El presidente de la Fundación NEOS y ministro de Interior entre 1996 y 2001, Jaime Mayor Oreja, presenta su último libro: ‘Una verdad incómoda’. Le acompañan Ortega Lara, funcionario de prisiones retirado que permaneció secuestrado 532 días por ETA y el periodista Ernesto Sáenz de Buruaga. ICAL
Mayor Oreja presenta en Valladolid su libro con una dura enmienda al PSOE y al rumbo de España
El presidente de la Fundación Neos reivindica la memoria frente a ETA y alerta en las Cortes de Castilla y León de una amenaza para la democracia.
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Jaime Mayor Oreja volvió este miércoles a uno de los territorios políticos y personales que han marcado su trayectoria: la memoria de los años de ETA, el relato de la Transición en el País Vasco y su visión crítica de la España actual.
Lo hizo en Valladolid, en las Cortes de Castilla y León, durante la presentación de su libro ‘Una verdad incómoda. Testimonio de una época: contra el silencio y la mentira’.
El que fuera ministro del Interior entre 1996 y 2001, hoy presidente de la Fundación Neos, aprovechó el acto para repasar algunos de los episodios que, a su juicio, ayudan a entender la historia reciente del país.
Jaime Mayor Oreja firma ejemplares de su último libro en las Cortes de Castilla y León ICAL
En el libro pone el foco en la situación de “semiclandestinidad” que vivieron durante años los partidos de centro y derecha en el País Vasco y enlaza aquella etapa con el proceso político que, según sostiene, se abrió después en España.
A su lado estuvieron José Antonio Ortega Lara, funcionario de prisiones retirado que permaneció secuestrado por ETA durante 532 días entre 1996 y 1997, y el periodista burgalés Ernesto Sáenz de Buruaga.
La imagen de los tres juntos dio al encuentro un peso especial, muy ligado a una de las heridas más profundas de la historia reciente española.
Un momento de la presentación del libro de Jaime Mayor Oreja en Valladolid, junto a Ortega Lara y Ernesto Sáenz de Buruaga ICAL
Mayor Oreja explicó el libro como una respuesta frente a lo que considera un relato falseado de estos años.
Más que una simple memoria política, lo planteó como un testimonio para combatir, según defendió, el “silencio” y la “mentira” con los que cree que se ha ido reinterpretando parte de lo ocurrido en España.
En esa línea, cargó también contra el PSOE y aseguró que detrás de los socialistas hay “un proceso” político que, en su opinión, sigue todavía en marcha.
Esa fue una de las ideas centrales de una intervención en la que conectó pasado y presente para advertir de lo que considera una deriva preocupante para la democracia española.
La presencia de Ortega Lara reforzó además el componente emocional de la tarde. Su figura remite de forma directa a los años más duros del terrorismo de ETA, un periodo que atraviesa buena parte del libro y también del discurso de Mayor Oreja, que quiso convertir la presentación en una reivindicación de la memoria y en una llamada a no dar por cerrado aquel capítulo desde una versión, a su juicio, incompleta.
Así, la cita en las Cortes fue mucho más que una presentación editorial. Se convirtió en un acto de memoria, de balance político y también de advertencia sobre el presente, con Mayor Oreja decidido a sostener, una vez más, su batalla contra el relato dominante de las últimas décadas.