Río Bellós, zona de baño de Puyarruego. Guía Repsol
La piscina natural gratis ideal para refrescarse en verano: "Es una zona preciosa que merece la pena visitar"
Está rodeado de pozas de aguas cristalinas del Río Bellós y a las puertas del Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido.
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Si por algo puede presumir Aragón es por sus pueblos, desde el más pequeño al más grande todos comparten características que los hacen únicos para una escapada. Sobre todo, aquellos pueblos del Pirineo, donde el éxito está más que asegurado.
En el corazón del Sobrarbe, provincia de Huesca, se encuentra Puyarruego, un pequeño pueblo de apenas 21 habitantes que presume de uno de los entornos naturales más espectaculares del Pirineo aragonés.
A tan solo 12 kilómetros de Aínsa y a las puertas del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Puyarruego conserva la esencia de los pueblos tradicionales típicos de esta zona.
Casas de piedra, el silencio de sus calles y las vistas sobre algunas de las montañas más emblemáticas de la cordillera convierten la visita en una escapada ideal para desconectar del bullicio de la ciudad.
Puyarruego.
Sin embargo, el gran protagonista de la zona es su río, el río Bellós. Un lugar precioso que merece la pena visitar.
Nace en el macizo de Monte Perdido y atraviesa el espectacular Cañón de Añisclo antes de llegar al pueblo.
Aquí el valle se abre y la corriente pierde fuerza, dando lugar a una sucesión de piscinas naturales excavadas en la roca. El agua, fría incluso en verano, destaca por su transparencia y por el intenso color turquesa que adquiere en algunos tramos.
La zona de baño comienza junto al puente de acceso a Puyarruego y se extiende unos 600 metros río arriba, hasta una pequeña cascada.
Es un espacio ideal para refrescarse tras una ruta de senderismo o simplemente disfrutar de un paisaje dominado por el sonido del agua y las montañas.
Desde el pueblo se contemplan las cumbres de Monte Perdido, las Tres Marías, Castillo Mayor y Sestrales, una panorámica difícil de olvidar.
A apenas un kilómetro y medio se encuentra otro de los lugares más singulares de la zona: la Fuente de los Baños.
Este manantial de aguas minero-medicinales ha sido conocido tradicionalmente por sus supuestas propiedades curativas.
Para llegar hasta él hay que bajar una escalera de 278 peldaños, un pequeño esfuerzo que merece la pena por el espectacular entorno del desfiladero.
Puyarruego también conserva un interesante pasado ligado a los navateros, los hombres que durante siglos transportaban la madera por los ríos Cinca y Ebro sobre grandes balsas construidas con troncos.
Hoy, la ganadería y el turismo rural han tomado el relevo, aunque el vínculo con la naturaleza sigue marcando el ritmo de la vida en el pueblo.
Además del baño refrescante, el entorno ofrece un amplio abanico de actividades.
Rafting, kayak, barranquismo, escalada, espeleología, rutas a caballo o bicicleta de montaña son algunas de las opciones para quienes buscan aventura.
Los aficionados al senderismo también encontrarán aquí uno de los mejores puntos de partida para descubrir el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO y considerado uno de los espacios naturales más espectaculares de Europa.