El Dr. Francisco Torres en consulta. E.E.
Francisco Torres, médico estomatólogo: "La Inteligencia Artificial asiste, pero el criterio es del profesional"
La tecnología ha cambiado la forma de trabajar de los profesionales, pero también ha mejorado la experiencia del paciente.
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En los últimos años, la odontología ha vivido una auténtica revolución impulsada por la digitalización, la inteligencia artificial y las herramientas de planificación 3D. Lo que antes requería intuición, ahora se apoya en datos, simulaciones y diagnósticos cada vez más precisos.
Esta nueva era tecnológica no solo ha cambiado la forma de trabajar de los profesionales, sino también la experiencia del paciente, que hoy participa de manera activa y consciente en sus tratamientos.
El doctor Francisco Torres, médico estomatólogo y director de Torres Centro Dental Integral, defiende una idea clara: la tecnología no reemplaza al dentista, sino que potencia su dimensión más humana.
En esta entrevista, explica cómo la digitalización, la IA y la planificación en 3D están redefiniendo el trabajo clínico, mejorando la precisión y fortaleciendo la relación con el paciente.
Pregunta.- Desde Torres centro dental hay algo muy claro: "la tecnología no sustituye al dentista, lo hace más humano", ¿Cómo se traduce eso en la práctica diaria de una clínica hoy en día?
Respuesta.- La tecnología nos permite dedicar menos tiempo a la duda técnica y más tiempo a escuchar al paciente. Cuando el diagnóstico es más preciso y la planificación más predecible, el profesional trabaja con mayor seguridad y puede centrarse en explicar y decidir junto al paciente.
En definitiva, la tecnología humaniza porque reduce la improvisación y aumenta la claridad.
P.- Hace 15 o 20 años el paciente iba al dentista a "sufrir". Sin embargo, hoy quiere tomar decisiones pero bien informado ¿Qué papel ha jugado la digitalización en este cambio de pensamiento?
R.- La mentalidad cambia porque antes el paciente aceptaba lo que le proponías. Pero, afortunadamente, hoy quiere comprenderlo.
El escáner intraoral, las simulaciones 3D… permiten enseñar visualmente el diagnóstico. Entonces, cuando el paciente ve su situación y entiende su plan, la decisión deja de ser pasiva y pasa a ser compartida. No hay duda de que la tecnología ha transformado la conversación clínica.
La tecnología ha transformado la conversación clínica
P.- El diagnóstico y la planificación en 3D han revolucionado la odontología, ¿Qué ventajas reales aporta al paciente en términos de precisión y resultados?
R.- Mejora tres aspectos fundamentales. Por un lado, el diagnóstico anatómico es más exacto. Por otro lado, la planificación protésica previa a la cirugía y también mejora la reducción de riesgos intraoperatorios.
No se trata de una estética tecnológica o una moda, sino de disminuir el margen de error para evitar sorpresas y aumentar la previsibilidad del resultado final.
P.- Habla de que la tecnología "no se ve, pero marca la diferencia", ¿Podría contar algún ejemplo donde esta mejora invisible haya transformado la experiencia del paciente o el trabajo clínico?
R.- La clave no es la máquina, sino el método, los protocolos, los datos y la coordinación. Un ejemplo claro es la planificación digital en implantología. El paciente no percibe el estudio previo, el diseño quirúrgico o la planificación protésica detallada, que se hace sin el paciente en la clínica.
Sin embargo, gracias a este trabajo previo, la cirugía es más precisa, menos invasiva y la adaptación posterior es más cómoda. Lo invisible es lo que evita complicaciones visibles.
Lo invisible es lo que evita complicaciones visibles
P.- La inteligencia artificial ya está presente en todas sus clínicas. Pero, ¿en qué tareas concretas les está ayudando y dónde está el límite entre la decisión humana y el apoyo tecnológico?
R.- La Inteligencia Artificial funciona como un copiloto, lo llevamos al lado, y nos ayuda en el análisis radiográfico, en la detección de patrones, en la optimización de datos clínicos. Aporta apoyo diagnóstico y mejora la planificación, pero no toma decisiones de tratamiento.
La indicación del tratamiento, la valoración del riesgo y la responsabilidad ética sigue siendo exclusivamente humana. Es decir, la IA asiste, pero el criterio es clínico.
P.- El uso de realidad virtual y la sedación consciente la utilizan para reducir el miedo y la ansiedad de los pacientes, ¿Qué impacto tienen estas herramientas en la relación paciente-profesional y en la percepción del tratamiento?
R.- Reducir la ansiedad transforma la experiencia del paciente. Un paciente tranquilo coopera mejor, entiende más y se recupera antes. De hecho, hemos visto que los mejores posoperatorios ocurren con la sedación.
La realidad virtual y la sedación consciente no son elementos accesorios, sino herramientas clínicas que mejoran la calidad del acto terapéutico. El miedo es un factor biológico que influye directamente en el tratamiento.
De hecho, hemos visto que los mejores posoperatorios ocurren con la sedación consciente
P.- La odontología personalizada va más allá de la estética, ¿Cómo garantiza el equipo que esa personalización esté basada en evidencias y no en modas tecnológicas?
R.- Personalizar no es aplicar lo más novedoso, sino lo más indicado. Cada tecnología o protocolo que incorporamos está respaldado por evidencia científica por formación continuada del equipo. Además, auditamos los resultados clínicos de forma periódica. La innovación solo tiene sentido si realmente mejora los resultados que se puedan medir.
P.- La cirugía guiada en 3D o el uso del plasma rico en plaquetas son ejemplos de alta precisión con los que trabajan en Torres Centro Dental, ¿Qué ha cambiado en la forma de planificar y ejecutar una intervención respecto a hace unos años?
R.- Ha cambiado a mejor. El cambio principal es que hoy la mayoría de decisiones se toman antes de entrar en quirófano, en el gabinete quirúrgico.
Cirugía Guiada 3D. Torres Centro Dental Integral.
Gracias a la cirugía 3D, primero operamos en la pantalla y después operamos al paciente. Menos invasión, mejor recuperación. La cirugía guiada traslada la planificación protésica al acto quirúrgico con una precisión prácticamente milimétrica.
Mientras que el plasma rico en plaquetas mejora la cicatrización y el control de la inflamación. Hemos pasado de resolver sobre la marcha a anticipar con precisión.
Gracias a la cirugía 3D, primero operamos en la pantalla y después operamos al paciente, mientras que el plasma rico en plaquetas mejora la cicatrización
P.- De cara al futuro, mencionaba que la IA será una ayuda más en la consulta, ¿Cómo imagina esa convivencia entre tecnología y responsabilidad clínica dentro de diez años?
R.- En mi opinión, dentro de diez años la IA estará integrada en el flujo clínico habitual, ya lo está hoy y lo seguirá estando con más profundidad en el futuro. En el sentido de ayudarnos a hacer el análisis predictivo, la prevención personalizada y el control de calidad interno.
El dentista seguirá decidiendo con el paciente con herramientas más precisas. La tecnología ampliará nuestras capacidades diagnósticas y organizativas, pero la decisión clínica seguirá siendo humana y ética.
Digamos que la tecnología no sustituye al dentista, lo hará más preciso, más humano y más seguro.