Tuna Universitaria de Salamanca en una imagen de archivo.
Ya es oficial, la Tuna se convierte en Bien de Interés Cultural en Castilla y León
Esto implica una especial protección a nivel jurídico.
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Desde este jueves, 27 de noviembre, la Tuna Universitaria es un Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial en Castilla y León, una vez se ha aprobado en el Consejo de Gobierno de la Junta. Una vez se haga público en el BOCyL, su protección especial pasará a adquirir plena eficacia jurídica.
Una medida que pretende aplicar una protección jurídica fuerte y una obligación para salvaguardarla por parte de la Administración pública y de la sociedad. La Tuna Universitaria es una práctica cultural que surgió en España, con orígenes humildes entroncados en la vida de los estudiantes de menos recursos durante la baja Edad Media.
Fue pasando el tiempo hasta que aquella forma de vida estudiantil ha ido evolucionando hasta que se ha dado lugar a agrupaciones musicales itinerantes que llevan sus serenatas y pasacalles por todas partes.
La tradición de estos estudiantes trovadores tiene sus raíces en los albores de las primeras universidades de nuestro país, entre las que se encuentran ciudades como Valladolid, Palencia o Salamanca, que albergaron los primeros estudios generales.
En aquella época había estudiantes que cantaban a cambio de comida o limosna, lo que acabaría siendo el germen de lo que con el tiempo se convertiría en la tuna.
Hay referencias literarias del Siglo de Oro y el Barroco que hacen referencia a la figura del estudiante músico vagabundo y hasta el origen etimológico del término tunante o tuno se remonta al siglo XVII.
A comienzos del siglo XIX, esta figura desapareció de la vida universitaria, pero el movimiento romántico provocó su renacimiento bajo nuevas formas. Surgieron así estudiantinas como comparsas de carnaval.
Durante las décadas de 1960 y 1970, en pleno 'boom' de apertura turística de España, las tunas adquirieron proyección internacional como un símbolo pintoresco del folclore estudiantil español. En las siguientes dos décadas se incorporó la mujer, creándose las primeras tunas femeninas. En la actualidad conviven con las masculinas e incluso las hay mixtas.
Uno de los rasgos que más llaman la atención de la tuna es su indumentaria de inspiración histórica. El traje recrea la estética de los siglos de Oro en España.
La prenda más reconocida es la capa de estudiante, habitualmente negra, que suele llevar cosidos los escudos o emblemas de las ciudades y universidades visitadas por el tuno a lo largo de su trayectoria, así como multitud de cintas de colores otorgadas por amigos, admiradores o familiares.
Su repertorio musical se basa en piezas de los más diversos géneros, desde pasodobles, habaneras y rancheras hasta versiones de música folclórica local o incluso temas contemporáneos adaptados al estilo tradicional.
El arraigo de la tuna universitario es especialmente significativo en Castilla y León por ser el lugar donde nacieron y prosperaron algunas de las universidades más antiguas de nuestro país. En la actualidad, su presencia abarca todas las provincias de la Comunidad y configura un mosaico vivo del folclore estudiantil.
Se estima que hay entre 20 y 30 tunas universitarias activas o con actividad reciente, repartidas por todas sus provincias. La cifra incluye las masculinas, femeninas y las que se conocen como 'cuarentunas', formadas por antiguos tunos.