Collage del pueblo y el alcalde.

Collage del pueblo y el alcalde. E.E

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Francisco, alcalde de un pueblo con menos de 100 habitantes: "Con tan pocos jóvenes estamos abocados a decir adiós"

La pequeña localidad busca recuperar el albergue municipal y ofrece trabajo y vivienda.

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Zaragoza
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Orés vuelve a quedarse en silencio cuando termina el verano.

En septiembre, las familias regresan a sus lugares habituales de residencia por el comienzo del colegio y el pequeño municipio de las Cinco Villas recupera su población de invierno.

Son unas 40 personas, contando con los 13 ancianos de la residencia municipal.

Orés (Zaragoza)

Orés (Zaragoza) Turismo de Aragón

Para su alcalde, Francisco Auría, el reto es conseguir que haya vecinos suficientes para garantizar el futuro del pueblo.

“La agricultura es el motor principal del pueblo y la residencia municipal”, explica Auría.

La residencia cuenta con ocho trabajadoras, muchas de ellas de Orés o de Ejea de los Caballeros, y supone una fuente de empleo estable en un entorno donde las alternativas laborales son escasas.

El Ayuntamiento busca precisamente generar esas oportunidades. Orés está dentro del programa ‘Vente a vivir a un pueblo’ y trabaja en la rehabilitación de un par de viviendas para atraer nuevos vecinos.

Además la cercanía con Ejea, a tan solo 30 minutos, puede ser una oportunidad. “Hay un problema importante en Ejea de los Caballeros (municipio de referencia a 29 km) con la vivienda”, señala el alcalde.

Así que propone una idea sencilla: “Si la persona tiene trabajo en Ejea y vive en Orés, se resuelven dos problemas a la vez”, explica.

Oportunidad laboral

La residencia "es municipal al 100%" lo que supone un esfuerzo importante en un pueblo de estas características. "Tener ocho trabajadoras fijas supone un desembolso importante para el Ayuntamiento. Pero hemos apostado por ello y lo mantenemos con 13 plazas de abuelitos que tenemos y es una ayuda", explica el regidor.

"Y luego recuperar el albergue también es muy importante". El municipio también quiere reabrir su albergue municipal, cerrado desde hace seis años. Ha habido varios amagos pero ninguno ha cuajado.

Albergue de Ores.

Albergue de Ores. E.E

Ahora parece que vuelve a haber interés por parte de una trabajadora para hacerse cargo de su gestión.

Ofertamos la gestión del albergue junto con la plaza de alguacil del pueblo, lo que garantiza trabajo fijo y vivienda para la persona o familia que se haga cargo”, explica.

El puesto se plantea como dos actividades diferentes, de forma que la persona o familia que se haga cargo pueda tener trabajo y vivienda en la localidad.

Despoblación

Con tan pocos jóvenes estamos abocados a decir adiós”, lamenta Auría.

En Orés, apenas hay niños y la mayoría de sus vecinos son personas mayores. Por eso, mantener servicios y atraer familias se ha convertido en una cuestión fundamental.

No todo son malas noticias. En conectividad digital, el alcalde asegura que el municipio está “bastante bien”.

El problema está en las carreteras.

Orés depende de una vía autonómica que presenta un estado mejorable entre Farasdués y Luesia y de una carretera provincial que también necesita actuaciones.

Además, el acceso al pueblo termina allí mismo, sin otra salida, algo que quedó especialmente patente durante el incendio de este verano, que calcinó 15.000 hectáreas en la zona.

Los servicios sanitarios son otra de las preocupaciones.

“Hemos llegado a estar 60 días sin médico de cabecera”, recuerda Auría.

Ahora cuentan con dos horas de atención médica a la semana, pero considera que no es suficiente para una población envejecida y con vecinos que no disponen de vehículo o no manejan las plataformas digitales.

Vida en Orés

El Ayuntamiento hace esfuerzos por mantener los servicios que quedan.

El bar-teleclub municipal, regentado por una vecina, funciona como punto de encuentro.

“Es el centro de reunión social y el día que se vaya tendremos un serio problema”, reconoce.

Y Orés tiene también sus armas para atraer visitantes.

Cada primer sábado de junio celebra su festival de magia, que ya suma 15 ediciones y reúne a más de 2.000 personas.

Una cita que demuestra que un municipio pequeño también puede convertirse durante unos días en punto de encuentro para miles de personas.

Para Auría, además, mantener vivos estos pueblos no es solo una cuestión de población. También tiene consecuencias sobre el territorio.

“Los pueblos vertebran el territorio y mantienen el monte limpio”, sostiene.

En Orés hay una brigada de Sarga de seis o siete trabajadores y el Ayuntamiento ha firmado un convenio para cederles un espacio público como almacén-refugio.

Después de un verano marcado por los incendios, el alcalde reclama que el apoyo institucional no llegue únicamente cuando existe una emergencia.

El objetivo, dice, debe ser conseguir que los pueblos puedan seguir teniendo vecinos durante todo el año.

“Lo más importante es hacer el pueblo cómodo y accesible para intentar lograr un relevo generacional”, resume.