Una persona votando.
El día después en Castilla y León
"El rechazo de Vox a la presión migratoria en España es uno de sus grandes mensajes al electorado. Con esa caña no parece que Abascal vaya a ‘pescar’ mucho en nuestra Comunidad".
‘The Day After’ es una famosa película de la TV estadounidense que muestra los efectos de una guerra nuclear en Kansas. La Navidad no ha sido una guerra nuclear, pero nos ha regalado la sorpresa de la ‘extracción’ de Maduro de Venezuela, sin figura jurídica de amparo en el derecho internacional.
En esta sociedad con el concepto de la moral bastante aminorado, los mayores problemas de conciencia son las docenas de polvorones que nos hemos echado al cinto. Hacemos un drama mayúsculo por que en la Navidad hemos ido menos al gym. El sueño de amanecer como Apolo o Venus se esfuma. Solo nos queda Instagram para presumir de cuerpazo esculpido a golpe de inteligencia artificial.
Algunos se proclaman laicos y reniegan de la Navidad como celebración cristiana, pero andan a la carrera para que el roscón de Reyes no falte. Y por supuesto, regalos a manta para los peques y los más talludos. Da igual que Melchor, Gaspar y Baltasar formen parte de un relato bíblico religioso, los papis acuden a las cabalgatas con su prole como a un desfile de Mary Poppins en Disneylandia.
Se fueron los Reyes Magos y en el día después la vida sigue igual como en aquella canción de Julio Iglesias. En el panorama político y social de nuestra España no encaja la voz almibarada de Iglesias. Pide la garganta descarnada y aguardentosa de Chavela Vargas.
En el primer trimestre del año, los castellanos y leoneses estamos convocados a las urnas para resolver las elecciones autonómicas de nuestra Comunidad. Los augures de la demoscopia – hasta ahora y si no se produjeran cambios – no regalan la mayoría absoluta al candidato Fernández Mañueco. Por tanto, elecciones hueras y vuelta al punto de partida.
Prevén diversas encuestas de intención de voto un importante crecimiento de Vox, también en Castilla y León. Abascal ha ganado la partida al romper alianzas con los populares. Se acaba de testar en Extremadura. Vox no quiere ser un partido ‘bisagra’, visto el descalabro y desaparición fáctica de Ciudadanos. A Abascal interesa diferenciar sus programas y propuestas del PP, única forma de alcanzar la convocatoria a elecciones generales – las de mayor calado- como la ‘blanca novia’ de las derechas españolas.
El fracaso del ‘multiculturalismo’ - con el rechazo de muchos electores a la presión social y ciudadana de la migración magrebí - ha cuajado de votos a Vox las urnas de Extremadura. En los pueblos y ciudades con mayor población islámica, más papeletas para el granero de Vox.
No hay síntomas aparentes para homologar a votantes de Castilla y León con los electores extremeños, en su cuestionamiento del ‘multiculturalismo’. El rechazo de Vox a la presión migratoria en España es uno de sus grandes mensajes al electorado. Con esa caña no parece que Abascal vaya a ‘pescar’ mucho en nuestra Comunidad.
A Feijoó le faltan gurús con la testa bien amueblada y dotes estratégicas, que no le aporta la guardia de corps de Génova. Lo sagaz es delatar el pecado y no citar ‘pecador a pecador’, pues algunos exhiben contraetiqueta ‘made in Castilla y León’. Los alabarderos ‘genoveses’ están más vistos que el TBO. Las listas electorales repiten como la morcilla. O sea, lo de ayer y lo de siempre. Es lo que cierra el mañana a los populares.
El PP da vueltas a la noria. Mientras todo el debate gire en torno a la corrupción, Vox seguirá creciendo más, porque es un voto antisistema y de enfado. Es el voto de la frustración, que sufren incluso los ‘descamisados’ más desfavorecidos económicamente.
El gran problema de los populares es el desacierto en la comunicación. Si los augures de Feijoó marran, el jefe debe darles finiquito. Génova esta trufada de ‘casadistas’ reconvertidos al sol que más calienta. Los ‘apparatchiks’ genoveses no han dado muestras de abultado ingenio. Mientras, en la Puerta del Sol impera el ‘bajo perfil’. Inteligente determinación de guarecerse a cubierto hasta que escampe.