Sergio Boixo plantando el tilo.
Sergio Boixo, de Google, echa raíces en la ULE plantando un tilo: “Se caracteriza por su longevidad y fragancia”
Recién investido Doctor Honoris Causa por la Universidad leonesa, el director de computación cuántica de Google lo ha plantado en los jardines de la Facultad de Ciencias Empresariales.
Más información: La ULE busca voluntarios para un ensayo sobre el consumo de alcohol: se reduce un 30% entre los mayores
Sergio Boixo es el director de computación cuántica de Google, ni más ni menos. En la mañana de este jueves, 19 de febrero, ha plantado un tilo en la Universidad de León, en concreto en los jardines de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.
Todo, con el fin de reforzar, de forma simbólica, su vínculo con la institución tras ser investido el viernes Doctor Honoris Causa.
Un acto simbólico en el que estuvo acompañado por la rectora de la ULE, Nuria González, y por su padrino, Enrique López González, y con el que se quiso subrayar la relación entre conocimiento, tiempo y universidad, así como la huella que dejan quienes pasan a formar parte de la comunidad académica.
Concretamente, Boixo ha plantado un tilo que, según destacó, se caracteriza por “su longevidad, su fragancia y su vinculación histórica a espacios de encuentro y reflexión, valores que “conectan directamente con la universidad como espacio de conocimiento, convivencia y futuro".
La plantación representa además una metáfora de permanencia y transmisión del saber, ya que, según destacó su padrino y promotor de la iniciativa, "estos árboles están llamados a crecer junto a las generaciones futuras de estudiantes y a recordar el paso de quienes forman parte de la vida universitaria".
Boixo, que confesó que era la primera vez que plantaba un árbol, quiso remarcar la gratitud que siente por la Universidad de León y por su nombramiento, y señaló que este gesto supone "una forma más de afianzar las raíces que me unen a León y de sumar ahora una más en este campus universitario".
Un árbol que ahora comparte espacio con el que en su día plantó Jaime Gil Aluja tras su investidura Honoris Causa, consolidando este espacio del campus como un lugar simbólico vinculado al reconocimiento académico