Víctor Küppers, experto en psicología positiva. Youtube
Víctor Küppers, experto en psicología positiva: "Lo dice la ciencia, para ser feliz hay que ser buena persona"
Küppers explica que con las necesidades básicas cubiertas, si vives siendo buena persona el cuerpo desprende oxitocina, la hormona del amor.
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El conferenciante y divulgador Víctor Küppers lleva años defendiendo que la felicidad no es una cuestión de suerte.
Para este experto en psicología positiva, la alegría es una construcción diaria que exige trabajo interior, coherencia y prioridades claras.
Küppers parte de una premisa que desmonta simplificaciones: la actitud no puede sustituir a la realidad. Antes de hablar de sonreír ante la adversidad, insiste en que conviene revisar los cimientos.
"Para vivir con alegría hacen falta tres cosas: la primera, llegar con cierta dignidad a final de mes; la segunda, que no haya nadie cercano muy enfermo; y la tercera, tener personas a las que quieres y que te hacen sentir querido" repite en sus conferencias.
Sin una base mínima de estabilidad económica, salud y vínculos afectivos, el discurso motivacional se convierte en humo.
A partir de ahí, su propuesta se articula en cinco claves muy concretas:
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Ser proactivo
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Relativizar
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Agradecer
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Cuidar lo importante
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Ser buena persona
Sobre la proactividad, Küppers invita a hacerse una pregunta sencilla pero incómoda: ¿qué depende de mí? En lugar de instalarse en la queja, propone centrar la energía en el margen de maniobra personal. "La diferencia entre tu mejor y tu peor versión está en el ánimo", sostiene. Parar, pensar y reaccionar con criterio.
La segunda clave es relativizar. Inspirado en investigaciones como las de la psicóloga Barbara Fredrickson, distingue entre "dramas" y "situaciones a resolver". Un drama (una enfermedad grave, una situación límite) exige duelo y profundidad.
Pero muchos enfados cotidianos, sostiene, pertenecen a la segunda categoría. Hay que preguntarse: "¿esto es un drama o algo que puedo solucionar?". Eso ayuda a no sobredimensionar conflictos y a proteger la propia alegría.
El tercer pilar es el agradecimiento. Aquí conecta con estudios sobre bienestar subjetivo como los de Sonja Lyubomirsky, que subrayan el impacto de la gratitud en la percepción de felicidad.
Küppers lo traduce en un ejercicio práctico: preguntarse cada día "¿qué hay de fantástico en mi vida?". El riesgo, advierte, es acostumbrarse a lo extraordinario: la salud, la pareja, los amigos, la rutina tranquila. Cuando todo parece garantizado, deja de valorarse.
Más contundente se muestra al hablar de prioridades. "Lo más importante es que lo más importante sea lo más importante", cita del pensador Stephen Covey. Y para él, lo más importante son las personas.
El éxito, afirma, no consiste en ascensos ni reconocimientos, sino en que te quieran quienes tú quieres. En una sociedad obsesionada con la productividad, su mensaje suena a recordatorio esencial: las relaciones necesitan tiempo y cariño explícito. Decir "te quiero" más a menudo no es cursi, es necesario.
La última clave introduce una dimensión ética: ser buena persona.
Küppers reivindica la compasión, la amabilidad y la empatía como rasgos centrales del bienestar. "Tú vales tu calidad humana", resume. "No se puede ser buen profesional ni buen padre si no se es buena persona".
Incluso apela a la ciencia para reforzar su argumento:"Lo dice la ciencia, para ser feliz hay que ser buena persona, cuando vives siendo buena persona el cuerpo desprende oxitocina".
La oxitocina es una hormona y neurotransmisor producido en el hipotálamo, conocida como la 'hormona del amor' o del 'abrazo'. Fomenta la empatía, el vínculo afectivo, la confianza y reduce el estrés.