Opinión

Iglesias o triunfar antes de tiempo

29 abril, 2021 20:00

Hay gente que ha tenido aspiraciones importantes y que le ha llevado toda la vida conseguirlas. Otros, en cambio, desde bien pronto supieron lo que querían y lo lograron en seguida, José Luis Garci aspiraba a ganar el Óscar y lo obtuvo antes de los 40 años. Poco más le costó a Adolfo Suárez ser presidente de España, como pretendía. Y mucho menos a Fernando Alonso ser campeón del mundo de Fórmula 1.

¿Y luego qué? Triunfar tan pronto puede llevar al aburrimiento, a la prematura nostalgia del éxito obtenido y hasta a la frustración, como en el caso de Suárez, que pretendió reeditar el centro político sin el éxito que obtuvo en su primera intentona.

No sé muy bien si incluir o no a Pablo Iglesias en esa lista de triunfadores precoces. Razones no le faltan, pues ha conseguido ser vicepresidente del Gobierno con 41 años. Y le ha dado tiempo incluso a aburrirse y a dejar un puesto confortablemente seguro por un improbable éxito político en la Comunidad de Madrid.

La explicación que se me ocurre para esa mudanza, además de la posible galbana del aburrimiento, es la de que el puesto abandonado no colme las aspiraciones de nuestro hombre, que siempre ha querido, según propia confesión, dirigir un canal de televisión para desde él manipular al prójimo. En palabras suyas, con esa dedicación, en las elecciones siguientes la derecha no tendría nada que rascar.

Pues bien, cabe esperar que ése sea su propósito, ya que en el Gobierno había llegado a su máximo techo posible. Ahora, en cambio, en caso de un eventual triunfo de la izquierda en las elecciones autonómicas, sea o no vicepresidente de la Comunidad, puede conseguir el control de Tele Madrid para adoctrinar a las masas.

Puede parecer rebuscado y hasta grotesco ese propósito pero, conociendo la escala de valores del personaje y su recorrido de estos años, todo este paripé no sería más que un aparente venir a menos para en el fondo lograr lo que él más ansía.

Cosas más raras se han visto.