Opinión

Los prostíbulos y el PSOE

28 agosto, 2020 20:36

El título de estas reflexiones puede hacer dudar al lector sobre si me refiero a la reciente iniciativa del PSOE de Castilla y León en relación con los prostibulos, los clubs de alterne y la COVID 19, o a la antigua costumbre del socialismo andaluz de invertir en estos establecimientos parte de los dineros públicos destinados a combatir el paro en Andalucia, o incluso a las declaraciones de la actual Fiscal General del Estado y anterior Ministra de Justicia en relación con la utilidad de la prostitución de alto standing para controlar a determinados políticos y empresarios.

Empezaré por aclarar que me refiero a la presentación en las Cortes de Castilla y León el pasado 26 de agosto, de una Proposición  no de Ley para que la Junta proceda a prohibir la actividad de los clubs de alterne o prostíbulos

Comenzaré por mostrar mi conformidad con la propuesta y mi sorpresa porque a estas alturas sigan abiertos estos establecimientos, dando por hecho que la prohibición del ocio nocturno incluía a estos establecimientos, independientemente de su denominación o de la licencia con la que estuvieran funcionando. Claro que como su actividad se desarrolla no sólo de noche, podía existir una vía de escape ante esta prohibición.

Pero claro, el tipo de actividad que en estos locales se practica es difícilmente compatible con el uso de la mascarilla, hace absolutamente imposible mantener la distancia social, (Vamos, que ni Nacho Vidal... ) y no digamos el rastreo de sus usuarios y sus contactos. Así que, bienvenida sea la iniciativa socialista.

Más si analizamos el preámbulo de la iniciativa, que también comparto, nos introducimos en un mundo harto complejo: La erradicación de la prostitución es un objetivo loable perseguido desde hace mucho tiempo, pero de todo punto imposible. No en balde se dice que es la "profesión más antigua"( aunque yo, como ginecólogo siempre he defendido que la profesión más antigua es la de matrona o partera) , y no ha sido posible acabar con ella en ningún país del mundo.



Lo que ya es más discutible es que la prostitución sea la "cara más cruel de la feminización de la pobreza", porque, ni toda la prostitución es femenina, (cada vez es más frecuente la masculina), ni toda prostitución es sinónimo de pobreza, como reconocía nuestra ilustre Fiscal general al comisario Villarejo al hablar de la utilidad de la prostitución de alto standing. Ciertamente hay prostitución callejera, pero también existe en hoteles de cinco estrellas.



Que la prostitución conlleva un riesgo sanitario es incuestionable. Pero no ahora, con ocasión de la Covid 19, sino desde los primeros siglos de la historia, donde por cierto, también existía la prostitución masculina. Las enfermedades de transmisión sexual no son un fenómeno del Siglo XXI, y los profesionales de la medicina podemos dar fe de ello.



Por eso creo que quizás ha llegado el momento de regular la prostitución en este país, sin falsas hipocresías ni rasgamiento de vestiduras. Lo he defendido como médico y como político, a lo que se ve con poco éxito. Pero si queremos terminar con el descontrol sanitario de la prostitución, de las mafias y chulos que explotan a estas mujeres, de la entrada ilegal de muchas de ellas en España, y por qué no, si intentamos regular fiscal y laboralmente la situación de estas trabajadoras del sexo, que no del amor, sería el momento de plantearse una actuación permanente y no coyuntural en este tema.



Sé que pido un imposible que además no es políticamente correcto, pero es lo que pienso, y como decimos por estas tierras, "el que dice la verdad, ni peca ni miente" y nunca me gustó someterme a decir lo políticamente correcto.