Opinión

Todos los siglos empiezan mal. No aprendemos

1 febrero, 2021 14:11

Históricamente, los siglos comienzan con procesos de convulsión. En 1914 padecimos la Gran Guerra fruto de una política de expansión y división del mundo en dos grandes alianzas (triple entente vs triple alianza) y sus ansias económico-estratégicas para, cuando finalizó la misma (1918), padecer la pandemia de la gripe española(H1N1).  

Y nos quejamos de cómo empezamos el XXI, pensando que es la primera vez en la historia... qué poco miramos atrás.

Consecuencia de unas imposiciones draconianas, al perdedor de la guerra, se generó un caldo de cultivo que propició el nacimiento de un hipernacionalismo expansionista que el resto de Europa no quiso ver, que miró para otro lado mientras el problema se engrandecía, se tensionaba, se fortalecía y se extremaba, pero la mojigata Europa miraba para otro lado, pensando esto no va con nosotros.

En nuestra España, que carecía de ese ansia hipernacionalista, la ponzoña comunista, con los maricomplejines socialistas, se dedicaron a destrozar un régimen democrático con manipulaciones electorales, asesinatos de cristianos, persecuciones en las checas de los opositores, en pos de la constitución de un régimen socialista propiciado, pagado y alentado desde la Comunista Unión Soviética, pero tampoco se vio ni dentro, ni fuera, que se pudiera tener una reacción que generara la guerra civil, que propiciaba, alentaba y deseaba Largo Caballero, pensando que la podría ganar.

Este siglo XXI, comenzó con una revuelta social, con el clamor de una necesaria democratización que, pese a que en España la denominamos 15-M y vivimos de forma festivalera, fue una movilización internacional de indignados, que se desarrollaron desde la primavera árabe a las revueltas europeas, todas ellas con un denominador común: la defensa de los derechos de los ciudadanos pisoteados por las élites dirigentes y no fueron carnavales sin violencia.

El movimiento del 15M, en España, lo fue de carácter transversal y en él actuaron sectores del más rancio y caduco comunismo asesino hasta sectores religiosos, pasando por personas del más amplio espectro político y social, si bien no se puede negar se lo apropiaron los primeros y desarrollaron sobre él un proyecto político de partido.

Europa lo observa y, como sucediera con el fascismo, no hace nada, incluso se posiciona, como con el fascio, de su lado, para no perder su posición de privilegio. Europa siempre duerme con su asesino con tal de ganar un euro.

Con una Europa débil, intelectualmente dormida y económicamente sin norte, por la pugna entre Estados Unidos y China por la economía mundial, unas veces se posiciona con uno y en otras con el adversario, pero siempre a la sombra de un euro sin posicionarse de uno u otro lado. La clásica cobardía, usurera, avara, del especulador europeo convertido en burócrata.

En este panorama, las élites mundiales se posicionan junto a China y comienzan a generar una imagen del Presidente Americano de fácil destrucción -bien es verdad que él ayuda bastante- para conseguir dominar las redes sociales que siempre se dijo que no podían ser dominadas; pues bien,  se comienza una labor de intervención y dirigismo que da miedo, pues la intervención en el opinión, la noticia, la libertad, es de tales magnitudes que se observa un futuro, ya definido de postverdad, es decir, de una verdad embotellada y construida para su consumo que no admite un test de comprobación.

En este panorama, surge la epidemia de sars cov2 y la docilidad de la ciudadanía a sus dirigentes se convierte en simple sumisión y rendimiento, hasta el punto de asumir que la culpa de la epidemia es del ciudadano y no de la nefasta gestión y actuación de unos políticos que se han limitado a encerrarnos, dominarnos y no gestionar la crisis.

Faltó previsión, adquisición de materiales, organización y, mientras nos tuvieron encerrados, no se desarrollaron planes de actuación, gestión y desarrollo sanitario, social, económico y jurídico para, tras el desenjaule, echar la culpa a las comunidades, que tampoco habían estudiado planes de acción, eso sí, ni los del gobierno central, ni los autonómicos, asumen su responsabilidad.

En el 8M no pasaba nada por un interés político y, ahora, 1 año después, no se hace nada porque el 14-F se vota en Cataluña y no se pueden suspender (se hizo en Galicia y Vascongadas) y podrán ir a votar los positivos, con grave riesgo de infección, pero la culpa de la pandemia es de la Navidad... ¡manda huevos!

Entre tanto, la ponzoña comunista asesina se extiende por nuestro país, con la ayuda de una derecha inconsistente y sin preparación, una izquierda que, por estar en el poder, permite lo que haga falta y una Europa que nuevamente tiene miedo, calla, apoya para ganar su euro y mira para otro lado. ¡Vamos listos!