Una estación de ITV
Esperas de un mes para obtener la ITV en Aragón: "Estamos saturados, la gente viene en el último momento"
En la ciudad de Zaragoza y su entorno más cercano, es prácticamente imposible conseguir cita previa en este mes de julio.
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Conseguir cita previa para pasar la ITV en Aragón se ha convertido este verano en una carrera de fondo: entre julio y agosto, las agendas se estrechan, las esperas se alargan y muchos conductores miran el calendario con la impaciencia de quien ve cómo el coche también pasa revista al tiempo.
El resultado es una escena repetida en las estaciones de inspección y en los talleres: demanda disparada, plazas escasas y una cita que, para algunos, parece llegar siempre un poco tarde.
En la ciudad de Zaragoza y su entorno más cercano, es prácticamente imposible conseguir cita previa en este mes de julio. Las sedes de Malpica, Plaza, o Utebo no tienen huecos hasta entrado agosto, y en la Ciudad del Transporte han abierto agendas para esta semana, pero no hay opción para la segunda quincena de julio.
Una congestión que se extiende por el resto de las sedes de la provincia. Calatayud tiene huecos desde el día 16, pero en Quinto, Daroca o Cariñena no hay disponibilidad hasta dentro de 10 o 20 días.
En la provincia de Huesca hay algo más de alivio, con disponibilidad casi inmediata en Barbastro, Tamarite y Aínsa, y una semana de espera en Monzón, Benasque o Graus.
Alguna diferencia más se observa en Teruel, en función del lugar donde se quiera pedir cita. En Teruel o Sarrión hay disponibles cualquier día, mientras que en Albarracín o Alcañiz hay que esperar hasta final de semana y en Cantavieja, Andorra o Calamocha, entre 10 y 15 días más.
Desde una de las ITV de la provincia de Zaragoza explican que esta situación lleva ocurriendo así desde la pandemia, y lo achaca a que los usuarios suelen esperar hasta el último momento y a las vacaciones de verano para acudir a la revisión.
Según cuentan trabajadores de estos centros, durante los meses del confinamiento por la pandemia se prorrogaron los plazos para los coches que tenían que pasarla entre marzo y junio, lo que hizo que muchas se agolparan en los meses posteriores, en pleno verano.
“Nosotros vamos enviando mensajes para ir avisando, pero la gente pasa de leerlos y hacerlos, y se espera hasta el último momento. Se están saturando los meses de julio y agosto. Quizá sea preferible que un año pierdas dos meses de ITV para que te caduque en marzo o abril, pero dispones de las horas que quieras”, afirma una responsable de un centro de ITV.
No en vano, pese a que este sector no es ajeno, ni mucho menos, a la falta de mano de obra, esta trabajadora sostiene que no es tanto problema de personal, sino de disponibilidad de horarios y saturación.
“Es verdad que hay vacaciones y que no hay renovación de mecánicos, pero tampoco se pueden coger muchos más, porque la línea da para la capacidad que da. Han abierto una estación nueva y han ampliado ITV. Por mucho horario que ampliaras y estuviéramos 24 horas abiertos, tampoco tendrían tiempo para acudir, porque prefieren irse de fin de semana”, defiende.
Una situación que se extiende por el resto de talleres de la ciudad, con algunos de ellos trabajando “a contrarreloj” y con demoras de 15 o 20 días para poder atender a los clientes.
“Si ponemos vacaciones en agosto, como hacemos todos, ya no tendremos ni huecos para citas en el calendario. Yo tengo a 5 personas en el taller, y solo me queda libre algún día de la última semana de julio”, expone Eduardo del Molino, gerente de Automoción Miraflores y vicepresidente de la Asociación de Talleres de Zaragoza (Atarvez).
En su caso, desde esta asociación sí ven un evidente problema de mano de obra en el sector, que condiciona la capacidad de trabajo de los talleres.
“Si hubiera 150 profesionales, serían 150 personas que tendrían trabajo mañana mismo. No hay relevo generacional y la cultura de los oficios se ha perdido mucho. La Formación Profesional ha sido el patito feo de la educación, y ahora nos damos cuenta de que son los sectores con más falta de trabajadores”, incide Del Molino.
Además, el envejecimiento del parque de vehículos tensiona aún más a los talleres y estaciones, que también están diseñando distintos programas de formación para los trabajos con vehículos eléctricos.
“El parque ronda una media de entre 12 y 15 años. Es mucho más grande el abanico de recambios que abarcar. No hay una solución rápida ni para los vehículos antiguos ni para los modernos. El mercado es muy amplio y tener un recambio no es tan rápido como hace 8 años, que tenías el recambio de un día para otro”, cuenta Del Molino.