Roberto Arroyo, en el medio, junto a los profesores Alberto Polo y Francisco Reyes en el proyecto de recuperación del espacio arqueólogo ‘San Nicolás

Roberto Arroyo, en el medio, junto a los profesores Alberto Polo y Francisco Reyes en el proyecto de recuperación del espacio arqueólogo ‘San Nicolás Cedida

Burgos

Roberto Arroyo, el alcalde del pueblo donde las pensiones no llegan a los 700 euros: "Se cotizaba por lo mínimo"

La Sequera de Haza es el municipio con la pensión media más baja de toda Castilla y León, pero saca pecho: “Es un pueblo acogedor. Animamos a cualquiera que quiera vivir o visitar un pueblo tranquilo a que se acerque”.

Más información: Vivir con menos de 1.000 euros de pensión: cuatro de cada diez municipios de Castilla y León no alcanzan este umbral

Publicada

Toda una vida trabajando para acabar cobrando 676,71 euros al mes. Así se sienten los vecinos de La Sequera de Haza, en la provincia de Burgos, que es un reflejo de la Castilla más pura.

Estos días ha vuelto a los titulares por un dato llamativo, ya que es el municipio con la pensión media más baja de toda Castilla y León.

La cifra es clara y rotunda: 676,71 euros al mes de media, según los datos de octubre de 2025 del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

Pero detrás de ese número hay una realidad mucho más compleja que una simple estadística y un pequeño pueblo burgalés, a 15 kilómetros de Aranda de Duero, que es mucho más.

“Somos un pueblo con poca población, rondamos unos 30 vecinos empadronados”, explica su alcalde, Roberto Arroyo (PSOE), que lleva más de dos décadas al frente del Ayuntamiento, en concreto desde 2003.

Y añade una invitación que resume bien el espíritu del lugar: “La Sequera de Haza es un pueblo acogedor. Animamos a cualquiera que quiera vivir o visitar un pueblo tranquilo a que se acerque”.

Porque, aunque el dato económico llame la atención, el pueblo también representa la situación que viven otros pueblos de la España Rural.

El caso de La Sequera de Haza no es aislado. De hecho, forma parte de una tendencia amplia. Como este pasado fin de semana publicaba EL ESPAÑOL, cuatro de cada diez municipios de Castilla y León registran pensiones medias por debajo de los 1.000 euros.

Vista aérea del municipio

Vista aérea del municipio Cedida

Las diferencias dentro de la comunidad son notables. En el extremo opuesto al pequeño municipio burgalés aparece Villablino, en León, con 2.017,53 euros de pensión media, la más alta de la región. Muy cerca se sitúa Igüeña, también en la comarca berciana, con 1.978,36 euros.

Las provincias también presentan contrastes importantes. Salamanca es la provincia con más municipios por debajo de los 1.000 euros: 175 localidades. Le sigue Zamora, con 156.

En el extremo contrario aparecen Soria y Palencia, con 60 y 61 municipios, respectivamente, en ese rango.

Incluso dentro de cada provincia hay diferencias llamativas. En Burgos, por ejemplo, tras La Sequera de Haza aparecen otros municipios con pensiones muy bajas como Monterrubio de la Demanda (699,46 euros), Pedrosa del Páramo (701,50) o Villatuelda (710,79).

¿Por qué?

Para el alcalde de La Sequera de Haza, la explicación es sencilla y tiene mucho que ver con la historia económica del pueblo.

La mayoría de los vecinos han vivido de la agricultura y la ganadería, como ocurre en tantos municipios de la Ribera del Duero.

“Las pensiones de los agricultores han sido tradicionalmente de las más bajas porque se cotizaba por el mínimo como autónomo”, explica Arroyo.

“La mayoría de las pensiones aquí no son por cuenta ajena, sino por cuenta propia”.

Una de las actividades

Una de las actividades

Es decir, el modelo productivo del pueblo, basado en pequeñas explotaciones agrícolas, se traduce décadas después en pensiones más modestas.

A ello se suma otro factor frecuente en localidades envejecidas: la presencia de pensiones de viudedad, también de menor cuantía. El resultado es una estadística que refleja la economía de toda una vida.

Un pueblo con mucho que enseñar

A pesar de su tamaño, apenas una treintena de empadronados, La Sequera de Haza es uno de esos pueblos que sorprenden por la cantidad de patrimonio y proyectos que concentra.

Situado a unos 17 kilómetros de Aranda de Duero, en plena comarca de la Ribera del Duero, el municipio intenta apoyarse en el turismo rural y en su patrimonio para mantener viva la actividad.

El alcalde agradece el trabajo a la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, especialmente a los profesores Alberto Polo y Francisco Reyes Tellez, como directores del proyecto, así como a todos los integrantes de su equipo, “que con su trabajo constante están ayudándonos a proteger y visibilizar nuestro patrimonio”.

Uno de sus lugares más singulares es la Ermita de San Nicolás, donde varias campañas arqueológicas han sacado a la luz una necrópolis medieval con tumbas antropomorfas de los siglos XII y XIII.

También se han encontrado silos excavados en la roca para almacenar grano y restos de un antiguo horno de fundición de campanas.

Los restos hallados fueron trasladados al Museo Arqueológico de Burgos y el entorno se está preparando para ser visitable mediante paneles y señalización.

“En las instalaciones se ha descubierto una necrópolis, con una serie de tumbas antropomorfas, que tienen su importancia. Se han descubierto una serie de silos excavados en la roca viva de la propia ermita, dentro de la nave y del ábside, silos de almacenamiento de grano, además un horno de fundición, también de campanas”, detalla Arroyo.

Pero el patrimonio del pueblo no se queda ahí. Entre los elementos más queridos por los vecinos destaca el llamado “moral de las tormentas”, un árbol de unos 300 años catalogado como árbol singular de la provincia de Burgos.

El Moral de las Tormentas

El Moral de las Tormentas Cedida

Con él, el municipio participó incluso en el concurso nacional del Árbol del Año, donde logró un meritorio sexto puesto.

No es el único. El pueblo conserva tres morales centenarios, algo poco habitual porque muchos de estos árboles suelen encontrarse en fincas privadas o vinculados a iglesias.

El entorno natural también es parte de su identidad. La Sequera se encuentra cerca del Páramo de Corcos, un espacio donde habita una de las aves más raras de la península: la alondra ricotí, especie esteparia en peligro de extinción.

Su presencia depende en gran medida del pastoreo tradicional, que mantiene el paisaje abierto y con vegetación baja, imprescindible para la supervivencia de esta especie.

Nuevos proyectos

Otra de las iniciativas recientes del municipio ha sido la recuperación del museo etnográfico ubicado en la antigua fragua del pueblo, impulsado por la concejala Emilia y voluntarios locales.

A ello se suman varios proyectos en marcha como la instalación de un cargador para vehículos eléctricos, dentro de la Ruta del Vino Ribera del Duero.

La creación de una pasarela peatonal sobre el arroyo del pueblo para conectar una pradera recuperada o la renovación de la red de abastecimiento y saneamiento.

El alcalde también menciona el cambio del alumbrado público a tecnología LED y el impulso a la concentración parcelaria, “un proyecto histórico reclamado por varias generaciones de agricultores”.

El Prado recuperado

El Prado recuperado

“Intentamos proteger el patrimonio cultural y natural y, con pequeños proyectos, seguir tirando hacia adelante”, resume el alcalde.

Agua contaminada y falta de servicios

Pero la vida en La Sequera de Haza también tiene sus dificultades. Algunas de ellas, muy básicas y que ya son cotidianas en los pueblos de la Comunidad.

Uno de los problemas más urgentes es la contaminación por nitratos en el agua de los manantiales, una situación que obliga a buscar soluciones técnicas para garantizar el consumo.

El Ayuntamiento estudia instalar una desnitrificadora, con un coste estimado de entre 20.000 y 30.000 euros, una cantidad considerable para un municipio tan pequeño.

“Tenemos que garantizar lo básico, que es el agua potable”, insiste el alcalde, que reclama más apoyo institucional para este tipo de actuaciones, en concreto a la Junta de Castilla y León y a la Diputación de Burgos.

A ello se suma la pérdida de servicios públicos. Arroyo recuerda que cuando llegó a la alcaldía, en 2003, el pueblo tenía médico presencial dos días a la semana y enfermería tres.

Hoy no queda ninguno de esos servicios.

Según explica, la Junta de Castilla y León exige al menos 50 tarjetas sanitarias para mantener la consulta en un municipio. La Sequera de Haza no llega a esa cifra.

Paneles explicativos en la Ermita y necrópolis de San Nicolás

Paneles explicativos en la Ermita y necrópolis de San Nicolás Cedida

“Las personas mayores no están para llamar al médico. Lo que quieren es que venga al menos una vez a la semana”, lamenta.

Tradiciones que resisten

Pese a todo, el pueblo se resiste a desaparecer. En Semana Santa, por ejemplo, los vecinos mantienen una tradición muy querida: la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo, que durante años ha tenido relevancia en la comarca.

Eso sí, este año también tienes problemas ya que se han quedado sin cura por jubilación, y el actual viene a horas muy concretas tras estar en 15 pueblos más.

Y en verano, cuando regresan los hijos y nietos del pueblo —muchos residentes en Madrid—, La Sequera vuelve a llenarse de vida durante las fiestas patronales de la Asunción de la Virgen, a mediados de agosto.

“Los jóvenes que vienen se implican mucho en organizar actividades y mantener el pueblo vivo”, explica Arroyo.

Roberto Arroyo lleva más de veinte años como alcalde, desde 2003. Y su diagnóstico mezcla realismo e ilusión.

La Sequera de Haza tiene pocos habitantes, pensiones bajas y servicios cada vez más escasos, pero también conserva patrimonio, naturaleza, tradiciones y una comunidad que se resiste a rendirse.

“Intentamos revitalizar el pueblo con proyectos y proteger lo que tenemos”, dice el alcalde.