Opinión

“Disparates taurinos”

20 agosto, 2021 12:40

Este verano y más que otros, las "serpientes de verano" abundan y no cesan en todos los ámbitos y, cómo no, también en el taurino.

Primero hemos vistos la absurda oposición al espectáculo comico-taurino de los enanitos toreros, sobre el que ya me referí hace días con el título "Paralimpicos Taurinos" y ahora surge el dislate de la alcaldesa de Gijón, Ana González, pretendiendo clausurar la plaza de toros municipal para los espectáculos taurinos. O sea, una casa de comidas sin comidas o una librería sin libros; pura lógica como diría el maestro Savater.

Además, el motivo que da dicha señora son los nombres de dos toros lidiados en la feria gijonesa, "feminista" y "nigeriano". Que según ella: "es la gota que ha colmado el vaso. Porque ya lo teníamos decidido no continuar con los espectáculos taurinos”. O sea, una mera y peregrina excusa. Brillante. Añadiendo que esa postura coincide con las resoluciones de su partido, el socialista.

Pero lo que ignora dicha señora que no me atrevo a llamar "compañera", pues yo también pertenezco al mismo partido, es que, por encima de las resoluciones partidistas, además ,yo no conozco ninguna antitaurina, Carmen Calvo dixit, está la ley vigente de obligado cumplimiento y hay una: la 18/2013 de 12 de Noviembre que declara a la Tauromaquia Patrimonio Cultural Español, y no solo eso ya que obliga a los poderes públicos a protegerla y enriquecerla "en todo el territorio español", esto es incluido Gijón y el Principado de Asturias, parte señera, además, de nuestra nación.

Habría que recordarle, además, que esta ley de 2013, es continuidad de otra, la 10/1991 de 4 de abril sobre potestades administrativas en materia taurina, suscrita como presidente del Gobierno por Felipe González, de cuyo pedigrí socialista no sé qué dirá la señora González.

En fin, todo este episodio me recuerda uno que viví en Madrid cuando otra alcaldesa, muy progresista ella: Manuela Carmena, y por cierto vieja amiga y compañera de fatigas desde la dictadura franquista, pretendió cerrar la Venta del Batán a la actividad de la escuela de tauromaquia “Marcial Landa”.

Pues bien, atendiendo a la petición de sus gestores: José Miguel Arroyo "Joselito", Enrique Martín Arranz y José Luis Bote, les acompañé y asesoré para visitar al Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, que además de atendernos amablemente se dirigió a la señora Carmena para decirle que la citada Venta del Batán, por muy municipal que fuera, no podía dedicarse a otros fines que los taurinos, debido a su calificación urbanística y no a otros como pretendía ella. Y así fue y así lo ha confirmado el actual alcalde como nos dijo en el Senado a nuestra Asociación.

Así pues, mutatis mutandi, señora alcaldesa de Gijón, por mucho que quiera usted dedicar la plaza de toros a "otras cosas", pero sin excluir la tauromaquia. Primero porque la ley 18/2013 la obliga a su ayuntamiento, como poder público, a protegerla y enriquecerla. Y segundo, porque la calificación legal de la plaza lo exige. Y tercero porque la lógica y el sentido común también lo piden.

No obstante, por si acaso y curándonos en salud, la Asociación Taurina Parlamentaria que presido, está tramitando una queja ante el ministerio de Cultura, representante del Estado, y al Principado de Asturias como comunidad autónoma, para que exijan a la alcaldesa citada cumplir la ley, para evitar que además se cercene la libertad de los profesionales y aficionados partícipes de este Patrimonio Cultural tan español y tan valioso.