Opinión

Pergeñemos un plan

20 diciembre, 2020 19:54

 Aquellos que sigan mínimamente mis artículos ya saben de qué pie cojeo, dónde milito -por más que no lo suelo decir- y, sobre todo, que soy de los que piensa que para hacer tortillas se deben romper huevos, los menos posibles, con mesura, pero con criterio y por uebos.

Por más que clamas en el desierto y, como yo, otros muchos afirman, hasta que el centro derecha no tenga una actuación concertada, una estrategia común y, a ser posible, se aglutinen en un único proyecto que, siendo mínimo común denominador, satisfaga mínimamente todas las esperanzas, no será capaz más que reforzar la barbarie intelectual, moral y política que estamos viviendo.

En Democracia y Libertad Popular, donde milito, consideramos que se debe de crecer despacio, seria y sólidamente, con pie firme y evitando los errores, que siempre se cometen, pero coherentemente saber pedir disculpas, asumir los errores y desarrollar el proyecto sin prisas. Ello nos lleva a la inexistencia política, por el momento, con la necesidad de salir y hacernos más visibles, sin perder la esencia de crecer y trabajar en silencio, tranquilamente y sólidamente, pero ello nos hace ser muy lentos y España no está para lentitudes.

En esa etapa de oscurantismo u opacidad mediática hay una multitud de pequeños partidos del mismo espectro centro, derecha, liberales y conservadores, que luchan entre sí para, con una coma aquí, un detalle allá, parecer y ser diferentes del de al lado, comiéndose el nicho que les corresponde, sin más opción que la falta de visibilidad.

De igual modo que PP, Vox y Cs deberían de auto inmolarse en pro de un proyecto que ofertar a los votantes que cumpla las condiciones de regenerador, limpio, nuevo, con las estructuras de los demolidos, solvente y, sobre todo, con un plan ilusionante que presentar a los españoles en el ámbito social, económico, sanitario, jurídico que, desde la constitución, proponga una nueva España que no sólo supere las dos que se construyeron en su día, fortalezca la democracia y dote de calidad, sino que nos reconstruya para un futuro más prospero.

Ellos no serán capaces de hacerlo, ya en su día les tendí la mano para servir de puente, en silencio, sin publicidad, sin presencia, hacer de mamporrero que les permitiese gestionar ese proyecto y la callada fue su respuesta.

Hoy, públicamente, sin miedo, traslado la idea a todos esos pequeños partidos que pululan por nuestra patria: DLP, en el que estoy, Derecha Liberal Española, Partido Liberal, Avanza, Valores, y una multitud de ellos, todos con elementos que los unifican, evidentemente con posturas encontradas, pero que deberíamos tomar una decisión unitaria de colaboración, generación de estrategias comunes y carentes de personalismos y, con el apoyo de todas las instituciones de la sociedad civil del centro derecha nacional, construir una operación que haga ver esos grandes que la política tiene ahora, un nuevo camino: la verdad, la transparencia, el trabajo, la defensa de determinados valores y principios sin miedo, presentando proyectos y formalizando promesas que no sean humo, sino una realidad, que el ciudadano quiere contratos y no farsas que le cuestan mucho dinero, que a la política se tiene que acudir a servir y no a servirse y desarrollar con trabajo y no plexiglás e imagen sin basamento.

La mano de DLP está tendida, la necesidad es evidente, la inacción y/o la mimetización de la derecha democrática está claramente perdida en el vociferío, una realidad lejana de los ciudadanos y sirviéndose de la política, si queremos acabar con eso, sólo con la unión de los pequeños, la fuerza de la sociedad civil estructurada y el apoyo de los medios de comunicación, que se desarrollan por y para la libertad, podremos conseguir la unión deseada, en la que desaparezcamos todos a favor de ese nuevo proyecto de todos y cambiar el rumbo.

Dejemos de crear proyectos, de generar plataformas, de buscar caminos en solitario, de enfrentamientos innecesarios, de disputas catetas y personalistas y cainismos miserables para ser capaces de trabajar para que España tenga una derecha democrática seria, firme y, sobre todo, con una hoja de ruta para alcanzar un futuro mejor.

Aquellos que crean que el rumbo se puede encauzar, y que de verdad sufran por España y no por sus faltriqueras, deseen crear una hoja de ruta unitaria, seria, ilusionante y real, no tienen más que unirse al movimiento que unos y otros estamos intentando dar forma.

Hoy no hay ni un solo partido político que presente a los ciudadanos una hoja de ruta primero de salvamento, luego de regeneración y transparencia y, finalmente, de proyecto de futuro común, pongámosla en marcha.