Yolanda Mediel, responsable de CSIF en la Administración General de la Comunidad Autónoma de Aragón
En el verano más trágico en cuanto a incendios forestales en Aragón, es urgente e imprescindible sentarnos a analizar, redefinir y planificar una modernización del dispositivo de prevención y extinción de incendios forestales de Aragón (INFOAR).
El verano está siendo terrible en Aragón: el peor desde que hay registros, con cerca de 50.000 hectáreas quemadas, enormes daños medioambientales y materiales, decenas de pueblos desalojados, un cabo de la Unidad Militar de Emergencias (UME) fallecido en un accidente de tráfico mientras trabajaba en la extinción del incendio de Las Peñas de Riglos.
Este incendio, declarado el 10 de agosto, ha mantenido en vilo a la Comunidad durante once días. Han ardido más de 18.000 hectáreas en la Hoya de Huesca y La Jacetania. Es el más grave que ha sufrido Aragón en los últimos años.
Los profesionales trabajaron al límite, hubo que pedir refuerzos a otras comunidades, al Ejército e incluso a Francia.
Tanto el Monasterio Viejo como el Nuevo de San Juan de la Peña, cuna del antiguo Reino de Aragón, estuvieron en peligro.
También han sufrido los efectos del fuego este verano en La Litera, Leciñena, el Matarraña, Ejulve, las Cinco Villas, la Sierra de Guara, Plan, la sierra de Algairén… El mapa de los incendios forestales en Aragón nos obliga a reflexionar seriamente y a actuar.
Este verano han quedado patentes las carencias del dispositivo de prevención y extinción de incendios forestales de Aragón. Nos enfrentamos a incendios cada vez más extremos e imprevisibles con medios anticuados e insuficientes.
El operativo no ha recibido mejoras ni adaptaciones sustanciales en los últimos veinte años para enfrentarse a unas emergencias cada vez más complejas. Tanto la plantilla como los medios son prácticamente los mismos que hace dos décadas.
Aragón es la comunidad autónoma con menos personal y menos aeronaves propias para la extinción de incendios en proporción a su superficie forestal.
Recordemos que INFOAR está integrado por funcionarios de la Comunidad Autónoma de Aragón (agentes para la protección de la naturaleza, ingenieros forestales, conductores, etc.) y por bomberos forestales de la empresa pública SARGA.
Además, también trabajan en la extinción de incendios bomberos municipales y de las diputaciones provinciales, así como voluntarios de protección civil. Y en casos de extrema gravedad, como en el incendio de Riglos, se solicita ayuda a las brigadas del Ministerio de Medio Ambiente (BRIF) y a la Unidad Militar de Emergencias.
En este incendio también se contó con la cooperación de bomberos franceses mediante el Mecanismo Europeo de Protección Civil.
Desde CSIF llevamos muchos años denunciando las carencias del sistema. No ha habido voluntad real por parte de anteriores gobiernos para reformar y modernizar el dispositivo.
El INFOAR se ha sostenido campaña tras campaña gracias al compromiso y esfuerzo de sus trabajadores. Pero este año la magnitud de los incendios ha evidenciado la urgencia de tomar decisiones.
La vocación y el compromiso del personal no pueden sustituir indefinidamente a la planificación, a una plantilla estable y a la inversión pública.
Es prioritario contar con un servicio de extinción con capacidad de respuesta a los incendios actuales, eficiente y bien preparado para la realidad de los montes y municipios aragoneses, capaz de colaborar eficazmente con otras comunidades autónomas.
El fuego no sabe de lindes ni de fronteras.
Además, es necesario trabajar todo el año en una gestión forestal planificada. Hay que reforzar las plantillas, dotarlas de medios y de estabilidad durante todo el año. Hay que aumentar el número de brigadas terrestres y helitransportadas. Necesitamos más vehículos, autobombas, helicópteros.
Hay que mejorar las comunicaciones, la formación de los trabajadores, sus equipos de protección, sus condiciones laborales. La lista es larga y el tiempo apremia.
Exigimos al Gobierno de Aragón una negociación con todos los agentes implicados para diseñar un nuevo dispositivo de prevención de incendios, con los medios humanos y materiales necesarios, y con dotación presupuestaria suficiente. Estamos ante una emergencia que va a ir en aumento en los próximos años. No podemos mirar para otro lado.
La respuesta tiene que ser coordinada, planificada e inmediata. Esperamos la participación de todos, la coordinación institucional y la financiación necesaria para garantizar un buen servicio público aragonés de prevención y extinción de incendios. Desde CSIF mostramos -como siempre- nuestro talante negociador y nuestras propuestas, fruto de escuchar a los profesionales y expertos.
*Yolanda Mediel, responsable de CSIF en la Administración General de la Comunidad Autónoma de Aragón