Opinión Pedro, el protagonista de la novela del inolvidable Delibes, (La sombra del ciprés es alargada) se parece un tanto a Toño Matilla, el más listo de la clase empresarial taurina quién, en esta pandemia que nos azota, que está afligiendo a todos los sectores, incluido el taurino en todas sus facetas, ha dado un paso adelante y en una mañana ha revolucionado al mundo del toro, que parecía dormido.

La sombra de Matilla es alargada…

26 marzo, 2021 19:04

Pedro, el protagonista de la novela del inolvidable Delibes, (La sombra del ciprés es alargada) se parece un tanto a Toño Matilla, el más listo de la clase empresarial taurina quién, en esta pandemia que nos azota, que está afligiendo a todos los sectores, incluido el taurino en todas sus facetas, ha dado un paso adelante y en una mañana ha revolucionado al mundo del toro, que parecía dormido.

Al personaje principal de Miguel Delibes en su primera novela, Pedro, le inculcaron la creencia de que para ser feliz hay que evitar toda relación con el mundo, toda emoción o afecto. Toño Matilla no llega a ese extremo, pero es frío, calculador; apenas sale en los medios ni en presentaciones taurinas ni sociales. Va a su manera, está en su mundo. Y es un buen gestor. Y en eso hay que destacarlo sobremanera del resto de sus colegas, salvo raras excepciones.

Este viernes 26 de marzo, soleado y agradable, La Casa Matilla sorprendía a propios y extraños anunciando dos corridones de toros para la mini feria de San Pedro Regalado, que dicho sea de paso es el patrón de Valladolid y de los toreros, aunque algunos coletudos hayan perdido la fe dada la situación pandémica. Y al rato anunciaba una “feria de San Isidro” en el carabanchelero coso de Vista Alegre. Y antes Mérida y luego Jerez…

Será del 13 al 23 de mayo, un serial compuesto por nueve corridas de toros, un festejo de rejones y una novillada. La noticia con la combinación de los carteles ha sido adelantada por Vicente Zabala de la Serna en El Mundo y confirmada por Toño Matilla a este medio. Decía Aplausos, que encabezaba la noticia con lo siguiente: la Casa Matilla ha cerrado unas combinaciones de auténtico lujo con figuras, jóvenes y variedad de encastes para que Madrid no se quede sin toros en el mes de mayo. En cuanto a los carteles, -prosigue Aplausos- hay doblete de figuras como Roca Rey, Pablo Aguado, El Juli, Manzanares, Morante de la Puebla y Paco Ureña. Estas son las combinaciones adelantadas por el citado medio.

Bien, los carteles los pueden ver en cualquier medio (los de Valladolid los sacamos en Noticias CyL esta mañana. Nosotros vamos por la otra vereda, la del personaje. La del empresario-apoderado-ganadero que ha heredado de su abuelo y de su padre, -ambos de nombre Teodoro, conocidos como los Matilla, veedores de toda la vida y procedentes del campo charro- toda la sabiduría que estos hombres de campo y del toro atesoraron a lo largo de sus dilatadas carreras.

Teodoro García González, “Matilla”, el actual patriarca de la saga, padre de Toño y de Jorge quiénes continúan en tercera generación, -el resto de los hijos se dedican a otras actividades ajenas al toro- es también muy parecido a Pedro, el citado personaje delibiano que antes describíamos. Siempre con su chaqueta al hombro, discreto y ese aire de pasar desapercibido, es la cabeza pensante de la saga, al menos en aconsejar a sus dos vástagos en materia taurina.

Y todo vino a través del abuelo: Teodoro Garcia Sanchón, “Matilla”, veedor de la importante casa Balañá, cuando el mítico Pedro Balañá Espinós gerenciaba la Monumental de Barcelona desde 1927, además de otras plazas y múltiples negocios. El abuelo “Matilla” fue el hombre de confianza de la familia Balañá, herencia que pasó a su hijo Teodoro y posteriormente a sus nietos Toño y Jorge. De ahí que Toño diera toros en Barcelona, en Palma, Jerez, Linares, etc. Memorable la última corrida de toros de Barcelona que organizó Toño Matilla con la presencia de José Tomás.

Hasta tal punto eran los Matilla personas de toda confianza de la casa Balañá que, cuentan las malas lenguas, Diodoro Canorea, cuando gerenciaba la Maestranza sevillana, pedía ayuda monetaria al empresario catalán para montar la importante feria de abril, y eran los Matilla quienes se encargaban de llevar esa ayuda monetaria personalmente a Sevilla. Y, obviamente, esperar toda la feria para recuperar la “ayuda”.

Toño y Jorge, los actuales gestores de la Casa Matilla siguen la línea de discreción y de eficacia de su padre y abuelo. Una labor callada que, al parecer, les da buenos resultados. No hay alharacas, no hay ostentaciones, no hay ruidos donde estén ambos hermanos. Pero sí hay eficacia y una buena gestión económica en función de los resultados obtenidos en los últimos años a través de las ganaderías y las fincas, los apoderamientos y el empresariado taurino.

Me decía un amigo que tantos años llevando a figuras del toreo será por algo! La sombra de Matilla es alargada…y poderosa. Ahí están los resultados. Otros tendrán su opinión, haberlos haylos, pero que los Matilla han dado un golpe de mano…taurino en el día de hoy, es tan cierto como el espléndido sol que nos alumbra y calienta.