El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, recibe al secretario general del PSOECyL, Carlos Martínez

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, recibe al secretario general del PSOECyL, Carlos Martínez Rubén Cacho ICAL

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Castilla y León se prepara para la batalla decisiva de las urnas: un 2026 electoral que marcará el futuro de cuatro años

Arranca un año que vivirá en marzo su cita con las urnas y donde se medirá tanto la fortaleza del PP de Alfonso Fernández Mañueco como la capacidad de reacción de una oposición socialista hundida y un Vox con fuerza en las encuestas.

Más información: Mañueco refuerza su posición de cara a las elecciones y acorrala a PSOE y Vox con unos presupuestos sociales de récord

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Castilla y León encara 2026 como un año decisivo, con unas autonómicas previstas para marzo (aún se desconoce la fecha) que medirán tanto la fortaleza del PP de Alfonso Fernández Mañueco como la capacidad de reacción de una oposición muy fragmentada.

El calendario decidía que las de esta Comunidad iban a ser las primeras tras un periodo de tranquilidad tras Municipales y Generales, pero no ha sido así. Extremadura y Aragón se colaron para tranquilidad de Mañueco.

Las encuestas apuntan a un escenario sin mayorías absolutas, donde Vox y las fuerzas provinciales volverán a ser pieza clave para cualquier fórmula de gobierno.

Y con un PSOE desgastado por la era Tudanca y que se desangra por su política nacional y sus polémicos casos regionales.

La legislatura se agota en marzo de 2026 y la Junta ya ha activado la maquinaria administrativa para las duodécimas elecciones a las Cortes de Castilla y León. El propio PP, o mejor dicho Francisco Vázquez, ha situado el 15 de marzo de 2026 como la fecha de la cita con las urnas.

Es la fecha máxima, aunque también se juega con la del 1 de marzo. No entra en la quiniela la del 8 de marzo, al coincidir con las manifestaciones por el 8-M, Día de la Mujer.

De esta manera, Alfonso Fernández Mañueco afronta sus terceras autonómicas tras casi cuatro décadas ininterrumpidas de gobiernos populares en la comunidad, un dominio que el desgastado PSOE no parece que vaya a hacerle frente.

Los sondeos dibujan a un PP ganador pero sin mayoría absoluta, con alrededor de 29 procuradores y una ventaja amplia sobre los socialistas, lo que obliga a mirar de nuevo a la derecha para asegurar la gobernabilidad. Aunque Mañueco espera un as de última hora que consiga hacerle llegar a la cifra mágica de 42.

Y es que estas elecciones llegan con una novedad. En vez de 81 procuradores, el nuevo Parlamento autonómico tendrá 82 porque Segovia gana uno por población.

Se queda 15 por Valladolid, 13 por León, 10 por Salamanca, 11 por Burgos, 7 por Ávila, 7 por Zamora, 7 por Palencia, 7 por Segovia y 5 por Soria.

El número par de escaños aumenta la posibilidad de empates en votaciones ajustadas (41 a 41). Una situación similar ya se dio en la novena Legislatura (2015-2019), cuando el PP y la oposición sumaban 42 procuradores cada bloque, obligando a repetir votaciones.

El jefe del Ejecutivo regional ha expresado que con esa “voluntad” desea que 2026 “traiga salud, esperanza y prosperidad” para todos los castellanos y leoneses, un año “lleno de salud, alegría y oportunidades”.

Mañueco sabe que la “nueva etapa política” que se abrirá en 2026 con las elecciones autonómicas “nos exigirá a todos altura de miras, serenidad y una idea clara, decidir con responsabilidad”. No habla de mayorías absolutas, como Feijoó sabe que están muy complicadas en la política actual.

La incógnita Vox

La ruptura del primer gobierno de coalición PP‑Vox en una autonomía española ha marcado la legislatura y condiciona por completo el relato de campaña.

Pese a su salida del Ejecutivo, las encuestas sitúan a Vox, todavía sin candidato, en torno a un 20% de los votos y hasta 19 escaños, lo que refuerza la idea, muy extendida en el PP castellano y leonés, de que “es inevitable entenderse con Vox” si no hay un vuelco inesperado. Incluso Feijoó ya ha abierto su mano. Mientras tanto la pinza PSOE-Vox todavía está presente.

PSOE y fuerzas provinciales

El PSOE llega a la cita tras cambiar de cara: Luis Tudanca dejó paso al alcalde de Soria, Carlos Martínez, pero las primeras encuestas no reflejan por ahora un gran impulso y, en algunos escenarios, incluso se ahonda la brecha con el PP.

Además lo hace con una legislatura para olvidar donde ha visto como hasta tres procuradores tenían que dimitir por problemas judiciales, entre ellos una denuncia por abusos a menores y otra de violencia de género.

El partido confía, sin embargo, en capitalizar el desgaste acumulado por casi 40 años de gobiernos populares y propone que gobierne siempre la lista más votada, en un intento de presentar una alternativa de “renovación” institucional. Una situación que hasta el propio Pedro Sánchez no ha avalado.

Tampoco se puede mirar más a la izquierda del PSOE, donde aparece la nada. Podemos, ya sin el vehemente Pablo Fernández, acudirá a las urnas en solitario, con Izquierda Unida y Sumar unidos, pero sin mucha esperanza de convencer a los votantes.

En paralelo, las formaciones provinciales aspiran a mantener su papel de bisagra, con Soria ¡Ya! como ejemplo de fuerza capaz de ganar en su circunscripción y condicionar la investidura. O incluso de UPL , que quiere aprovechar el cisma del PSOE en León y los incendios de verano para restar al PP, y Por Ávila.

En un mapa autonómico cada vez más troceado, el peso de cada voto puede resultar decisivo para inclinar la balanza hacia un nuevo pacto de derechas, uno inviable de izquierdas o una nueva fórmula híbrida que vuelva a poner a prueba la estabilidad política en Castilla y León.

Lo que está claro es que este 2026 recién estrenado será decisivo para el futuro de la Comunidad.