Tienda ‘Exencia Xarbaza’ de Jaraba (Zaragoza)

Tienda ‘Exencia Xarbaza’ de Jaraba (Zaragoza) E. E.

Zaragoza ESPECIAL UN AÑO DESPUÉS DE LA DANA

Vanesa, comerciante en un pueblo afectado por la dana: "Con una barra de pan y un litro de leche no podremos resistir"

Los comercios de Jaraba viven su futuro con incertidumbre al desplomarse las ventas en este año.

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Zaragoza
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Un año después de la DANA que azotó Jaraba los días 29 y 30 de octubre, las calles han recuperado parte de su aspecto habitual, pero las heridas que dejó el temporal siguen abiertas. Más allá de los muros agrietados y las calzadas levantadas, los comercios del municipio arrastran un daño menos visible: el descenso de las ventas, la pérdida de clientela habitual y la incertidumbre de un futuro económico que aún no termina de estabilizarse.

Es el caso de Vanesa, propietaria de la tienda ‘Exencia Xarbaza’ de Jaraba, una de las localidades de la provincia de Zaragoza que más sufrió los efectos de aquella tormenta. La crecida de los ríos Piedra y Mesa obligó a cerrar durante meses los principales atractivos turísticos de la zona, el Monasterio de Piedra y el Balneario de la Virgen de Jaraba, lo que todavía ha dejado tiritando a los comercios del municipio, que dependen del turismo para subsistir.

En este caso, la facturación se ha reducido casi un 70% en este año, y todo apunta a que será complicado salir adelante si no hay ayudas. “La dana nos hizo muchísimo daño y hoy seguimos bastante mal. Solo hay un balneario abierto, que está más alejado del pueblo, y se nota. El pueblo está vacío”, comenta Vanesa.

Y ello puede complicarse aún más en los próximos meses. “Ahora que vienen ya los meses en los que cerrará el Balneario de la Virgen por el invierno, como todos los años en diciembre, no sé cómo saldremos. Con una barra de pan, un litro de leche y poco más, va a ser duro”, reconoce la propietaria de este local.

No es la primera vez que en Jaraba sufren esta crisis. Durante la pandemia, Vanesa ya tuvo que redefinir su comercio, dedicado inicialmente a los souvenirs, para vender también alimentación de primera necesidad.

Sin embargo, en el futuro, no sabe cómo podrá subsistir si no hay ayudas que compensen las graves pérdidas sufridas. “No hemos tenido ayuda de nadie. Si esto no se arregla y no tenemos un poco de ayuda directa de alguna institución, esto es inviable. Puedo aguantar, por decir, este año, pero es inviable”, insiste.

Leve recuperación del turismo

Una incertidumbre similar vivió Olga, propietaria de la Casa Rural Santa Águeda de esta misma localidad. El cierre del balneario y del Monasterio de Piedra hizo que todas las reservas fueran anuladas durante prácticamente cuatro meses, hasta que el Monasterio volvió a abrir.

“En noviembre pasamos de tener ocupados todos los fines de semana a apenas uno, y enero y febrero apenas teníamos nada, solo esporádicamente. La Nochevieja la tuve ocupada, porque siempre viene gente, pero noviembre, que siempre fue bueno, no tuvimos nada”, lamenta Olga.

Ahora, en su caso, ya se encuentran más recuperados, sobre todo desde el mes de marzo. “Aparte de que la zona de Jaraba es bastante bonita, viene mucha gente a hacer senderismo. Desde marzo volvieron a subir las reservas”, destaca.