La villa de Cantavieja, en Teruel.

La villa de Cantavieja, en Teruel. E.E

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El pueblo medieval perfecto para recorrer a pie: tiene 700 habitantes y está declarado Conjunto Histórico-Artístico

La localidad turolense cuenta con una fortaleza del siglo XII.

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Zaragoza
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Hay pueblos con encanto, y luego está Cantavieja.

El pueblo medieval fue declarado Conjunto Histórico en 1981, y desde entonces solo se ha puesto más bonito.

El pequeño municipio del Maestrazgo turolense, se alza sobre una enorme plataforma rocosa que hace que, desde la distancia, parezca suspendido sobre el vacío.

Su silueta, rodeada de montañas y cortados, es una de las estampas más espectaculares de Aragón.

No es extraño que en los últimos años haya llamado la atención de revistas especializadas en viajes y de quienes buscan escapadas diferentes, lejos del turismo masificado. Hace un tiempo fue propuesto por National Geographic como destino ideal.

Pero más allá de la fotografía perfecta, Cantavieja es uno de esos pueblos que merece la pena recorrer a pie despacio.

A penas tiene 700 vecinos, así que si paseas con calma igual te los cruzas a todos.

Un paseo por siglos de historia

El casco histórico conserva prácticamente intacto su trazado medieval. Calles empedradas, fachadas de piedra y soportales acompañan al visitante hasta la Plaza Mayor, el auténtico corazón de la localidad.

Allí se levanta la iglesia de la Asunción, uno de los edificios más singulares del municipio. La tradición cuenta que, cuando el arquitecto Antonio Nadal terminó la obra, llegó a afirmar: "Ni una igual en Roma". Una frase que todavía hoy despierta la curiosidad de quienes entran a contemplar su imponente interior.

Plaza de España en Cantavieja, Teruel

Plaza de España en Cantavieja, Teruel Turismo de Aragón

Muy cerca se encuentra la Torre, que guarda uno de los rincones más curiosos de Cantavieja. En su interior se conserva una escuela de 1918, considerada una de las más antiguas que han llegado hasta nuestros días en Aragón.

También pueden verse piezas que ayudan a entender la historia del pueblo, como la vajilla utilizada por los romeros de San Juan del Barranco o el antiguo reloj de pesas que marcaba las horas haciendo sonar las campanas.

Tras atravesar el arco de la Torre, construido en 1612, aparece la Casa del Bayle, reconocible por sus balcones de forja.

El edificio fue residencia de Ramón Cabrera durante las guerras carlistas, una figura estrechamente ligada a la historia de la comarca.

Cantavieja. Teruel

Cantavieja. Teruel Turismo de Aragón

La huella del pasado continúa en el torreón que domina Cantavieja. Sus orígenes se remontan a los antiguos asentamientos iberos y, con el paso de los siglos, formó parte del castillo que protegía la localidad. También fue torre de vigilancia y ermita del Santo Sepulcro.

Las murallas que todavía se conservan recuerdan el paso de distintas civilizaciones y épocas: desde los templarios hasta las guerras carlistas.

Durante siglos, este enclave fue refugio, fortaleza y escenario de algunos de los episodios más importantes de la historia del Maestrazgo.

Además de su patrimonio, uno de los mayores atractivos de Cantavieja son las vistas.

El castillo de Cantavieja, en Teruel.

El castillo de Cantavieja, en Teruel. Turismo de Aragón

Sus miradores permiten contemplar el pueblo desde distintos ángulos y apreciar cómo las casas parecen asomarse al borde del peñasco sobre el que fue levantado.

El municipio también es un excelente punto de partida para descubrir el Maestrazgo, una comarca repleta de pueblos con encanto, rutas de senderismo y paisajes que cambian por completo con cada estación del año.