Imagen de la planta de Biored de Redexis en Almazán (Soria).

Imagen de la planta de Biored de Redexis en Almazán (Soria).

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Castilla y León ante su oportunidad energética

El gas verde presenta ventajas competitivas como el aprovechamiento de la red existente, la capacidad de producción o el margen de desarrollo. Esta energía renovable contribuye a la descarbonización, pero también a la competitividad industrial y al desarrollo territorial.

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La transición energética europea suele plantearse como una carrera tecnológica. Sin embargo, el verdadero punto de partida es la infraestructura. Sin red, no hay transformación. España dispone de uno de los sistemas gasistas más extensos y modernos de Europa. Una red de cerca de 100.000 kilómetros que llega a toda España, que aporta seguridad de suministro y transmite el calor que sostiene la actividad industrial y la vida cotidiana de miles de hogares. Esa infraestructura ha aportado estabilidad durante décadas y, precisamente por ello, se convierte ahora en la base sobre la que puede construirse el siguiente salto.

En un entorno internacional marcado por la volatilidad y la incertidumbre geopolítica, contar con una energía gestionable, almacenable y distribuible a través de redes ya desplegadas es una cuestión de competitividad y autonomía estratégica. La red gasista es un activo de país y, en comunidades con fuerte peso industrial y agroganadero como Castilla y León, es también un activo regional.

Una transición que parte de lo que ya funciona

En el debate energético suele identificarse transición con reemplazo. En el caso del gas, el planteamiento es distinto. La transformación puede apoyarse en la infraestructura ya existente. Una red que llega a cerca de 2.000 municipios españoles. Castilla y León combina industria, sector agroganadero y una parte muy importante de esta red gasista ya consolidada. Esa base permite avanzar en la descarbonización sin comprometer la seguridad de suministro ni la competitividad regional.

El gas ha aportado estabilidad al sistema durante años. Ahora, esa misma red puede integrar gases renovables de forma inmediata. El gas verde es intercambiable con el convencional y puede inyectarse directamente en las infraestructuras actuales, sin sustituir equipos ni modificar procesos industriales.

La infraestructura que hoy garantiza calor y actividad económica es la que puede canalizar el avance hacia un modelo energético con menor huella de carbono. Esa continuidad es su principal fortaleza.

Potencial y liderazgo

España es el tercer territorio europeo con mayor potencial de producción de biometano, con una capacidad estimada de 163 TWh anuales. Ese volumen permitiría descarbonizar completamente el sector residencial y avanzar de forma decisiva en la industria y los servicios.

Castilla y León está llamada a desempeñar un papel protagonista en el desarrollo de este gas limpio. La comunidad podría concentrar hasta el 23% de su producción y su planificación contempla cerca de 60 plantas hasta 2034. Se trata de una escala que trasciende lo experimental y sitúa a la región en el mapa energético europeo.

El potencial productivo se suma a otro factor estructural. España genera más de 120 millones de toneladas anuales de residuos agrícolas, ganaderos y urbanos que hoy carecen de valorización energética suficiente. Transformarlos en gas renovable implica convertir un desafío ambiental en oportunidad industrial y rural.

Imagen de uno de los gasoductos de Redexis

Imagen de uno de los gasoductos de Redexis

En una comunidad extensa, con peso del sector primario y retos demográficos, el biometano puede actuar como vector de actividad económica vinculada al territorio, reforzando además la independencia energética.

Europa avanza con paso firme. Más de 1.600 plantas operativas y casos como el danés, el francés o el italiano evidencian que el biometano ya es una realidad consolidada en varios países. España, y dentro de ella Castilla y León, parten de una posición distinta. El potencial productivo es elevado, la base agroganadera es sólida y la red está preparada para absorber nuevos volúmenes. Lo que está en juego no es la disponibilidad de recurso, sino la capacidad de convertir esa ventaja estructural en posicionamiento estratégico.

Castilla y León, llamada a concentrar una parte muy relevante de la producción nacional, puede situarse en la vanguardia si el desarrollo acompaña a su dimensión. Para ello, resulta decisivo un entorno regulatorio estable, metas ambiciosas, objetivos definidos y procesos administrativos ágiles que aporten certidumbre a la inversión. Con esas condiciones, la infraestructura gasista española y su despliegue territorial permitirán integrar producción, asegurar la trazabilidad del origen renovable y avanzar en digitalización y resiliencia del sistema. La oportunidad está identificada. El siguiente paso es ejercer el liderazgo.

Desde 2025, la planta de Redexis en Almazán se integra directamente en la red nacional.

Desde 2025, la planta de Redexis en Almazán se integra directamente en la red nacional.

Compromiso con la región

El liderazgo requiere infraestructura y compromiso inversor. En Castilla y León, Redexis forma parte de esa base que permite hablar de transición con hechos. En la última década ha destinado más de 80 millones de euros a la comunidad, ha desplegado su red en 102 municipios y facilita el acceso al gas canalizado a más de 145.000 ciudadanos, industrias y negocios. Cerca de 500 kilómetros de infraestructuras de transporte y distribución vertebran el territorio y sostienen una actividad económica estable.

Más de 20.000 viviendas y empresas confían en esta red, que genera cerca de una centena de empleos estables entre directos e indirectos y mantiene una inversión anual de 5,2 millones de euros. Son datos que reflejan arraigo, capacidad técnica y visión de largo plazo.

Imagen de la planta de Redexis en Almazán (Soria)

Imagen de la planta de Redexis en Almazán (Soria)

La evolución hacia el gas verde se apoyará en la misma infraestructura que hoy garantiza suministro y competitividad. Con recurso, red y tejido industrial, Castilla y León tiene condiciones para consolidarse como referencia energética.

En este contexto destaca la planta Biored Almazán (Soria), que ya inyecta biometano 100% renovable en la red gasista tras la modernización impulsada por Redexis Renovables, un proyecto adquirido en 2023 y transformado para pasar de producir biogás para autoconsumo a generar biometano de alta calidad que, desde 2025, se integra directamente en la red nacional. Gracias a esta transformación técnica y operativa, la instalación alcanza una capacidad de tratamiento de 58.000 toneladas anuales de residuos y una producción de 18,9 GWh al año, suficiente para cubrir el consumo energético de unos 5.000 hogares con una energía renovable, local y gestionable.