Enclave de la Hoya de Huidobro en Burgos, espacio pionero en la explotación y exploración de petróleo en España

Enclave de la Hoya de Huidobro en Burgos, espacio pionero en la explotación y exploración de petróleo en España Asociación Geocientífica de Burgos Ical

Burgos

Huidobro, el valle burgalés donde España empezó a buscar petróleo

La Hoya de Huidobro, escenario de los primeros sondeos profundos en nuestro país, concentra un patrimonio de interés nacional que la Asociación Geocientífica de Burgos trabaja por preservar y divulgar.

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V. Ruiz / Ical
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Cuando el petróleo vuelve a situarse en el centro del debate internacional por conflictos, precios o dependencia energética, pocos recuerdan que los primeros intentos de exploración petrolífera en España no se produjeron en grandes cuencas industriales, sino en un pequeño valle del norte de Burgos.

La Hoya de Huidobro, hoy un enclave silencioso y cubierto de bosque, fue escenario a finales del siglo XIX de los primeros sondeos profundos en busca de crudo en la Península Ibérica. Un lugar singular que aúna patrimonio natural, minero e histórico y cuya relevancia científica y cultural reivindica desde hace décadas la Asociación Geocientífica de Burgos (AGB).

A simple vista, la Hoya es una depresión cerrada, rodeada de crestones calizos, casi escondida entre los páramos del municipio de Los Altos. Pero bajo esa forma amable se esconde una historia geológica compleja. Se trata de una depresión abierta en la parte superior de un anticlinal, una estructura del subsuelo que, con el paso de millones de años y la acción de la erosión, dio lugar a este paisaje singular. Precisamente esa configuración favoreció tanto la acumulación de minerales como la presencia de hidrocarburos.

Enclave de la Hoya de Huidobro en Burgos, espacio pionero en la explotación y exploración de petróleo en España

Enclave de la Hoya de Huidobro en Burgos, espacio pionero en la explotación y exploración de petróleo en España Asociación Geocientífica de Burgos Ical

“Es uno de los enclaves de mayor interés del país porque aúna patrimonio natural y patrimonio cultural”, explica Julián Cuesta, secretario de la Asociación Geocientífica de Burgos. “Por un lado, es un lugar de interés geológico excepcional y, por otro, incluye un patrimonio industrial y minero histórico muy interesante”. No es una apreciación subjetiva: la ficha científica elaborada por la propia AGB clasifica la Hoya con grado de interés nacional, un reconocimiento poco habitual que subraya su valor didáctico y científico.

Cobre, antes del petróleo

Pero mucho antes de que alguien pensara en perforar en busca de petróleo, la Hoya ya era conocida por su riqueza mineral. Durante siglos se explotaron yacimientos de cobre, y las investigaciones arqueológicas apuntan incluso a una posible actividad minera en época prehistórica. En un poblado tardoneolítico cercano se han encontrado fragmentos de azurita procedentes de Huidobro, un mineral azul que, al someterse al fuego, permite obtener pequeñas cantidades de metal.

“Posiblemente aquí se puedan documentar una de las primeras explotaciones minerales de la prehistoria”, señala Cuesta. Un dato que añade profundidad histórica a un lugar donde se superponen la geología, la minería antigua y los primeros pasos de la exploración energética moderna.

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Enclave de la Hoya de Huidobro en Burgos, espacio pionero en la explotación y exploración de petróleo en España Asociación Geocientífica de Burgos Ical

Pero el capítulo más desconocido de la Hoya llegó con el petróleo. Desde mediados del siglo XIX se conocían los rezumes naturales de crudo, visibles en paredes rocosas y manantiales. “Sabemos que ya entonces se explotaban esos rezumes, porque se veía escurrir el petróleo por las paredes de los cortados”, explica Cuesta. En 1866 se registró oficialmente la concesión minera ‘El Progreso’, el primer registro administrativo de una mina de petróleo en España. Era la constatación oficial de un interés que venía de atrás.

La expectación llevó, en el año 1900, a la realización de dos sondeos de exploración. Uno se interrumpió a los 40 metros, probablemente por problemas técnicos; el otro alcanzó los 500 metros de profundidad. “Encontraron que había petróleo, pero no en cantidades suficientes como para ponerlo en explotación”, resume Cuesta. Aquel pozo, hoy prácticamente invisible para el visitante, está considerado el primer sondeo profundo de exploración petrolífera realizado en la Península Ibérica. Décadas más tarde, ya en los años sesenta del siglo XX, nuevas perforaciones superaron los 1.400 metros sin lograr resultados comerciales.

Señalizar para no olvidar

La ausencia de una explotación industrial acabó condenando al lugar a un cierto olvido. Sin grandes infraestructuras ni maquinaria llamativa, su importancia histórica quedó diluida con el paso del tiempo. Para evitarlo, en 2019 varias asociaciones vinculadas al sector petrolero impulsaron la instalación de una placa conmemorativa en el emplazamiento del sondeo de 1900, con la colaboración de la AGB. “Siempre se reclamaba que se hiciera un reconocimiento a este lugar por ser un hito de la historia de la exploración del petróleo”, explica Cuesta. “Como ese reconocimiento oficial no llegaba, buscamos los emplazamientos, los señalizamos y financiamos la colocación de las placas”.

Enclave de la Hoya de Huidobro en Burgos, espacio pionero en la explotación y exploración de petróleo en España

Enclave de la Hoya de Huidobro en Burgos, espacio pionero en la explotación y exploración de petróleo en España Asociación Geocientífica de Burgos Ical

Hoy, además de la placa, una mesa interpretativa explica al visitante por qué allí había petróleo y cómo se formó geológicamente la Hoya. Es una forma discreta, pero eficaz, de devolverle visibilidad a un enclave que forma parte de la historia de la técnica y de la ciencia en España.

Geología para la gente

Detrás de este trabajo de recuperación y divulgación está la Asociación Geocientífica de Burgos, creada en 1996 como asociación cultural de carácter científico. Su vocación no es solo el estudio académico de la geología, sino su acercamiento a la sociedad. “Empezamos por los ejemplos locales, porque es lo más cercano y lo que mejor conoce la gente”, señala Cuesta. “Todo el mundo ha paseado por Poza de la Sal o ha visto su diapiro, pero cuando sales al campo con nosotros entiendes cómo se formó y por qué es importante”.

La AGB organiza encuentros anuales, charlas, cursos, salidas de campo y colabora en iniciativas como ‘Geolodía’ o actividades con el Museo de la Evolución Humana. También ha publicado 24 trípticos divulgativos y un libro sobre los lugares de interés geológico de la provincia, con el objetivo de socializar el conocimiento de las Ciencias de la Tierra y fomentar una relación más consciente con el territorio y sus recursos.

Para Cuesta, la Hoya de Huidobro no es solo una curiosidad del pasado. “Encontrar un lugar que aúne patrimonio natural, minero e industrial, todo junto, merece relevancia a nivel nacional”, afirma. En un contexto marcado por la transición energética y el debate sobre los recursos, este pequeño valle burgalés recuerda que la relación entre sociedad, territorio y energía viene de lejos. Y que, a veces, las grandes historias comienzan en lugares pequeños, casi invisibles, que solo necesitan ser contadas para recuperar su sitio en la memoria colectiva.