Vista de Valderrobres, capital de los 18 pueblos de la comarca del río Matarraña, en Teruel.
El pueblo español perfecto para una escapada: piscinas naturales de aguas cristalinas y un castillo del siglo XVI
Su casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico-Artístico.
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Entre castillos de piedra, calles medievales y aguas transparentes, pocos lugares en Aragón reúnen tantos atractivos como Valderrobres.
Situado en la comarca del Matarraña, al este de la provincia de Teruel, este pueblo parece detenido en otra época. Además de historia y patrimonio, ofrece algo muy valioso durante los meses de calor: un río de aguas cristalinas en los que refrescarse.
En la zona encontramos algunas de las piscinas naturales más bonitas de Aragón.
Estrecho callejón con escaleras empedradas y macetas con plantas y flores de colores, Valderrobres, Teruel
Sin embargo, la imagen más conocida de Valderrobres no es la de sus aguas, sino la de su castillo dominando el casco histórico desde lo alto de una colina.
El conjunto monumental, formado por el castillo-palacio y la iglesia de Santa María la Mayor, comenzó a levantarse entre los siglos XIV y XV bajo la influencia del arzobispado de Zaragoza.
Vista de Valderrobres, en Teruel. Wikimedia
Aunque en origen tuvo una función defensiva, con el tiempo la fortaleza adquirió un carácter más palaciego y residencial.
Cruzar el puente medieval de piedra y atravesar el portal de San Roque es entrar en un pueblo que conserva intacta buena parte de su esencia medieval.
Calles estrechas, balcones de forja, fachadas de piedra y pequeñas plazas acompañan el ascenso hacia el castillo, desde donde se contempla el valle del río Matarraña y las montañas de los Puertos de Beceite.
El casco histórico fue declarado conjunto histórico-artístico y hoy está considerado uno de los pueblos más bellos de Aragón.
Parrisal de Beceite. Turismo de Aragón
Otro lujo de Valderrobres aparece al bajar de nuevo hacia el río. El Matarraña atraviesa el pueblo y ha marcado su historia, su paisaje y hasta su desarrollo económico. Sus aguas limpias y su entorno natural convierten la zona en un refugio perfecto para escapar del calor del verano.
A pocos kilómetros se encuentra Beceite, uno de los grandes tesoros naturales de la comarca. Allí, el río forma pozas de agua clara donde vecinos y visitantes se bañan cada verano. Lugares como El Assut o el Toll de Rabosa se han hecho especialmente populares por sus aguas frescas y transparentes.
Otra excursión muy recomendada es el Parrizal de Beceite, un paraje de pasarelas de madera, cañones de roca y piscinas naturales que sigue el nacimiento del río Matarraña.
El sonido constante del agua, la vegetación y la sombra de las montañas convierten el recorrido en una experiencia especialmente agradable durante los días más calurosos.
Fuente de la Rabosa, Beceite. Google
Aún estamos en primavera, pero en Zaragoza el calor ya aprieta, y hacer una escapada con agua es un acierto seguro.
La combinación funciona casi sin esfuerzo: por la mañana, paseo entre murallas y visitas al castillo; al mediodía, comida tranquila en una terraza del casco antiguo; y por la tarde, un baño en aguas frías rodeadas de naturaleza.