vecinos conocieron la iniciativa cuando ya se habían dado pasos administrativos importantes.

"Fue cuando descubrimos que desde el Ayuntamiento se había hecho un pleno y se había pedido a la Real Sociedad Geográfica un informe para solicitar el cambio de capitalidad", recuerda.

A partir de ese momento comenzó una intensa labor vecinal de recopilación de documentación y seguimiento del expediente.

Los opositores al traslado sostienen que detectaron irregularidades e informaciones que, a su juicio, no reflejaban correctamente la realidad del municipio.

La presión vecinal acabó teniendo efectos. La Real Sociedad Geográfica, que inicialmente había emitido un informe favorable al cambio, revisó posteriormente su posición.

"Lo que nos decían desde la Real Sociedad era que ellos no investigan, que simplemente hacen un informe en base a la información que les han dado. Cuando les aportamos documentación y les explicamos lo que estaba pasando, decidió paralizar aquel informe y más tarde hizo otro que ya era desfavorable", señala Lázaro.

Ese pronunciamiento, aunque no vinculante, supuso un importante respaldo moral para quienes defienden la continuidad de la capitalidad en Rábanos.

Una de las manifestaciones convocada en Rábanos.

Una de las manifestaciones convocada en Rábanos. Cedida

La controversia dio un nuevo giro. Fue durante el pleno de mayo de la Diputación de Burgos.

En el orden del día figuraba la aprobación de un informe desfavorable al cambio de capitalidad elaborado por los servicios jurídicos provinciales. Sin embargo, el asunto fue retirado en el último momento.

El presidente de la Diputación, Borja Suárez, explicó que el Ayuntamiento había solicitado la retirada del punto para incorporar nueva documentación y esperar un informe complementario encargado a la Universidad de Burgos.

"Vamos a dejarlo sobre la mesa para seguir trabajándolo y concretarlo de otra manera", argumentó Suárez.

El informe jurídico provincial era especialmente contundente. Entre sus argumentos destacaba la fuerte oposición social generada en Rábanos, así como diversas carencias documentales dentro del expediente administrativo.

Entre ellas figuraban la falta de determinadas certificaciones relativas al acuerdo plenario y al proceso de información pública.

Mientras las administraciones intercambian informes y documentación, los vecinos insisten en que el debate trasciende la mera ubicación física de unas oficinas.

"Si ya los pueblos de por sí están abandonados y tienen pocos recursos, si encima lo único que tenemos, que es el Ayuntamiento, nos lo quitan, sentimos que ya no se nos va a tener en cuenta", afirma Lázaro.

Sandra no está dispuesta a que la alcaldía se vaya, y menos aún pensando que la sede municipal lleva casi 170 años ubicada en Rábanos.

"Desde que se juntaron los tres pueblos, el Ayuntamiento está aquí. Nunca había habido intención de cambiarlo. Todos los alcaldes se habían llevado bien y nunca había existido ningún problema hasta ahora", explica a este medio.

La portavoz reconoce que existe una carga emocional difícil de cuantificar. "Claro que nos toca la fibra. Son 169 años de historia. Que de repente una persona concreta quiera cambiar algo que siempre ha funcionado nos duele".

Pese a la tensión institucional, los vecinos insisten en que el conflicto no se ha trasladado a la convivencia diaria.

Vecinos y...amigos

"Intentamos diferenciar mucho las cosas. Muchos somos familia o amigos de toda la vida. Con la gente de Alarcia intentamos no hablar del tema para que no haya malos rollos ni se lleve a lo personal", asegura.

Paradójicamente, la amenaza de perder la capitalidad ha reforzado la cohesión social de quienes se oponen al traslado.

La creación de la Asociación Raíces de Rábanos es el mejor ejemplo de esta plataforma de defensa del pueblo.

"Uno de los fines concretos que pusimos en la asociación fue la defensa de la capitalidad. Todo esto nos ha unido mucho más como pueblo y como familias", señala Lázaro.

La movilización ha sorprendido incluso a sus propios impulsores. Aunque oficialmente Rábanos apenas cuenta con nueve habitantes empadronados, la red de vínculos familiares y afectivos multiplica enormemente esa cifra.

Cuando organizaron una concentración de protesta acudieron más de un centenar de personas.

"Fuimos ciento y pico personas. Y además presentamos cerca de 1.500 firmas. Para un pueblo tan pequeño es una barbaridad".

Los vecinos consideran que esa respuesta demuestra que el municipio sigue teniendo vida más allá de las estadísticas demográficas.

Para los defensores del traslado, el cambio responde a criterios prácticos y administrativos, en concreto porque el alcalde y varios concejales residen en Alarcia.

Para sus detractores, representa un nuevo paso en el vaciamiento de los pequeños pueblos.

La batalla continúa abierta. El siguiente capítulo dependerá de los informes pendientes y de la decisión que finalmente adopten las administraciones competentes. El expediente deberá pasar todavía por la Junta de Castilla y León, que tendrá la última palabra.

Mientras tanto, en este pequeño rincón de la Sierra de la Demanda, la lucha sigue viva.

"Lo que tiene Rábanos es su gente", resume Sandra Lázaro. "No somos un pueblo monumental ni turístico. Tenemos paisajes, agricultores, ganaderos y vecinos que vuelven cada fin de semana. Pero son nuestras raíces. Las de nuestros padres y nuestros abuelos. Y no podemos permitir que desaparezcan".

Este caso nos hace pensar que, en ocasiones, el tamaño no importa, pero sí las ganas y las fuerzas.