'Sálvame MediaFest' o cómo vestir de drag queen a quien no respeta el colectivo LGBTIQ+

'Sálvame MediaFest' o cómo vestir de drag queen a quien no respeta el colectivo LGBTIQ+

Bluper TELEVISIÓN

'Sálvame MediaFest' o cómo blanquear vistiendo de drag queen a quien no respeta el colectivo LGBTIQ+

Algunos colaboradores, como Antonio Montero, nunca se han mostrado precisamente como aliados de la diversidad que ayer se defendía.

7 julio, 2022 12:37

La tercera gala del Sálvame MediaFest, emitida este miércoles 6 de julio, estuvo dedicada al arte del drag. El reto era convertir en auténticas reinonas a los colaboradores de Sálvame, y que luego se defendiesen en un número de sincronización de labios, todo ello bajo el amadrinamiento de una drag queen consagrada. El ganador del evento fue el diseñador Manuel Zamorano, rebautizado como Samanta Zamorana, y que estuvo apadrinado por Shiky.

Con esta gala (inicialmente prevista para el 29 de julio) el universo de Sálvame se sumaba a la celebración del Orgullo LGTBIQ+. Era una fecha perfecta para emitir un formato sobre drags en abierto, en horario de máxima audiencia, en una de las cadenas más vistas, y bajo el paraguas de una de las marcas más conocidas de nuestra televisión.

Jorge Javier Vázquez, presentador del evento, ya dejó claro en el pasado que Sálvame es un programa “de rojos y maricones”, y este MediaFest sirvió como un proyector perfecto para ensalzar el drag y para transmitirle a los espectadores lo que representa. Porque, no olvidemos, que el drag tiene un componente político, social, que rompe con las codificaciones sociales, ayuda a expresar el género de maneras diferentes, y durante su espectáculo, crean un espacio seguro para todo aquel que se salga de lo cisheteronormativo.

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Precisamente, por todo esto, chocaba ver sumándose a la celebración y al Orgullo a personas como Antonio Montero, que en drag fue conocido como Demonia Mortero. Un periodista que en el propio Sálvame ha demostrado no ser conocedor en absoluto de la discriminación que sufren las personas LGBTIQ+, que en el año 2020 dijo cosas como “me sorprende que haya tanto homosexual, no pensaba que fuera algo tan habitual”, “en la televisión hay un porcentaje de homosexuales que no se corresponde con la sociedad”, o que si una persona LGBTIQ+ tiene que ocultar en su trabajo quién es “es su problema”. El mismo Montero que cree que las agresiones homófobas no existen (o como él dijo, que no se pega “a los pobres gays” por la calle) porque él conoce muchos homosexuales a los que nunca han pegado por la calle.

O Rafa Mora, anoche Rifirrafa Mora, quien cuando trabaja como colaborador dice cosas como “un mariquita fue la fuente de Lydia Lozano”, que critica el “trato vejatorio que se le dio a la familia Franco” durante todo el proceso desde El Valle de los Caídos hasta el cementerio de Mingorrubio en El Pardo, quien estuvo relacionado con la extrema derecha. El que en Sálvame Okupa decía lindezas como que no se atrevía a pedirle a Víctor Sandoval que le echase crema, y que tiene una homofobia tan arraigada que suelta supuestos chistes sin despeinarse.

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Sin olvidar a José Antonio Canales, en drag Pepi Antonia Anales, quien cree que haber perdido la virginidad con una persona transexual es un secreto, tal como demostró en Secret Story: La casa de los secretos. El que dijo “a mí no me gustan los travestis” cuando una chica trans fue a Sálvame a contar que tuvo algo con Canales y que el torero la trató mal después de conocer que no se identifica con el género que le asignaron al nacer.

Draguear’ a personas con este tipo de perfiles no me parece la mejor forma de celebrar la diversidad ni el Orgullo LGBTIQ+. Ni siquiera le veo el punto divertido y malicioso de que están haciendo algo con lo que no comulgan. La experiencia drag no cambiará la forma que tienen de ver el mundo. Marta López, que tardó un minuto después de actuar en recordar que, aunque la veamos así montada, ella es una señorita de derechas a la que el drag ni le va ni le viene.

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Salvando las diferencias y las distancias, la celebración de la noche drag del Sálvame MediaFest deja una sensación como el Orgullo de La Noche D, en la que no había ningún invitado del colectivo. No se puede celebrar la diversidad con personas que niegan la existencia de las agresiones homófobas, que han estado cerca de ideologías que nos consideran una enfermedad o algo que hay que eliminar de la sociedad. Que hacen chistes de mariquitas. Que, a pesar de trabajar en televisión, siguen sin tener un mínimo de formación al hablar de temas como la transexualidad. Gente, en definitiva, que cree que el que existamos es algo poco habitual, y que si sentimos presión y nos tenemos que reprimir es nuestro problema y el de nadie más.