Castilla y León

Castilla y León

Opinión

Plan de recuperación, transformación y resiliencia

14 mayo, 2021 15:55

Tras el batacazo que se ha pegado el presimiente Sánchez en las elecciones madrileñas, y después de presentar este plan en no menos de nueve ocasiones, una vez abiertas las urnas, nos permiten conocer un documento en el que el Gobierno, después de consultar a un consejo de expertos, que esperemos no sea como el de expertos sanitarios del ministro Illa, que se ha enviado a Bruselas para tener acceso a los célebres 140.000 millones de euros, de los que no olvidemos, la mitad son préstamos y de la otra mitad, el Gobierno español contribuye al fondo europeo con 35.000 millones que vienen a engrosar la deuda pública española, que no es precisamente pequeña.

El referido plan no es sino un catálogo de buenas intenciones, bien que no todas, lleno de ese lenguaje tan al uso, de la gobernanza, el género, la resiliencia, la sostenibilidad, lo verde, lo inclusivo lo digital, el feminismo, la cultura, etc., para cuya aprobación se pide un pacto de la Moncloa, sin haber permitido a lo oposición participar en su redacción, y que además no concreta nada ni de los criterios de adjudicación ni de su control, ni de la participación de ayuntamientos y CCAA en la gestión de los mismos, pero que en todo caso lo será por una comisión presidida por él mismo y su fiel valido Ivan Redondo.

Veremos qué dice del documento la Comisión Europea que ya ha pedido algunas aclaraciones, está investigando la subvención concedida a Plus Ultra por cierto de seis millones más de los solicitados tras dos informes favorables del ministerio de Transportes, y ha hecho modificar la previsión de ingresos prevista en los presupuestos, y obligado a retirar la reforma de elección de los miembros del CGPJ iniciada por el Gobierno.

El Plan duramente criticado por la AIREF y el Banco de España señala 212 medidas básicas que se estructuran en cuatro ejes, intentando una España verde, digital, sin brecha de género y cohesionada e inclusiva. A continuación, señala las 10 líneas a las que se adjudicarán los fondos, y que me resisto a repetir aquí porque son de fácil acceso en la página web del ministerio. Pero por supuesto, ninguna concreción a las tres grandes reformas exigidas por Europa: la laboral, la de las pensiones, y la fiscal.

En el tema de la reforma laboral hemos pasado del “vamos a abolir la reforma laboral del PP de Rajoy y Fátima Bañez por cierto, han aprovechado para la puesta en práctica de los ERTES, al “hay que modificar algunos aspectos de la reforma laboral”. Veremos en qué queda todo.

En la reforma de las pensiones, absolutamente imprescindible porque el actual sistema es insostenible, estamos cada vez más lejos del Pacto de Toledo, y no va a ser fácil consensuar un acuerdo y es una exigencia de Bruselas. Veremos quien le pone el cascabel al gato. Hoy, el Banco de España hace publica su recomendación de poner en marcha la “mochila austriaca”. Y para animar el cotarro se habla de un nuevo sistema de contribución de los autónomos, y por supuesto no para reducirla y sin contar con ellos.

Y el tema de la reforma fiscal es todavía más difícil: se afirma que en España la presión fiscal es baja lo cual es verdad, y estamos en la mitad de la tabla de los países europeos incluyendo Japón y los Estados Unidos, pero ocultan que el “esfuerzo fiscal”, que es lo que sienten los españoles que pagan impuestos, estamos en los puestos 4º o 5º en los mismos índices económicos. Y aquí sí que el Gobierno nos sorprende cada día:

Primero invocan una armonización fiscal, por supuesto al alza, cediendo a las exigencias de ERC, que acusa a Ayuso de dumpin fiscal, a pesar de lo que el endeudamiento madrileño es menos de la mitad que el catalán, y vulnerando la autonomía de los gobiernos regionales, y olvidan aquello tan repetido por el presimiente, por Carmen Calvo y farruquita Montero de que” este Gobierno no va a subir los impuestos a la clase media y trabajadora”, y “sólo vamos a subir los impuestos a los ricos”. De momento, y sólo en el sector del automóvil, se suben los impuestos de matriculación, diésel, seguros, circulación, y el IVA, éste sí por exigencia europea. A los plásticos y a las bebidas azucaradas. Pero tranquilos que esto sólo afecta a los ricos. Y la tasa Tobin y la Tasa Google entre otras...

Y cuando descubrimos que se iba a suprimir la declaración conjunta en el IRPF, del que se benefician cuatro millones de españoles, y no precisamente los más ricos, dice la vicepresidenta económica que se trata de una errata y que se va a retirar. Más que una errata, lo cual ya sería grave, se trata de un error de grave repercusión electoral y el Psoe no está para alegrías.

Y lo último, por el momento, es la intención del ministro Ábalos, el más mentiroso después de Sánchez, de imponer un peaje en autopistas, autovías, carreteras de alta capacidad, y en su día al resto de las carreteras españolas independientemente de su titularidad, olvidando que las hay estatales, autonómicas, provinciales y hasta locales. El escándalo provocado por el responsable del Delcygate ha sido tan gordo que ya ha tenido que rectificar y decir que si no hay consenso no sigue adelante. Y no hablemos de la hilarante intervención del director de Tráfico con aquello de ¿“la viejecita pensionista que no tiene coche, cómo va a pagar estos arreglos con sus impuestos?”, pero sí paga el colegio de los niños, aunque no tenga nietos, los viajes de su sanchidad y amigos en el falcon en el que ella no subirá nunca, o el sueldo de los múltiples asesores y la niñera de la ministra Montero, aunque a ella ni la asesoren ni la cuiden. Otro que tendría que irse para casa... de la mano de Tezanos. Pero de reducir gastos, nada de nada.

Y hablando de irse a casa, urge una explicación creíble de la dimisión simultánea de cuatro altos cargos vinculados a la economía española, dos en el ministerio de Calviño y otros dos en el “ministerio” de Ivan Redondo. Cada día nos sorprenden con algo nuevo, pero tranquilos que la culpa de todo seguro que la tiene Díaz Ayuso.

Y el “vacuneitor” orgulloso del carajal que deja en manos de los jueces respecto de las medidas a adoptar para controlar la pandemia por su cerrazón a modificar la legislación vigente. Tampoco aquí se quiere mojar.

Y tiene la desvergüenza de ir a presumir en Europa de la brillantez de su gestión en este tema... en fin, vivir para ver...

Y creo que por hoy ya está bien, pero tranquilos que el culebrón no termina.

Hasta la semana que viene