Josep Cerdá, autor de los dos goles del Andorra LaLiga
El Real Zaragoza más indigno de su historia firma otro bochorno camino al descenso: derrota que hunde más a los de Sellés
Derrota trágica del Real Zaragoza en un partido a vida o muerte en Andorra que vuelve a poner en evidencia a la plantilla y a quien la diseñó.
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Nuevo naufragio del Real Zaragoza en un camino casi irremediablemente hacia Primera RFEF. El equipo de Sellés volvió a firmar en Andorra una primera parte indigna de un equipo profesional, otra más, con una plantilla confeccionada sin orden ni criterio por una directiva que llegó en 2022 para rescatar al club y lo va a enviar a la tercera categoría del fútbol español.
Rubén Sellés apostó por 3 cambios en su 11 inicial buscando una reacción en su equipo, con el regreso de El Yamiq a la defensa, la entrada de Valery en banda izquierda y la novedad de Soberón junto a Dani Gómez en el ataque. Además, el técnico movió a Francho Serrano al doble pivote, después de varias jornadas actuando en banda derecha o en la mediapunta.
Era un partido vital para un Real Zaragoza que tenía la oportunidad de ponerse a 2 puntos de la permanencia si sumaba la victoria, pero nada de eso pareció en cuanto el balón echó a rodar. Petxarromán tuvo la primera ocasión tricolor, y Josep Cerdá no perdonó a los 7 minutos tras zafarse sin demasiados problemas de Aguirragabiria y Rober.
No hubo ni una tímida reacción por parte de un Zaragoza desdibujado, desubicado, y sin calidad técnica ni física ni para combinar ni para presionar. El equipo no tenía ninguna capacidad para robar al Andorra, con jugadores como Valery, Soberón o Paul muy por debajo de la intensidad que requiere un final como esta.
La pasividad de una plantilla indigna era más que evidente, y quedó manifiesta en el segundo gol, un remate de Josep Cerdá completamente sin oposición, sin un jugador ‘rosa’ a dos metros a su alrededor.
Cada duelo dividido era para el Andorra, cada jugador tricolor recibía con metros y metros a su alrededor, superaban líneas sin problemas y recuperaban sin excesiva preocupación. Cerdá buscó el tercero, Imanol García lo intentó dentro del área y Lautaro no vio a un veloz El Yamiq cuando encaraba a Andrada.
Segunda parte
Sellés sorprendió a todos al no hacer ningún cambio en el equipo después de una bochornosa primera mitad, obligando a los mismos que hicieron el ridículo a resolverlo. A todos, menos a Insua, que fue expulsado a los 3 minutos al ver su segunda amarilla por ponerle la mano en la cara a un rival. Ya se libró en la primera parte por un plantillazo al tobillo de Lautaro, pero Mallo Fernández le tenía guardada la matrícula.
Todo parecía perdido y finiquitado, pero apareció un hilo de esperanza con un latigazo de Dani Gómez que, por una vez que no se tropezó con el balón, lo colocó en la escuadra.
Al Real Zaragoza ya solo le quedaba la fe, y apelar a los nervios de un Andorra que también se jugaba la vida y que no ha matado al león. Cerca estuvieron Lautaro y Minsu, pero se toparon con un Andrada de lo poco salvable del equipo.
El Andorra dormía y dormía el balón, ante un Zaragoza que bastante tenía con seguir en pie. Sellés recurrió a Agada, fichaje invernal del que el propio técnico reconoció que no estaba en forma para jugar en Segunda División, pero que no queda más remedio que mandarlo a la guerra.
Últimos minutos con todo por decidir, con el Zaragoza suspirando el gol y el Andorra mirando el reloj. Ni tirando de épica, como en Eibar, iba a sumar el equipo un mísero empate mientras se sigue hundiendo en la clasificación una jornada más.