Juan Carlos Suárez-Quiñones durante un acto cuando era consejero de Medio Ambiente

Juan Carlos Suárez-Quiñones durante un acto cuando era consejero de Medio Ambiente Rubén Cacho / ICAL .

Región

Suárez-Quiñones, un juez con siete vidas que tendrá ahora que lidiar con sindicatos, patronal y universidades

Licenciado en Derecho por la Universidad de León, ingresó en la carrera judicial en 1987 y llegó a ser juez decano de León durante una década. Cuenta con la total confianza de Mañueco y ha podido resistir a la crisis de gestionar los incendios forestales.

Más información: Quiñones asegura que unir en la misma consejería industria y universidad busca atender a la demanda del mercado

Publicada

Cada vez que en la Junta de Castilla y León surge un asunto complejo, su nombre acaba apareciendo sobre la mesa. Más que un político al uso, Juan Carlos Suárez-Quiñones (León, 1961) sigue proyectando la imagen de un juez. Lo que es.

Como esos médicos a los que llaman cuando el diagnóstico se complica, él se ha convertido en el hombre al que recurren para gestionar las carteras más delicadas.

Licenciado en Derecho por la Universidad de León, ingresó en la carrera judicial en 1987 y llegó a ser juez decano de León durante una década.

Aquellos años le dieron una enorme proyección pública, acostumbrado a explicar decisiones judiciales y a manejar situaciones de gran repercusión mediática. Muchos vieron entonces que su futuro acabaría cruzándose con la política, y así ocurrió.

En 2012 dio el salto como subdelegado del Gobierno en León. Apenas tres años después fue ascendido a delegado del Gobierno en Castilla y León con Rajoy, pero solo estuvo tres meses, y, en julio de 2015, entró en el Ejecutivo autonómico como consejero.

Desde entonces ha sido uno de los pocos dirigentes que ha sobrevivido a remodelaciones, cambios de legislatura y crisis internas, primero con Juan Vicente Herrera y después con Alfonso Fernández Mañueco.

Durante una década ha estado al frente de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, una consejería que le obligó a afrontar algunos de los momentos más difíciles vividos por la Comunidad, especialmente las grandes oleadas de incendios forestales de los últimos años.

En 2018 defendió en una entrevista que mantener un dispositivo antiincendios todo el año era “absurdo y un despilfarro”, y esa frase volvió a perseguirle cuando se multiplicaron los grandes incendios y las críticas por su política forestal.

Su gestión generó una intensa contestación social y política; los sindicatos de bomberos forestales llegaron a reclamar su destitución. Sin embargo, mantuvo en todo momento la confianza del presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, que nunca lo apartó del Gobierno.

Incluso, por estos hechos, fue el primer consejero reprobado. Esta reprobación ocurrió el 10 de septiembre de 2025. La abstención del grupo parlamentario Vox en las Cortes de Castilla y León permitió que el PSOE sacara adelante una Proposición No de Ley (PNL) para reprobar al entonces consejero de Medio Ambiente.

Y, pese a que tras los incendios estuvo en silencio, quizás un silencio obligado, finalmente Mañueco le dio su apoyo. "Sí, le apoyo", afirmó en sede parlamentaria el presidente para mostrar su confianza. Una confianza que, pese a que no fue en las listas para las elecciones autonómicas, finalmente tuvo recompensa en el Consejo de Gobierno.

También ha tenido choques por decisiones ambientales que acabaron cuestionadas por tribunales: el TJUE declaró contraria al derecho comunitario la normativa sobre la caza del lobo. Pero finalmente, le dieron la razón.

Nueva etapa

Ahora afronta una nueva etapa al frente de Industria, Universidades, Empleo y Comercio, un departamento mucho más ligado al desarrollo económico.

Él mismo ha definido esta nueva responsabilidad como una oportunidad para impulsar el empleo, reforzar el diálogo social, atraer talento a través de las universidades y apoyar tanto a la industria como al comercio de proximidad.

Es decir, que después de dejar en manos de Vox hace cuatro años esta consejería, ahora será él el encargado de tener que lidiar con los sindicatos.

Su perfil, sin embargo, sigue siendo el mismo. Antes que político, muchos continúan viendo en él a un jurista.

Incluso en el Partido Popular, se le haya confiado también la presidencia de la gestora del PP de León tras la marcha de Ester Muñoz a la portavocía del Grupo Popular en el Congreso.

De puertas hacia dentro, sigue siendo una figura de consenso y un dirigente al que se recurre cuando toca ordenar situaciones complicadas.

Profesor universitario, autor de publicaciones jurídicas y distinguido con varias condecoraciones civiles, Suárez-Quiñones nunca ha abandonado del todo la imagen de magistrado

Cambió la toga por la gestión pública hace más de una década, pero conserva una forma de actuar muy marcada por el Derecho: analizar, decidir y asumir el coste de las decisiones.

Su nombre también estuvo ligado al caso Enredadera, en la que nunca estuvo imputado. Pero este leonés siempre se mantiene erguido, en pie.