La Junta de Castilla y León mantiene activada la alerta meteorológica en las nueve provincias de la Comunidad por el episodio de nevadas asociado al paso de la borrasca Ingrid, que comenzó en la noche del pasado 22 de enero. La alerta fue declarada por la Agencia de Protección Civil y Emergencias a las 22.00 horas de ese día ante el riesgo generalizado de nieve en todo el territorio autonómico.
Desde el inicio de este episodio de meteorología adversa y hasta las 16.30 horas de este viernes, el Centro Coordinador de Emergencias de Protección Civil ha registrado un total de 61 incidencias relacionadas con las nevadas. La mayoría se han concentrado en la jornada del día 23 y han estado vinculadas a problemas de circulación, solicitudes de quitanieves o aportes de sal en carreteras. En ningún caso se han producido daños personales, incidencias de especial relevancia ni afecciones a servicios básicos.
Las previsiones apuntan a que los efectos de la borrasca seguirán siendo significativos durante la jornada del viernes, con precipitaciones moderadas, intermitentes y generalizadas en toda la Comunidad. En las zonas de montaña de la mitad occidental se esperan los mayores acumulados, que podrían superar los 20 centímetros de nieve nueva. AEMET ha informado a las 15.30 horas de acumulaciones de hasta 10 centímetros en 24 horas en áreas montañosas, sin descartar la aparición de tormentas dispersas durante las horas centrales del día.
La cota de nieve, situada en torno a los 1.000 metros a primeras horas, irá descendiendo progresivamente hasta situarse entre los 600 y 800 metros al final de la jornada. Esta evolución permitirá que la nieve alcance también amplias zonas de meseta durante la segunda mitad del día y, al menos, hasta mañana, con acumulaciones que podrían llegar a los cinco centímetros en 24 horas. La situación será más persistente en las mesetas de León, Zamora y Salamanca. A ello se suma un viento del suroeste con rachas fuertes, que podrán superar los 60 kilómetros por hora en zonas de meseta y los 70 en áreas de montaña, favoreciendo la formación de ventiscas.
Por provincias, León concentra el mayor número de incidencias, con 31 avisos, seguida de Zamora, con 14. Ávila ha registrado cinco incidencias; Palencia, cuatro; Valladolid, dos; y Burgos, una. Salamanca, Segovia y Soria no han comunicado incidentes hasta el momento.
Ante este escenario, la Junta mantiene plenamente activado el dispositivo de vialidad invernal. A primera hora de la tarde de este viernes permanecían cerrados cuatro tramos de la red viaria autonómica en las provincias de León y Zamora, mientras que otros 11 tramos estaban restringidos al tráfico pesado, diez de ellos en León y uno en Ávila. En todas las provincias salvo Valladolid existe al menos un tramo afectado por la nieve, por lo que se recomienda extremar la precaución al volante. El hielo complica además la circulación de vehículos pesados en Salamanca, con dos tramos cerrados y otros nueve con circulación condicionada en Ávila, Palencia y Soria.
El operativo movilizado por la Junta está integrado por 474 profesionales de carreteras, 147 máquinas quitanieves y 131 infraestructuras de almacenaje de fundentes, con más de 10.000 toneladas de sal distribuidas por una red viaria que supera los 11.500 kilómetros. A media tarde trabajaban activamente 60 quitanieves, sobre todo en Ávila, León y Zamora. El dispositivo se completa con el helicóptero de Rescate y Salvamento, la Unidad de Apoyo Logístico y Emergencias, cerca de 3.000 voluntarios de Protección Civil y casi 800 agentes medioambientales, además del sistema Es-Alert y la plataforma Territorio Rural Inteligente.
En cuanto a las carreteras afectadas, permanecen cerrados varios tramos en León —LE-126, LE-233, LE-321, LE-473 y LE-481—, la ZA-103 en Zamora, en el acceso a la Laguna de los Peces, y un tramo de la SG-112 en Segovia. Además, se contabilizan 122 tramos con circulación condicionada en casi toda la Comunidad y hasta 37 vías donde es obligatorio el uso de cadenas.
Desde el Centro Coordinador de Emergencias de Protección Civil se mantiene un seguimiento continuo de la evolución meteorológica y de las incidencias asociadas al temporal, mientras se insiste en la necesidad de consultar el estado de las carreteras y extremar la prudencia en los desplazamientos.
