Opinión

El Rey de actualidad

26 diciembre, 2020 17:42

En estos días de asueto, hay tiempo para reflexionar, leer, ver y oír televisión y, naturalmente, comentar en las tertulias sobre todo familiares una actualidad que, aunque marcada a sangre por el Covid-19, también se remonta a otros temas como el discurso del Rey, ya con la mesa puesta en una Nochebuena atípica, pero Nochebuena al fin y al cabo.

Este año de especial expectación, se intuía, como indudable tema de cotilleo, las referencias a su padre el rey Emérito. Pero la cosa no pasó de una indirecta a las relaciones familiares supeditadas a los valores éticos.

Pero claro, con tiempo para leer como dije antes, una recientísima obra titulada Historia Constitucional de España, Marcial Pons, 2020, del eximio constitucionalista Joaquín Varela dice del emérito lo siguiente: El papel del Rey fue, sin duda, importantísimo, pues contribuyó de forma decisiva, al asentamiento de la democracia. Esto es lo que están diciendo ya los libros de historia. Y así es como pasará, ya lo está haciendo en sus páginas. Lo demás, sin duda importante también, no tendrá la misma cabida en aquéllas por mucho que se empeñen sus detractores.

Y sobre la otra cuestión como es la del régimen o carácter del Estado, en cuanto a si debe ser Monarquía o República, margen de que esto ya fue resuelto junto con todo lo demás en el Referéndum del 6 de diciembre de 1978, con el voto positivo del casi 90%, la forma que nuestra Constitución ha adoptado, como consecuencia del consenso de los partidos y políticos que la redactaron ha sido denominada en la misma obra antes citada como "monarquía republicana".

Y ello, porque las decisiones políticas son adoptadas por el Gobierno y nunca por el Rey, cuya función está fuera del debate político que se sustancia siempre en un Parlamento democráticamente elegido por sufragio universal libre y secreto, que es, en suma, la base y fundamento de la República.

En definitiva, los antimonárquicos, que los hay y tienen todo su derecho a serlo, tendrán que seguir esperando tiempos mejores para su causa.

Ya que, como en tantas cosas, no todo es al gusto de todos y las discrepancias, que dan sabor y gusto a la vida política, todos somos políticos como dijo Aristóteles, mantendrán vivas estás opciones para que entre otras cosas haya donde elegir. Lo contrario, además de monótono, sería también muy aburrido.